n la reciente Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) realizada en Fort Lauderdale, Estados Unidos, la secretaria de Estado de USA, Condoleezza Rice, lanzó un proyecto para crear una academia de policía continental, que se instalaría aquí en El Salvador. Se puntualiza en esta nota solamente en un aspecto de esta situación.
Más allá de toda relación que pueda haber entre el jefe de Estado de nuestro país o de cualquier país, con el Jefe de Estado de los Estados Unidos, más bien se trata de proyectos arreglados entre militares norteamericanos y militares latinoamericanos fuera de todo control del poder civil electo democráticamente. En el caso de nuestro país, todo esto de la base militar en el Aeropuerto de Comalapa, la instalación de una agencia del FBI, desde ya hace ratos tenemos a la DEA, para la cuestión de los antinarcóticos, y ahora la Academia de Policía para servir a nivel latinoamericano, anunciada por la Secretaria de Estado, lo que vemos es una presencia del Pentágono en nuestro continente que cada vez es menos en Sudamérica pero cada vez es más fuerte en Centroamérica. Pero, sobre todo en nuestro país, cuyo pequeño territorio se convierte en una base de operaciones norteamericana idónea para intentar sustituir su menor influencia en el resto del continente latinoamericano.
Esto es muy peligroso para cualquier esfuerzo democratizador porque en la medida de que son acuerdos de militares entre militares, se está haciendo a un lado todo el Estado de Derecho que es muy mínimo en El Salvador, lo ignoramos y terminamos de destruir, se hace a un lado al liderazgo civil electo para que dirija las cosas de nuestro país. Estamos observando que se produce una fluida relación entre militares salvadoreños con militares norteamericanos, lo que indicaría que es esa y no la relación entre estados, lo que cada vez está cobrando más fuerza en El Salvador. Hay que decirlo con claridad, lo he afirmado frente a diputados y asesores de la Asamblea Legislativa: lo temerario de esta “academia”, aunque los que hablen de ella por parte de la Embajada Norteamericana sean civiles o militares disfrazados de civiles, es que este centro servirá para formar policías y dicen que también jueces, bajo mandato de militares norteamericanos. Y ya sabemos que son ellos los que están cometiendo muchas abominables atrocidades en materia de violación de derechos humanos en Irak, en Afganistán, en Guantánamo y en todas esos nuevos “gulags”, como les ha llamado Amnistía Internacional, a esas cárceles que los militares norteamericanos han instalado en diferentes puntos del globo terráqueo, en primer lugar en Guantánamo, violando brutalmente toda ley y todo derecho. De tal forma que esta pretendida academia podría convertirse en un antro funcionando desde nuestro territorio que cada vez parece ser más y más ajeno.
¿Quienes están actuando? Parece ser: miembros del alto mando de la Fuerza Armada de El Salvador, y el US Army o más bien al revés, quienes entre ellos (esta no seria la primera vez) están poniéndose de acuerdo y así haciendo valer sus decisiones al Jefe de Estado de El Salvador y a todo el país, ignorando a la Asamblea Legislativa, a la Corte Suprema de Justicia y, por supuesto, a toda la sociedad salvadoreña, cuestión grave puesto que repercute allende de nuestras fronteras. Pero, claro está, todo esto no sería posible sin la mojigatería de civiles sátrapas.