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23 de junio de 2005
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El Periódico de Catalunya - 23 de junio de 2005

Un cuento muy repetido

• Los chilenos acogen con indiferencia las entradas y salidas de Pinochet del hospital cuando está próximo un fallo judicial que le afecta
• La prensa de Santiago satiriza las cuitas del anciano dictador o pasa de él

Abel Gilbert
Buenos Aires
Llovía el martes en Santiago. El cielo amenazaba con caerse cuando el presidente, Ricardo Lagos, lanzó una admonición: "Nadie está por encima de la ley". Sus palabras fueron selladas por un fuerte trueno. Luego, con una sonrisa dibujada en el rostro, concluyó: "Me parecía que la frase había que subrayarla, pero no tanto".
Mientras el presidente hablaba, el dictador Augusto Pinochet era atendido en el Hospital Militar como consecuencia de un derrame cerebral, aunque salió ayer mismo. El ingreso hospitalario obligó al Tribunal de Apelaciones a posponer el debate sobre un nuevo desafuero del general, esta vez por el asesinato en 1975 de 119 opositores en la operación Colombo.
Otro desafuero, otro ingreso. Nadie hace caso ya de las cuitas del dictador. Otros temas ocupan la mente y los comentarios de los chilenos. El presidente no había pensado en Pinochet cuando, en medio de la tormenta eléctrica, descartó que en Chile existieran personajes inmunes a los tribunales. Hacía referencia a la situación del senador democristiano (oficialista) Jorge Lavandero, acusado de pedofilia. El caso Lavandero conmueve tanto al país --involucra a un dirigente que tuvo una activa participación en la lucha contra el régimen militar-- que relegó al convaleciente Pinochet a un plano más que secundario en las noticias y en el interés popular.

Regreso a casa

En la tarde de ayer, el general ya se encontraba mejor y listo para regresar a su casa, el lugar donde, creen algunos, se siente por encima de la ley. "Esto es una payasada que cansa a la opinión pública: ya verán que volverá a enfermarse otra vez en vísperas de una audiencia judicial", declaró a este diario Eduardo Contreras, el abogado que quiere encarcelar a Pinochet por su responsabilidad en la muerte de nueve personas, víctimas del plan Cóndor.
El Tribunal de Apelaciones acaba de anular el proceso contra el dictador en virtud de su demencia. Sin embargo, Contreras dice confiar en que el Tribunal de Casación revisará ese fallo. "Este tipo no está loco, y su libreto de convaleciente está más que gastado", aseguró.
El general (retirado) Guillermo Garín, portavoz de Pinochet, suele enrojecerse de ira con opiniones como la de Contreras. "Es un insulto a los tribunales y a los médicos considerarlos cómplices de una situación conspirativa, un argumento bajo, de adversarios impulsados por el odio. Es más que sabido que Pinochet tiene una dolencia muy seria y, además, está a punto de cumplir los 90 años. No está actuando: ni siquiera sigue los procesos porque está incapacitado". Garín asegura que "mi general", como lo llama, visita el Hospital Militar en muchas más ocasiones de lo que la gente cree. "Lo que sucede es que la prensa sólo presta atención cuando surge un episodio judicial".

Mofa de un informe

The Clinic es la revista más corrosiva de Chile y no ha dejado nada del dictador y sus acólitos sin satirizar. "Manuel Contreras entregará informe de cisnes desaparecidos", se lee en el último número. Unas 3.000 aves migraron de un lago a otro en el sur del país. El hecho le sirvió para mofarse del "informe" que el exjefe de la policía secreta entregó a la justicia con el nombre de 500 víctimas de la dictadura y que, según pudo comprobarse, apenas fue una bomba de humo plagada de inexactitudes. Patricio Fernández, director de la publicación, acababa de cerrar la edición cuando se enteró del ingreso hospitalario del dictador.
"Cuento repetido sale podrido", hubiera titulado Fernández, de haber tenido tiempo de incluir la noticia, según reconoció él mismo a EL PERIÓDICO. "La sociedad ya no le hace caso a Pinochet. Ya sabe que sale un desafuero y se enferma. Y desaforarlo, a estas alturas, tampoco es noticia. Por eso, nadie está nervioso".
Las primeras páginas de los medios escritos de Santiago pasaron ayer olímpicamente del dictador. En cambio, La Nación, el diario que publica el Estado chileno, le dedicó un importante espacio a Jorge Herralde, director de la editorial Anagrama, que acaba de publicar las memorias de Juan Guzmán, el juez que procesó dos veces al dictador. "En Chile pueden aprovecharse toda clase de argucias legales para evitar juicios justos", dijo. Aunque no ningún trueno acompañó a esta sentencia , todos supieron de qué estaba hablando.

 
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