| Brecha
de Uruguay - Nº 1018 - 27 de Mayo de 2005
Informe de AI
Los derechos humanos
siguen siendo una utopía
El “Informe
2005” de Amnistía Internacional (AI) presentado el pasado miércoles
revela una doble tendencia: por un lado los gobiernos aplican políticas
de seguridad y control que llegan a “redefinir la tortura para hacerla
admisible” (maquillándola con un discurso de lucha por la libertad
y la justicia), y por otra parte los llamados grupos terroristas utilizan
un “grado inaudito de brutalidad”.
Roberto
López Belloso
En América, según el
Informe 2005 de Amnistía Internacional, "el respeto de los
derechos humanos siguió siendo una utopía para muchas
personas". Basa su afirmación en la persistencia de "la
tortura, los homicidios ilegítimos a manos de la policía y las
detenciones arbitrarias", agravados por la acción de bandas de
narcotraficantes y delincuentes organizados. A la vez, "la
'guerra contra el terror' dirigida por Estados Unidos continuó
socavando los derechos humanos en nombre de la seguridad, a
pesar de la creciente indignación internacional producida por
la evidencia de los crímenes de guerra –como por ejemplo
torturas– perpetrados por Estados Unidos contra detenidos". El
director de la Sección Española de Amnistía Internacional,
Esteban Beltrán, dijo en declaraciones tomadas por Europa
Press que el gobierno de Estados Unidos intenta, mediante "un
lenguaje casi administrativo, suavizar la prohibición absoluta
de la tortura". Sobre África, el reporte de Amnesty indica
que "los homicidios, los secuestros y las violaciones por
parte de las fuerzas gubernamentales y los grupos armados de
oposición siguieron teniendo un carácter generalizado en los
conflictos armados de la República Democrática del Congo,
Somalia, Sudán y Uganda". Si bien se reconoce que se lograron
avances en varios países gracias a la firma de diversos
acuerdos de paz, los mismos "continuaron siendo muy frágiles
en Burundi, Costa de Marfil y Somalia, donde persistieron los
estallidos esporádicos de violencia en zonas
localizadas". En Europa los principales problemas
estuvieron vinculados con el racismo (se menciona que se
registraron casos en casi todo el continente, desde Finlandia
a Chipre), en especial contra los gitanos. Detrás de la
antigua cortina de hierro, "al no haber investigaciones
inmediatas, minuciosas e imparciales persistió la impunidad de
los responsables de torturas y malos tratos, prácticas que,
según los informes, fueron generalizadas en países como
Albania, Georgia, Moldavia, Rumania, Rusia, Tayikistán,
Ucrania y Uzbekistán". El capítulo dedicado a Asia y
Oceanía no muestra un panorama mucho mejor que el del resto
del mundo. Se puede leer que "Nepal se sumió en una crisis
política y de seguridad cada vez más profunda", en tanto que
en Sri Lanka continuaron las ejecuciones por razones políticas
cometidas por los Tigres de Liberación de Eelam Tamil, y el
uso de "escudos humanos" por parte de guerrilleros indonesios.
En India, sobre todo en Jammu y Cachemira y en varios estados
del noreste del país, los abusos contra los derechos humanos
por parte del ejército y de los grupos políticos armados
continuaron siendo habituales. "Se siguió reprimiendo la
disidencia política en países como China, Corea del Norte,
Laos, Myanmar y Vietnam", aunque como contracara, "Bután,
Brunei y Maldivas fueron algunos de los países en los que se
realizaron intentos de democratización y perfeccionamiento de
la protección de los derechos humanos".
MUJER. La
situación de la mujer ocupa un lugar destacado en cada uno de
los resúmenes regionales del Informe 2005 de Amnistía
Internacional. En África, por ejemplo, se constató que en
países como la República Centroafricana, Costa de Marfil y
Liberia, "las mujeres siguieron siendo objeto de violaciones y
de otras formas de violencia sexual", a pesar de que ya habían
finalizado los conflictos armados. Los indicios obtenidos por
el personal de ai demuestran que "la violencia ejercida contra
las mujeres en las situaciones de conflicto y posconflicto era
una violencia de género, así como una manifestación extrema de
la discriminación y las desigualdades que sufren las mujeres
en tiempos de paz, con amenazas a su integridad física y
menoscabo cotidiano de sus derechos básicos". En Europa y
Asia Central, ai asegura que "muchos gobiernos seguían
considerando la violencia ejercida en el ámbito familiar como
algo perteneciente a la esfera privada", a lo que debe sumarse
que la trata de mujeres y niñas con el fin de obligarlas a
prostituirse siguió afectando a la mayoría de los países de la
región, incluso a una provincia como Kosovo que está bajo el
control y administración de las Naciones Unidas. En América
Latina se constató un panorama desalentador con la violencia
sexual distribuida por casi todo el continente. En particular
se citó el caso de Colombia, donde "todas las partes
implicadas en el conflicto sometieron a las mujeres y las
niñas a actos de violencia sexual, incluidas la violación y la
amputación de los genitales", persiguiéndolas "para sembrar el
terror, vengarse de los adversarios y acumular 'trofeos de
guerra'".
MIGRACIONES. Según el reporte de ai, los
gobiernos europeos siguieron haciendo más hincapié en el
control y en la disuasión del ingreso de inmigrantes que en la
protección de esas personas, que en general se encontraban en
situación de extrema vulnerabilidad al intentar ingresar a
alguno de los países de la Unión Europea. Este énfasis en el
control por sobre la protección contraviene, en opinión de ai,
las normas internacionales sobre derechos humanos. El reporte
enumera, en condicional, algunos casos nacionales en que esta
contravención sería más frecuente. En Grecia, por ejemplo, "es
posible que los guardacostas y la policía utilizaran métodos
que ponían en peligro las vidas de los migrantes con el fin de
disuadirlos de entrar en territorio griego". En varias costas
europeas, "numerosas personas que deseaban emigrar o solicitar
asilo murieron al zozobrar la barca en la que viajaban cuando
intentaban cruzar el Mediterráneo". Paralelamente, las
expulsiones de solicitantes de asilo (como el caso de los
norafricanos en Italia) se realizaron con tal rapidez y
urgencia que "suscitaron la sospecha de que el gobierno estaba
decidido a actuar sin importarle el perjuicio que pudiera
acarrear a los derechos humanos".
RECURSOS NATURALES.
La tercera reserva mundial de crudo del mundo ya tiene su
conexión con Europa, en una ruta que esquiva,
convenientemente, Oriente Medio y Rusia. El oleoducto
inaugurado el miércoles parte de Azerbaiyán y pasa por Georgia
y Turquía, en un diseño que puede ser parte de la explicación
del interés del presidente estadounidense George W Bush en la
situación política georgiana durante su reciente –y
apoteósica– visita a esa ex república soviética. El oleoducto
de 1.600 quilómetros, que se construyó durante diez años a un
costo de tres millones de dólares por quilómetro, colabora a
estrechar la alianza entre Occidente y Turquía, lo cual puede
ser un impulso más al polémico ingreso turco a la Unión
Europea. Según Nick Childs, analista de la bbc, "este
oleoducto es una prueba muy tangible de que el interés de
Occidente en la región del Mar Caspio está cambiando, no sólo
por la 'guerra contra el terror' del presidente Bush, sino por
la creciente competencia por asegurar nuevas fuentes de
energía". La nueva vía "manda un claro mensaje de que
Occidente cuenta ahora con una nueva fuente", agregó
Childs.
Oriente Medio
“En los territorios ocupados, el ejército israelí
derribó viviendas y mató a un número cada vez mayor de
palestinos. (...)
“En los territorios
ocupados, el ejército israelí derribó viviendas y mató a un
número cada vez mayor de palestinos. Murieron alrededor de 700
palestinos, entre ellos 150 niños. El ejército israelí mató a
la mayoría ilegítimamente al efectuar de modo temerario
disparos, bombardeos o ataques aéreos contra campos de
refugiados y otras zonas densamente pobladas de Cisjordania y
la Franja de Gaza. Las fuerzas israelíes siguieron llevando a
cabo ejecuciones extrajudiciales de miembros y dirigentes de
Hamas y de otros grupos palestinos, en las que con frecuencia
resultaron muertas o heridas personas que pasaban cerca del
lugar donde se desarrollaban los hechos. Unos 109 israelíes,
en la mayoría de los casos civiles y entre ellos ocho niños,
murieron como consecuencia de atentados suicidas con
explosivos, disparos de armas de fuego y ataques de mortero
efectuados por grupos armados palestinos en Israel y en los
territorios ocupados” (Informe 2005, Amnistía Internacional).
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