ace unos días, el Dr. Germán Westphal ha publicado en Política Cono Sur
'ALGUNAS NOTICIAS DE CHILE, EN CAPSULAS (O SUPOSITORIOS)', también
sorprendido por la incongruencia de los hechos que observa.
Un análisis de esos textos y una seria reflexión me ha permitido encontrar
el hilo conductor o la lógica de la sinrazón con que en Chile (y en el
mundo) se agravia a la razón. Un breve repaso a estos temas, amable lector,
nos ayudará a comprender lo que ha ocurrido y está ocurriendo en esa angosta
faja que -irónicamente sin ironía- los naturales llaman 'la copia feliz del
Edén'.
En 'HISTORIAS DEL CONGRESO' me sorprendía la rapacidad de los parlamentarios
que escatimaban el sueldo a sus asesores y a sus secretarias; el uso o abuso
de las regalías, y la composición espuria del Senado con senadores
designados por un genocida ladrón y cobarde.
En 'SANIDAD' me preguntaba '¿Qué relación tienen esas inversiones con la
salud de los chilenos?' en referencia a las grandes sumas que recaudan
empresas privadas (AFP, ISAPRES). La respuesta es que no hay relación. Y eso
me parecía sorprendente.
En 'TURISMO' comentaba la burocracia policial que exige 'papelitos' con
datos personales, además del pasaporte, para ingresar en el país, aparte,
claro está, de una buena fumigación con insecticidas o pesticidas.
En 'TRANSPORTE COLECTIVO' decía que 'el 26/03/01 se inauguró un Plan de
Transporte Urbano para Santiago y en el mismo día se consiguen atascos
históricos'. La raíz del problema es el neoliberalismo, representado por más
de 30 mil propietarios de vehículos, que compiten cada día 'por capturar al
pasajero que está esperando en la siguiente esquina'.
En 'JUSTICIA' afirmaba que 'en el país de lo insólito, no es posible la
Justicia y la Verdad, al menos como se entiende en Europa o en otros
países'. Y explicaba como se confunde la lucha de un pueblo por su libertad
con las atrocidades de los genocidas. Y todavía hoy se aplican leyes
dictadas por los propios verdugos, mientras el señor Ministro de Justicia
sueña con privatizar las cárceles.
En 'DERECHOS HUMANOS' denunciaba la dura situación de los Presos Políticos.
Y todavía hoy hay Presos Políticos en huelga de hambre para exigir Justicia
Justa. Y todavía hoy, los Poderes Públicos se lavan las manos, mientras
Agustín Edwards, el traidor a la patria, dictamina sobre los justo y lo
injusto desde su tenebrosa Fundación Paz Ciudadana.
Copio, para una mejor comprensión el texto del Dr. Westphal titulado:
'ALGUNAS NOTICIAS DE CHILE, EN CAPSULAS (O SUPOSITORIOS)'
En las últimas semanas, seis botones de muestra:
(1) Obispos católicos denuncian desigualdades sociales escandalosas.
Oposición y gobierno se recriminan recíprocamente, pero ni una ni otra parte
dice nada respecto al modelo neoliberal que comparten. A los pocos días, el
tema desaparece de la discusión pública.
(2) Casi 200 mil niños tienen que trabajar para ayudar a sus familias. El
Ministro de Educación propone aumentar las edades de escolaridad
obligatoria.
(3) Matrimonio abrumado por problemas económicos se prende fuego a lo bonzo
frente a La Moneda. Las autoridades dicen que la pareja recibía ayuda
social.
(4) El ex Juez Juan Guzmán lanza su libro sobre las causas de DD. HH. que
tuvo a su cargo. La sala se abarrota de ciudadanos vinculados a la defensa y
protección de los DD. HH. Incluso asisten embajadores y otros miembros del
cuerpo diplomático extranjero. Los adalides de DD. HH. del Gobierno y el
Congreso brillan por su ausencia.
(5) Después que el senador demócrata-cristiano Jorge Lavandero se declarara
culpable de múltiples abusos sexuales a cuatro menores, algunos notables de
su partido, como el ex Presidente de Chile, Patricio Aylwin, se conduelen
públicamente por la situación personal y judicial del victimizador. Nada
dicen a propósito de los niños víctimizados y sus familias.
(6) La derecha en la oposición acusa al Gobierno de nepotismo. El Gobierno
se defiende con el argumento de que todo es legal y, por tanto, ético.
Hasta ahí el texto citado.
La explicación a todo eso y a todo lo que ocurre en Chile es simple, clara y
diáfana. Igual que ocurre en todo el mundo, existe una interesada confusión
en los términos. Usamos palabras consagradas por el uso y abusamos de ellas
para definir otras situaciones. Eso es todo. En buen romance se llama
MENTIR.
Es mentira que en Chile haya una Democracia. Vivimos en una PLUTOCRACIA. Una
diputación 'cuesta' unos quinientos millones de pesos y una senaduría esta
por los ochocientos. Para ser Presidente de la República se necesita una
suma superior a mil quinientos millones de pesos (a unos quinientos ochenta
pesos por dólar).
Por eso Su Excelencia no invitó a la recepción del 21 de mayo a los
precandidatos del Juntos Podemos, porque ni todos juntos hacen esa cifra. En
cambio invitó a Lavín, porque le sobra la plata y a las precandidatas de la
Concertación por lo mismo. Plutocracia es el gobierno de los ricos, por los
ricos y sólo para los muy ricos.
No es sorprendente lo que ocurre en el Congreso, porque los parlamentarios
tienen un tiempo limitado para recuperar la inversión y obtener algún
beneficio, aunque sea a costa de apropiarse indebidamente del dinero que
reciben para pagar a sus colaboradores. Usos y costumbres propios de una
Plutocracia.
No es sorprendente lo que ocurre con la Salud Pública, porque las AFP e
ISAPRES están para apoderarse 'legalmente' del dinero de las gentes y no
para cuidar la salud de la población. Sólo los beneficios importan en una
Plutocracia.
No es sorprendente la burocracia policial, ya que Chile es un Estado
Policial ocupado por las Fuerzas Armadas que derrotaron la Democracia el 11
de septiembre de 1973 e instauraron la Plutocracia bajo la chapa (o
seudónimo) de Neoliberalismo. La fumigación es para proteger los intereses
de los exportadores de frutas, no importa si hay pasajeros asmáticos o
niños. El Dinero manda en una Plutocracia.
No es sorprendente que treinta mil pequeños empresarios luchen en las calles
de Santiago, con muertos y heridos incluidos, por capturar pasajeros. Es lo
lógico en una Plutocracia.
No es sorprendente que la Corte Suprema entregue las causas de Derechos
Humanos a Jueces partidarios de la Dictadura. Los derechos Humanos son un
lujo de la Democracia. Lo que debería extrañarnos es que los Supremos no
tengan más autos para fallar en mérito a ellos. En una Plutocracia la
clemencia de la Justicia es para los ricos y el rigor para los pobres.
No es sorprendente que haya Presos Políticos, ni que hayan sido condenados
por Tribunales Militares en mérito a leyes dictadas por la Dictadura. Lo
sorprendente es que algunos han salido en libertad. No podemos olvidar que
los Presos Políticos cometieron el grave delito de luchar con armas en
defensa de la Democracia y contra la Plutocracia. El peor crimen en una
Plutocracia es defender la Democracia.
No es sorprendente que el tema de las enormes desigualdades económicas
desaparezca de la escena política. No es rentable. No produce beneficios,
por tanto, no interesa en una Plutocracia.
No es sorprendente que doscientos mil niños trabajen, ni que el Ministro de
Educación proponga soluciones estúpidas. El Mercado, Rey de la Plutocracia,
exige el trabajo esclavo y no hay Ministro que se atreva a oponerse a Su
Majestad, el Dinero. Por eso, porque vivimos en una Plutocracia.
No es sorprendente que un matrimonio se queme a lo bonzo. Es terriblemente
duro y triste, pero resulta natural, porque estaban fuera del Mercado y es
lógico que la burocracia, fiel aliada de la Plutocracia, declare que
recibían ayuda del Estado.
No es sorprendente que los adalides de Derechos Humanos del Gobierno y el
Congreso brillen por su ausencia a la presentación del libro del Juez
Guzmán. Ellos son representantes de la Plutocracia, y ya lo hemos dicho, los
Derechos Humanos son un lujo de la Democracia, que además, no generan lucro.
No es sorprendente que los poderosos se conduelan públicamente por la
situación personal y judicial del victimizador y nada digan a propósito de
los niños víctimizados y sus familias. Entre bueyes no hay cornadas y todos
son lobos de la misma camada. En cambio las víctimas son pobres de extrema
pobreza y no cuentan en una Plutocracia. Si Lavanderos hubiese sido más rico
o miembro de un partido más plutócrata, todo habría quedado en un complot
contra su buen nombre.
Por último no es sorprendente que el Gobierno recurra a conceptos de
legalidad para ocultar el nepotismo. Repito: Existe una interesada confusión
en los términos. Usamos palabras consagradas por el uso y abusamos de ellas
para definir otras situaciones. Eso es todo. En buen romance se llama
MENTIR. Es mentira que en Chile haya una Democracia. Vivimos en una
PLUTOCRACIA, y eso lo explica todo, aunque algunos lo llamen Neoliberalismo.