| El
Periódico de Catalunya - 17 de junio de 2005
Entrevista
// Chico Buarque, Compositor
"Mantengo
la confianza personal en Lula"
• Es esencialmente brasileño,
y lo descarga en canciones de culto y en novelas de éxito
Núria
Navarro
Río de Janeiro, 1944
Cantante
Autor de 'Budapest' (La Magrana / RBA)
Chico Buarque
empezó a escribir novelas cuando se cansó de componer
canciones. Y eso que las canciones eran pedazos de Brasil como
A banda, Construçao o Qué será. Quería darle más
espacio a las palabras, dejar que jugaran. Las de su última
novela, Budapest, han recibido los elogios de José
Saramago y Caetano Veloso.
--Se pasa madrugadas
inventando ciudades. --¡El insomnio! Invento ciudades
llenas de problemas. Hay que inventar problemas para no pensar
en los de verdad. Lo recomiendo.
--¿Y por qué duerme
tan mal? --¿Será genético? Mi padre también era
insomne. Tomaba pastillas para dormir, y yo, cuando las
ciudades se resisten a ser inventadas,
también.
--¿Cosas de la bohemia? --Mi padre
era un intelectual de día y un bohemio, de noche. Pero un
bohemio domesticado, ¿eh? A casa venían sus amigos a cantar y
a charlar. Vinicius de Moraes tocaba con la guitarra de mi
hermana sus canciones, mucho antes de la bossa nova. Vinicius
era entonces un poeta que componía
ocasionalmente.
--Y usted entonces quería
escribir. --Mi padre me despertó el amor por los
libros. Antes que sociólogo fue crítico literario y en su gran
biblioteca había volúmenes de todas partes, en todos los
idiomas. Fue quien introdujo a Kafka en Brasil, por ejemplo. Y
luego, cuando residía en Alemania, empezó a escribir sobre
historia del Brasil. Yo emborronaba papeles y se los enseñaba,
pero oí Chega de saudade de Vinicius y me decidí a ser
músico. Tenía 15 años.
--Se contagió de la
enfermedad nacional. --Es que la presencia de la
música en la vida cotidiana de Brasil es total. Desde muy
pequeño oyes a todos cantar. A tus padres, a tu nana,
al dentista cuando te saca las muelas...
--Hasta sus
libros tienen música. ¿Cómo suena el último? --Mientras
lo escribí, no paré de silbar. Era una melodía vaga. No creo
que fuera un hit.
--¿Y a qué suena Chico
Buarque? --Mmm. Hay mucho de mí en mis canciones.
Escúchelas y lo sabrá.
--Sé que le da al balón. Otra
intrusión. --¡Hay futbolistas que están muy cercanos a
la música! Sé que Ronaldinho siempre que puede va a un bar a
tocar su tamborinho. Yo no pude ser el futbolista que
soñé. Pero sigo jugando un par de veces por semana. Es mi
terapia.
--En la novela aparecen los nombres de
viejos futbolistas húngaros. --Kocsis, Puskas... De
hecho saco a todos los jugadores de la selección nacional de
1954. ¡Qué misterio aquella selección! Hungría nunca volvió a
tener un equipo como aquél. Yo era un niño de 10 años y tenía
un juego de mesa con aquellos héroes.
--Lo que no ha
podido es ser ministro, como Gilberto Gil.
¿Envidia? --No. ¡Gilberto es uno de los mejores
ministros de Cultura que ha tenido Brasil! Me gusta la idea de
tener un ministro negro y cercano a la cultura popular. Me
gusta verle tocar frente a Kofi Annan en Naciones Unidas.
Coincidimos en Montpellier y comprobé cómo era ministro de día
y cantante de noche.
--Ya, pero ¿qué tal el pulso de
la cultura en Brasil? --El de Cultura era un ministerio
fantasma. Hoy, con Gilberto, es visible. El hecho cultural ha
saltado a los diarios. Se discute más sobre el cine, los
museos, el teatro. Eso es bueno.
--Sin embargo, el
desencanto respecto de Lula aumenta. ¿Se
suma? --Mantengo la confianza personal en Lula. Estoy
contento con su Gobierno y me parece que el propio Lula sabe
que no ha correspondido a lo que se esperaba de él. Lo
importante es que ha sabido evitar el desastre que auguraban
sus enemigos.
--¿Los ricos? --Sí. Ha quedado
claro que los capitales no se han fugado, el dólar no vale 10
veces más y el Gobierno no ha caído en picado. Falla en sus
compromisos sociales, Lula. Pero estoy seguro de que se irá
del Gobierno con los deberes hechos.
--Usted ha
hecho siempre lo que le ha dado la gana, ¿verdad? --He
hecho lo que me ha dado placer en cada momento. A veces la
búsqueda del placer ha sido dolorosa. Pero creo que es algo
que debe buscarse siempre.
--Ya no volverá aquel
clima creativo del Río de los años 60... --Aquello es
irrepetible. Pero, aunque algunos ya no están y a los otros
nos falta energía, creo que nuestras canciones son ahora
maduras.
--Y las chicas de Ipanema siguen
contoneándose camino del mar. --¡Siguen siendo
espléndidas! ¡No seamos nostálgicos! Fueron años dorados de la
canción brasileña, pero lo mejor está siempre por
venir.
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