| La
Nación de Argentina - 12 de junio de 2005
Las relaciones de la Casa Blanca
EE. UU.
sólo suma traspiés
en América latina
Reconoció media docena
de errores en ocho semanas
Hugo
Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.
WASHINGTON.– Algo anda mal en el Departamento
de Estado y Condoleezza Rice, su jefa máxima, lo sabe. Su equipo
para América latina cometió media docena de errores en apenas
ocho semanas y complicó la ya tortuosa relación de la Casa
Blanca con todo el continente. El doble traspié del subsecretario
para la región, Roger Noriega, en la asamblea general de la Organización
de los Estados Americanos (OEA), reanimó otra vez las acusaciones
sobre la falta de una estrategia general clara para comprender y abordar
América latina.
Para peor, las crisis se suceden
en Bolivia, Haití, Ecuador y Perú, mientras que debatir Cuba
es tabú en esta capital y Venezuela es una incógnita: ¿cómo
tratar con un líder que ama las peleas públicas con Estados
Unidos, pero al cual se le compra petróleo? Y otra pregunta surge
ahora: ¿será Evo Morales el Chávez boliviano, populista
y agresivo, en el corazón de los Andes? El vocero del Departamento
de Estado, Sean McCormack, fue muy prudente ayer. "No tengo ningún
comentario en particular sobre ningún individuo de la escena política
boliviana", dijo el funcionario, para luego callar sobre Chávez
y las sospechas de la administración republicana sobre su papel
desestabilizador en esta crisis.
Por su parte, Miguel Díaz,
ex analista senior para América latina del Centro de Estudios Estratégicos
e Internacionales, expresó a LA NACION que "es muy difícil
de vislumbrar si Morales puede ser comparado con Chávez".
Las reservas del especialista para
con la comparación mencionada surgen de que no se puede decir que
el líder cocalero tenga el mismo nivel de respaldo y, sobre todo
de recursos, que el presidente venezolano.
"[Morales] tiene carisma, pero no
creo que consiga el apoyo del ejército ni de intereses económicos
importantes como Chávez, que además tiene una reserva petrolera
enorme", recordó el experto, que ahora reside en El Salvador, otro
punto sensible de la región.
Por las dudas, Noriega propuso crear
un "mecanismo" para evitarlo. En teoría, para evaluar las democracias
en la región e intervenir en aquellas que estén en peligro,
con la venia de su gobierno o sin ella.
Réplica de Caracas
Sólo tomó horas para
que se opusieran la Argentina, Brasil y México en la 35» Asamblea
General de la OEA en Fort Lauderdale, mientras que la delegación
de Venezuela denunciaba una ofensiva contra Chávez.
Rice usó la palabra "intervenir"
en su discurso ante la OEA, aunque dijo que la Casa Blanca no pretende
"castigar" a los gobiernos más cuestionados, sino "prestar asistencia"
a aquellas democracias que estén en dificultades.
Si fue así, fallaron las explicaciones
y las estrategias para presentarlo mejor, estimó Arturo Valenzuela,
ex director de Asuntos Interamericanos del Consejo de Seguridad Nacional
durante el gobierno demócrata de Bill Clinton.
"Plantear esa iniciativa, que tiene
mucho mérito, como una propuesta de Estados Unidos, en vez de hacerla
surgir como una idea de consenso, es hasta cierto punto perjudicar a la
misma iniciativa", afirmó Valenzuela, quien ahora dirige el centro
de estudios latinoamericanos de Georgetown University, en Washington.
En la madrugada del miércoles
último, tras el cierre de la asamblea de la OEA, Noriega se negó
a hablar de un fracaso para la Casa Blanca. A su lado, el secretario general
de la OEA, José Miguel Insulza, apenas prometía impulsar
"iniciativas de cooperación", en lugar de los polémicos "mecanismos
de monitoreo" promocionados por Rice.
Los pasillos políticos de
Washington más relacionados con América latina deslizan desde
hace meses que Noriega está en la cuerda floja. El actual embajador
ante la OEA, John Maisto, y el consejero adjunto del Consejo de Seguridad
Nacional, Tom Shannon, suenan como candidatos, según dijeron a LA
NACION tres conocedores de lo que ocurre alrededor de la Casa Blanca.
Apoyo de la línea dura
Pero Noriega goza del respaldo de
algunos líderes de Florida, donde gobierna Jeb Bush, hermano del
presidente George W. Bush. Allí, otros dos hermanos, los legisladores
nacionales Lincoln y Mario Díaz Balart, hijos de un político
cercano a Fulgencio Batista, concentran hoy la línea dura de los
cubanos anticastristas.
"Noriega está bien donde está.
Representa cabalmente las prioridades que Bush pretende para América
latina: Cuba, algo de Venezuela y muy poco más", comentó
a LA NACION un asesor republicano del Comité de Relaciones Exteriores
del Senado.
Las políticas para América
latina se trazan con el aporte de Noriega. Pero Rice también escucha
a Shannon y a su segundo en el Departamento de Estado, Robert Zoellick,
un gran conocedor de la región como ex representante comercial de
Estados Unidos durante el primer mandato de Bush.
Díaz, por su parte, defendió
a Noriega: "Tiene una buena idea de hacia dónde debe ir frente a
América latina, aun cuando Estados Unidos ha fallado de una manera
muy contundente en la crisis de Bolivia -comentó el especialista-.
Pudimos haber hecho más para apoyar las instituciones y lidiar con
los grupos marginalizados".
Compartimientos
De todos modos, sólo una parte
de la relación de la administración con el continente pasa
por el Departamento de Estado.
La Casa Blanca marca líneas
muy claras en ciertos casos, como la lucha en Colombia, a través
de este organismo.
A su vez, el Departamento del Tesoro
es decisivo a la hora de negociar con el Fondo Monetario Internacional
(FMI) y el Banco Mundial, como ha ocurrido reiteradas veces con la Argentina.
Aun así, algunos diplomáticos ven una tendencia.
"La Casa Blanca se siente en deuda
con la región. No debe ser entendido esto como que están
compungidos, sino que sienten que no han hecho todo lo que pueden hacer.
Entonces, ahora se pasan de la raya y avanzan mucho más de lo que
deberían", comentó a LA NACION un muy alto funcionario de
la Cancillería argentina.
Ese desequilibrio llevó a
Rice a ser tan asertiva como para espetarles a las delegaciones ante la
OEA que era hora de "menos palabras y más acción".
El canciller brasileño, Celso
Amorim, le replicó: "La democracia no se impone. Nace del diálogo".
Los
golpes diplomáticos
Candidato
frustrado
Derrota
en la OEA
El candidato
de EE.UU. para presidir la OEA, el salvadoreño Francisco Flores,
quedó fuera de la carrera. Y, en abril último, el hombre
que Washington decidió apoyar en cambio, el mexicano Luis Derbez,
también fue rechazado.
Influencia
en baja
La Carta
Democrática
El subsecretario
para América latina norteamericano, Roger Noriega, no logró
que el Consejo Permanente de la OEA aplicara la Carta Democrática
Interamericana ante la caída del presidente de Ecuador Lucio Gutiérrez.
Conflicto
diplomático
Acusaciones
a Chávez
Noriega protagonizó
un cruce que pudo llevar a la ruptura de relaciones entre Washington y
Caracas. Acusó al presidente venezolano, Hugo Chávez, de
intervenir en la crisis boliviana en favor de los sectores desestabilizadores.
Iniciativa
rechazada
Monitoreo
de democracias
Noriega propuso
a la OEA crear un "mecanismo" para evaluar las democracias en la región
e intervenir en aquellas que estén en peligro. La propuesta fue
rechazada por la Argentina, Brasil y México. Venezuela denunció
una ofensiva.
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