| La
República de Uruguay - 13 de junio de 2005
"Subversivo"
en Shangrilá
Medina
no podía dejar de mostrarse nervioso. "Lo del Chalé Susy
es una buena idea, pero Gavazzo no deja de ser muy burrito", había
comentado en reserva. Comprendía que la misión encomendada
era de alto riesgo: los dos camiones de soldados que venían a detenerlos
no sabían del falso operativo. |
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Facsímil de El Diario,
cuando el falso operativo del chalé Susy.
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Ese martes 26 de octubre de 1976,
Ricardo Medina y una mujer policía eran los únicos represores
que permanecían sentados en el suelo de la sala del chalé
ubicado en Avenida de las Américas y Santa Bernardita, del balneario
Shangrilá, junto a cinco subversivos que serían capturados
como "invasores".
Sara Méndez, Asilú
Maceiro, Elba Rama, Ana Quadros y Sergio López Burgos también
estaban expectantes. Eran militantes del Partido por la Victoria del Pueblo
(PVP), que hasta entonces habían sobrevivido a todo tipo de apremios
desde su secuestro en Buenos Aires y su posterior traslado a Uruguay.
Cuando faltaban pocos minutos para
que el lugar fuera asaltado por efectivos que creían que allí
había un grupo de "tupamaros" armados, ninguno de los presos pensaba
en escapar. Deseaban ser "blanqueados" y procesados por la justicia militar,
según se había negociado con el propio Gavazzo.
Los cinco civiles habían caído
en julio en Argentina, soportaron los apremios en el centro de represión
Automotores Orletti de Buenos Aires, fueron traídos clandestinamente
a Montevideo, vueltos a torturar en el "300 Carlos R", la casona de Punta
Gorda, hasta llegar a las negociaciones en la sede del SID.
Veintitrés hombres y mujeres
en esa condición aparecerían capturados en un show mediático
ideado por Gavazzo y la dictadura con el objetivo de mostrar a Estados
Unidos que no podía suspender la ayuda militar a Uruguay para la
lucha contra la subversión, cuando Jimmy Carter iba a ganar las
elecciones.
Medina jugaba con su anillo de oro
engarzado por un rubí rojo, o movía en su muñeca la
pulsera con un águila de plata, que era moda en esa época.
Tenía miedo de que entraran a sangre y plomo. Por un momento sospechó
que Gavazzo pudiera matarlo para transformarlo en un mártir quizás
necesario.
Apologista de la tortura
El grupo había llegado temprano
al chalé Susy. Lo suficiente como para enviar a Sara Méndez
y Ricardo Medina a comprar un asado en una de las carnicerías de
Carrasco y que Elba Rama, custodiada por un soldado llamado Julio Casco,
adquiriera algo de verduras en un comercio del balneario.
Como forma de hacer ver a los "subversivos"
en la zona, ya habían hecho movimientos días antes en el
lugar. A Elba se le ordenó ir a la casa de unos vecinos con la excusa
de pedir fósforos. Hasta el jefe del SID, coronel Juan Antonio Rodríguez
Buratti, llegó para almorzar y "hacer número" en la casa.
Al quedar solos surgió el
tema de los apremios físicos recibidos y Medina superó sus
nervios para hacer una apología de la tortura. "Es necesaria. Se
necesita información rápidamente y hay que sacarla como sea",
dijo. No tuvo tiempo de explicar por qué se seguía torturando
cuando ya nada quedaba por saber.
A las 17.00 horas en punto, los soldados
llegaron y se desplegaron en torno al chalé. Pedro Mato entró
primero y no pudo evitar reír a carcajadas al verlos en el suelo.
Medina, aún nervioso, lo puteó. "¿No habría
que robar algo?", cambió el tema Mato, mientras se guardaba una
lámpara de vidrio.
El Conejo Medina fue esposado, se
sacó la camisa para afuera y desalineó su ropa para simular
un forcejeo. Los metieron en el volkswagen (un fusca) en el que habían
llegado los subversivos, cuya llave de encendido lucía un llavero
de basquetbol de Brasil que en Argentina le habían requisado a Elba
Rama.
Los vehículos militares hicieron
una larga caravana para hacerse ver. En varios hoteles de la ciudad se
fingían similares operativos. Por todo Montevideo sonaban las sirenas
y "camellos" militares aceleraban sin destino cierto. Medina, con la cabeza
gacha, pedía que le relataran lo que iba ocurriendo.
Fue su mejor actuación. Pero
al día siguiente, Medina era desplazado una vez más y el
protagonismo lo adquiría Gavazzo, quien leyó el comunicado
de la Dinarp en radio y dirigió la conferencia de prensa en la que
se exhibieron 14 subversivos "detenidos por las fuerzas armadas al invadir
el país". |