El terrorista número uno del mundo insistió en que la
ocupación militar en Irak "es vital para la seguridad
futura" del imperio, aunque reconoció que el Gobierno
títere iraquí como las tropas destacadas en su intervención
en ese país están enfrentando una resistencia y "una dura
lucha y atentados suicidas".
En sus palabras que no cambia demasiado con respecto a
discursos trillados anteriores, el líder fundamentalista
cito los autoatentados del 11-S como uno de los principales
argumentos para continuar la ocupación en Irak, que en su
opinión es un campo de batalla fundamental en su guerra para
apropiarse del control definitivo y único del petróleo.
En este camino, y también haciendo referencias a los atentados
realizados en Madrid, Estambul, Casablanca, Riad o Bali,con
el apoyo de la CIA, el Pentágono yanki y los Servicios de
Inteligencia británicos,Bush defendió que sólo hay una forma
de luchar contra quienes "asesinan en el nombre del totalitarismo":
"Derrotarlos en el exterior antes de que nos ataquen en
casa". Aquí el terrorista Bush, una vez más trata de persuadir
a la opinión pública que su genocidio y terrorismo desatado
contra la resistencia y el pueblo de Irak, es más legítimo que
los que condenan su ocupación.
El neofascista Bush y la ultraderecha republicana, se encuentran
cada vez más desesperados ante la falta de credibilidad de sus
políticas de muerte, puesto que sus campañas "antiterroristas"
cada vez tiene menos credibilidad en el mundo, pues lo único que
pretende es establecer el control del petróleo, el gas natural y
cuanto recurso natural necesiten para mantener la salvaje política
de consumo en su país. Para ello hay que buscar las forma de
implantar una especie de dictadura sofisticada en el mundo, no al
estilo Pinochet.
Ahora la esencia del terrorismo mismo, hay que buscarlo en la
Casa Blanca, la CIA, el Pentágono y los Servicios de Inteligencia
de otros países, que le son afines a sus políticas totalitarias
de control y muerte en el planeta.
El obsesionado presidente reiteró además su intención de "ayudar
a los iraquíes a construir una nación libre" y se mostró
convencido de que su estrategia para "expandir la
democracia neoliberal" por el mundo está triunfando —citando, entre
otros ejemplos, las imposiciones reformistas en Egipto y Arabia
Saudí—, aunque aún queda "trabajo por hacer".
Con respecto a la ocupación militar en Irak, Bush se negó a
fijar un calendario para la retirada de sus cerca de
140.000 soldados. "Nuestra estrategia puede resumirse en
esto: a medida que los iraquíes estén más preparados,
nosotros nos iremos retirando", afirmó.
El discurso se produce en un momento muy delicado
para G.W. Bush y forma parte de una campaña mediática para
tratar de recuperar la iniciativa política ante la
pérdida de apoyo en las encuestas,en la opinión pública y en
el mundo debido al ascenso cada vez mayor de la lucha de la
resistencia de los iraquies ante el genocidio desatado por los
EEUU, y sus aliados inmediatos.
Más de 1.740 soldados han muerto en Irak y más de 13.000
han resultado heridos desde la invasión de marzo de
2003. Además, los enfrentamientos han aumentado en mayo y junio,
meses en los que han muerto ya 156 soldados, mientras que
las pantallas de televisión repiten permanentemente las
imágenes de atentados con coches bomba, pués los malos son
los que se enfrentan heroícamente a la maquinaría de muerte del
imperio y ellos son las víctimas, ya que los iraquies no
se quieren dejar someter a las "bondadosas políticas" de
quienes han desangrado y destruido el país, por ello,de alguna
manera hay que seguir justificando la ocupación.
De acuerdo a un sondeo elaborado por Gallup para CNN y 'USA
Today', un 58% desaprueba la manera en que Bush ha
gestionado esta guerra y un 53% desaprueba la forma en
que está ejerciendo su cargo, las peores cifra de su mandato.
Otro estudio publicado por ABC News y 'The Washington
Post' mostró que la mayoría de los estadounidenses no
cree en los aciertos que el Gobierno dice haber logrado
contra la resistencia, aunque piensa que las tropas del
país deben permanecer con su ocupación en el país.
Con esta última alocución, Bush intenta además unificar el
alícaido mensaje oficial, desprestigiado por las
continuas contradicciones entre las declaraciones de
altos cargos del Gobierno y del Pentágono.
En mayo, el vicepresidente Dick Cheney afirmó que la
resistencia estaba dando sus "últimos estertores", sin
embargo esta semana varios jefes militares han reconocido
que su actividad no se ha reducido en los últimos seis meses.
El diábolico secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, advirtió de
que la rebelión puede durar hasta una docena de años, o sea,
que la ocupación se puede mantener todos los años que sean
necesario, hasta poner de rodillas al pueblo iraquí.
Entre otras cosas, la Casa Blanca que se encuentra salpicada de
sangre del pueblo de este país, a través de sus campañas
comunicacionales, pretende confundir a los iraquies y a la
opinión pública, con presuntos contactos con algún sector de la
resistencia, especialmente suní, con el objeto de bajarle el
perfil a las acciones que vienen desarrollando los diversos
grupos de la resistencia, y que cada vez más, vienen mejorando
su coordinación, para enfrentar a la ocupación yanki y sus
aliados en Irak.
Finalmente el plan iraquí para la democracia con control remoto,
promovido por EEUU,manifiesta que, tras el ejercicio de las
elecciones del pasado enero, la Constitución made in USA debe
estar lista a mediados de agosto y las nuevas elecciones debieran
realizarse en diciembre próximo, siempre y cuando logre imponerse
las política neofascistas y totilitarias del gobierno de G.W Bush.