Niko Schvarz - rodelu.net
3 de julio de 2005
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Bush en Fort Bragg,
o EEUU en el pantano de Irak
Niko Schvarz
El discurso pronunciado por Bush el 28 de junio en la base militar de Fort Bragg, Carolina del Norte (que fungió como centro de formación de oficiales de las fuerzas armadas latinoamericanas en la doctrina de la "seguridad nacional"), no logró revertir el rechazo creciente de la opinión pública estadounidense (ya no sólo mundial) a la guerra de Irak y a la decisión de mantener por tiempo ilimitado las tropas yankis en el país. Eso es lo único que quedó en claro de su alocución, en tanto analistas de todo pelo, incluidos los más proclives a la Casa Blanca, coinciden en que no hizo variar la percepción ciudadana, mayoritariamente contraria a la guerra.

Genocidas y torturadores

Hoy día una clara mayoría del orden del 58% cree que fue un error lanzar la invasión y es proclive al retiro de las tropas. Esto lo dice hasta la CNN. La distorsionada campaña mediática (una de las más manipuladas de todos los tiempos) ya no puede ocultar las acciones crecientes de la resistencia todos los días sin excepción, las bajas que sufre el ejército norteamericano (mucho mayores que durante la invasión de marzo de 2003 y que se extienden también a Afganistán), en suma el fracaso total de la llamada guerra al terrorismo. La mentira y el ocultamiento revientan por todas las costuras.

Bush eligió para su mensaje el primer aniversario del traspaso del poder al gobierno provisional de Irak, pero allí el único poder real son los mandos de las tropas de ocupación y la embajada norteamericana, mientras las fuerzas militares y policiales iraquíes sólo aportan la carne de cañón en la lucha fratricida. El presidente se extendió sobre "las imágenes de violencia y baños de sangre" como si ello pudiera dejar en la sombra, entre otros, los siguientes atentados perpetrados por los invasores: el arrasamiento de Faluya, un verdadero genocidio, y el intento de asesinato de periodistas como Giuliana Sgrena que documentaban la barbarie; el fusilamiento a sangre fría de los heridos iraquíes que se desangraban en una mezquita; las torturas en la prisión de Abu Ghraib, de las cuales siguen surgiendo detalles estremecedores y que también fueron trasmitidos al mundo por la exposición del pintor colombiano Fernando Botero en Roma. Estas torturas son practicadas en forma sistemática en las prisiones siguiendo directivas de la superioridad, a pesar de lo cual se ha excluido a los mandos, empezando por Rumsfeld, de toda responsabilidad en los contados procesos incoados a militares torturadores de baja graduación. Últimamente trascendieron más datos de las torturas contra los 520 presos de la base de Guantánamo, transformada en un verdadero campo de concentración donde las autoridades militares no dejan entrar a nadie.

Halliburton sobrefactura

La ONU solicitó hace más de un año el ingreso de expertos en derechos humanos a la base, pero las autoridades norteamericanas se niegan. Allí los presos no tienen la menor garantía y están aislados del mundo. Se acaba de revelar que EEUU estaría utilizando barcos-prisiones secretos que navegan por el Océano Indico para interrogar prisioneros sin ninguna forma de control y al margen de todo derecho. Todas estas denuncias tienen origen en relatores de la ONU sobre la tortura. Ahora apareció también un informe de defensores de los DDHH en Estados Unidos según el cual después de los atentados a las Torres Gemelas fueron detenidos en forma secreta numerosos musulmanes radicados en el país, llevados a punta de pistola a un confinamiento donde fueron objeto de hostigamientos y abusos físicos. Esto es apenas la punta del iceberg de los miles de detenidos en EEUU en base a la Patriotic Act.

Volvamos a Irak, donde saltó otro hecho escandaloso. Halliburton, la empresa gigante a la que está vinculado el vicepresidente Dick Cheney (que se asegura sigue cobrando millonarios emolumentos), se vio beneficiada por concesiones de gran magnitud para hacer negocios en Irak en materia petrolífera y abastecimientos a las tropas. Se denuncia que en esos negocios incurrió en una sobrefacturación por mil millones de dólares.

Impunidad a toda costa

EEUU sigue buscando la impunidad para los crímenes cometidos por sus tropas. Por eso no adhirió al Tribunal Penal Internacional de La Haya. Tuvimos una visión directa de esa conducta cuando el 22 de junio visitó nuestro país el jefe del Comando Sur, Gral. Bantz J.Craddock, ex asesor de Rumsfeld, y solicitó impunidad para sus tropas, aparentemente sin éxito, lo mismo que sucedió en Argentina, aunque en Paraguay habría tenido mejor suerte. Los hechos actuales en Uruguay y lo acontecido en la vecina orilla con las leyes de punto final y obediencia debida muestran que por estas latitudes éstos no son precisamente tiempos de impunidad.

Publicado en La República el 1 de julio de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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