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26 de junio de 2005
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Brecha de Uruguay - Nº 1018 - 27 de Mayo de 2005

Informe de AI

Los derechos humanos
siguen siendo una utopía

El “Informe 2005” de Amnistía Internacional (AI) presentado el pasado miércoles revela una doble tendencia: por un lado los gobiernos aplican políticas de seguridad y control que llegan a “redefinir la tortura para hacerla admisible” (maquillándola con un discurso de lucha por la libertad y la justicia), y por otra parte los llamados grupos terroristas utilizan un “grado inaudito de brutalidad”.

Roberto López Belloso
En América, según el Informe 2005 de Amnistía Internacional, "el respeto de los derechos humanos siguió siendo una utopía para muchas personas". Basa su afirmación en la persistencia de "la tortura, los homicidios ilegítimos a manos de la policía y las detenciones arbitrarias", agravados por la acción de bandas de narcotraficantes y delincuentes organizados. A la vez, "la 'guerra contra el terror' dirigida por Estados Unidos continuó socavando los derechos humanos en nombre de la seguridad, a pesar de la creciente indignación internacional producida por la evidencia de los crímenes de guerra –como por ejemplo torturas– perpetrados por Estados Unidos contra detenidos". El director de la Sección Española de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, dijo en declaraciones tomadas por Europa Press que el gobierno de Estados Unidos intenta, mediante "un lenguaje casi administrativo, suavizar la prohibición absoluta de la tortura".
Sobre África, el reporte de Amnesty indica que "los homicidios, los secuestros y las violaciones por parte de las fuerzas gubernamentales y los grupos armados de oposición siguieron teniendo un carácter generalizado en los conflictos armados de la República Democrática del Congo, Somalia, Sudán y Uganda". Si bien se reconoce que se lograron avances en varios países gracias a la firma de diversos acuerdos de paz, los mismos "continuaron siendo muy frágiles en Burundi, Costa de Marfil y Somalia, donde persistieron los estallidos esporádicos de violencia en zonas localizadas".
En Europa los principales problemas estuvieron vinculados con el racismo (se menciona que se registraron casos en casi todo el continente, desde Finlandia a Chipre), en especial contra los gitanos. Detrás de la antigua cortina de hierro, "al no haber investigaciones inmediatas, minuciosas e imparciales persistió la impunidad de los responsables de torturas y malos tratos, prácticas que, según los informes, fueron generalizadas en países como Albania, Georgia, Moldavia, Rumania, Rusia, Tayikistán, Ucrania y Uzbekistán".
El capítulo dedicado a Asia y Oceanía no muestra un panorama mucho mejor que el del resto del mundo. Se puede leer que "Nepal se sumió en una crisis política y de seguridad cada vez más profunda", en tanto que en Sri Lanka continuaron las ejecuciones por razones políticas cometidas por los Tigres de Liberación de Eelam Tamil, y el uso de "escudos humanos" por parte de guerrilleros indonesios. En India, sobre todo en Jammu y Cachemira y en varios estados del noreste del país, los abusos contra los derechos humanos por parte del ejército y de los grupos políticos armados continuaron siendo habituales. "Se siguió reprimiendo la disidencia política en países como China, Corea del Norte, Laos, Myanmar y Vietnam", aunque como contracara, "Bután, Brunei y Maldivas fueron algunos de los países en los que se realizaron intentos de democratización y perfeccionamiento de la protección de los derechos humanos".

MUJER. La situación de la mujer ocupa un lugar destacado en cada uno de los resúmenes regionales del Informe 2005 de Amnistía Internacional. En África, por ejemplo, se constató que en países como la República Centroafricana, Costa de Marfil y Liberia, "las mujeres siguieron siendo objeto de violaciones y de otras formas de violencia sexual", a pesar de que ya habían finalizado los conflictos armados. Los indicios obtenidos por el personal de ai demuestran que "la violencia ejercida contra las mujeres en las situaciones de conflicto y posconflicto era una violencia de género, así como una manifestación extrema de la discriminación y las desigualdades que sufren las mujeres en tiempos de paz, con amenazas a su integridad física y menoscabo cotidiano de sus derechos básicos".
En Europa y Asia Central, ai asegura que "muchos gobiernos seguían considerando la violencia ejercida en el ámbito familiar como algo perteneciente a la esfera privada", a lo que debe sumarse que la trata de mujeres y niñas con el fin de obligarlas a prostituirse siguió afectando a la mayoría de los países de la región, incluso a una provincia como Kosovo que está bajo el control y administración de las Naciones Unidas.
En América Latina se constató un panorama desalentador con la violencia sexual distribuida por casi todo el continente. En particular se citó el caso de Colombia, donde "todas las partes implicadas en el conflicto sometieron a las mujeres y las niñas a actos de violencia sexual, incluidas la violación y la amputación de los genitales", persiguiéndolas "para sembrar el terror, vengarse de los adversarios y acumular 'trofeos de guerra'".

MIGRACIONES. Según el reporte de ai, los gobiernos europeos siguieron haciendo más hincapié en el control y en la disuasión del ingreso de inmigrantes que en la protección de esas personas, que en general se encontraban en situación de extrema vulnerabilidad al intentar ingresar a alguno de los países de la Unión Europea. Este énfasis en el control por sobre la protección contraviene, en opinión de ai, las normas internacionales sobre derechos humanos. El reporte enumera, en condicional, algunos casos nacionales en que esta contravención sería más frecuente. En Grecia, por ejemplo, "es posible que los guardacostas y la policía utilizaran métodos que ponían en peligro las vidas de los migrantes con el fin de disuadirlos de entrar en territorio griego". En varias costas europeas, "numerosas personas que deseaban emigrar o solicitar asilo murieron al zozobrar la barca en la que viajaban cuando intentaban cruzar el Mediterráneo". Paralelamente, las expulsiones de solicitantes de asilo (como el caso de los norafricanos en Italia) se realizaron con tal rapidez y urgencia que "suscitaron la sospecha de que el gobierno estaba decidido a actuar sin importarle el perjuicio que pudiera acarrear a los derechos humanos".

RECURSOS NATURALES. La tercera reserva mundial de crudo del mundo ya tiene su conexión con Europa, en una ruta que esquiva, convenientemente, Oriente Medio y Rusia. El oleoducto inaugurado el miércoles parte de Azerbaiyán y pasa por Georgia y Turquía, en un diseño que puede ser parte de la explicación del interés del presidente estadounidense George W Bush en la situación política georgiana durante su reciente –y apoteósica– visita a esa ex república soviética. El oleoducto de 1.600 quilómetros, que se construyó durante diez años a un costo de tres millones de dólares por quilómetro, colabora a estrechar la alianza entre Occidente y Turquía, lo cual puede ser un impulso más al polémico ingreso turco a la Unión Europea. Según Nick Childs, analista de la bbc, "este oleoducto es una prueba muy tangible de que el interés de Occidente en la región del Mar Caspio está cambiando, no sólo por la 'guerra contra el terror' del presidente Bush, sino por la creciente competencia por asegurar nuevas fuentes de energía". La nueva vía "manda un claro mensaje de que Occidente cuenta ahora con una nueva fuente", agregó Childs.

Oriente Medio

“En los territorios ocupados, el ejército israelí derribó viviendas y mató a un número cada vez mayor de palestinos. (...)

“En los territorios ocupados, el ejército israelí derribó viviendas y mató a un número cada vez mayor de palestinos. Murieron alrededor de 700 palestinos, entre ellos 150 niños. El ejército israelí mató a la mayoría ilegítimamente al efectuar de modo temerario disparos, bombardeos o ataques aéreos contra campos de refugiados y otras zonas densamente pobladas de Cisjordania y la Franja de Gaza. Las fuerzas israelíes siguieron llevando a cabo ejecuciones extrajudiciales de miembros y dirigentes de Hamas y de otros grupos palestinos, en las que con frecuencia resultaron muertas o heridas personas que pasaban cerca del lugar donde se desarrollaban los hechos. Unos 109 israelíes, en la mayoría de los casos civiles y entre ellos ocho niños, murieron como consecuencia de atentados suicidas con explosivos, disparos de armas de fuego y ataques de mortero efectuados por grupos armados palestinos en Israel y en los territorios ocupados” (Informe 2005, Amnistía Internacional).

 
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