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9 de julio de 2005
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El Periódico de Catalunya - 17 de junio de 2005

Entrevista // Chico Buarque, Compositor

"Mantengo la confianza personal en Lula"

• Es esencialmente brasileño, y lo descarga en canciones de culto y en novelas de éxito

Núria Navarro
Río de Janeiro, 1944
Cantante
Autor de 'Budapest' (La Magrana / RBA)

Chico Buarque empezó a escribir novelas cuando se cansó de componer canciones. Y eso que las canciones eran pedazos de Brasil como A banda, Construçao o Qué será. Quería darle más espacio a las palabras, dejar que jugaran. Las de su última novela, Budapest, han recibido los elogios de José Saramago y Caetano Veloso.

--Se pasa madrugadas inventando ciudades.
--¡El insomnio! Invento ciudades llenas de problemas. Hay que inventar problemas para no pensar en los de verdad. Lo recomiendo.

--¿Y por qué duerme tan mal?
--¿Será genético? Mi padre también era insomne. Tomaba pastillas para dormir, y yo, cuando las ciudades se resisten a ser inventadas, también.

--¿Cosas de la bohemia?
--Mi padre era un intelectual de día y un bohemio, de noche. Pero un bohemio domesticado, ¿eh? A casa venían sus amigos a cantar y a charlar. Vinicius de Moraes tocaba con la guitarra de mi hermana sus canciones, mucho antes de la bossa nova. Vinicius era entonces un poeta que componía ocasionalmente.

--Y usted entonces quería escribir.
--Mi padre me despertó el amor por los libros. Antes que sociólogo fue crítico literario y en su gran biblioteca había volúmenes de todas partes, en todos los idiomas. Fue quien introdujo a Kafka en Brasil, por ejemplo. Y luego, cuando residía en Alemania, empezó a escribir sobre historia del Brasil. Yo emborronaba papeles y se los enseñaba, pero oí Chega de saudade de Vinicius y me decidí a ser músico. Tenía 15 años.

--Se contagió de la enfermedad nacional.
--Es que la presencia de la música en la vida cotidiana de Brasil es total. Desde muy pequeño oyes a todos cantar. A tus padres, a tu nana, al dentista cuando te saca las muelas...

--Hasta sus libros tienen música. ¿Cómo suena el último?
--Mientras lo escribí, no paré de silbar. Era una melodía vaga. No creo que fuera un hit.

--¿Y a qué suena Chico Buarque?
--Mmm. Hay mucho de mí en mis canciones. Escúchelas y lo sabrá.

--Sé que le da al balón. Otra intrusión.
--¡Hay futbolistas que están muy cercanos a la música! Sé que Ronaldinho siempre que puede va a un bar a tocar su tamborinho. Yo no pude ser el futbolista que soñé. Pero sigo jugando un par de veces por semana. Es mi terapia.

--En la novela aparecen los nombres de viejos futbolistas húngaros.
--Kocsis, Puskas... De hecho saco a todos los jugadores de la selección nacional de 1954. ¡Qué misterio aquella selección! Hungría nunca volvió a tener un equipo como aquél. Yo era un niño de 10 años y tenía un juego de mesa con aquellos héroes.

--Lo que no ha podido es ser ministro, como Gilberto Gil. ¿Envidia?
--No. ¡Gilberto es uno de los mejores ministros de Cultura que ha tenido Brasil! Me gusta la idea de tener un ministro negro y cercano a la cultura popular. Me gusta verle tocar frente a Kofi Annan en Naciones Unidas. Coincidimos en Montpellier y comprobé cómo era ministro de día y cantante de noche.

--Ya, pero ¿qué tal el pulso de la cultura en Brasil?
--El de Cultura era un ministerio fantasma. Hoy, con Gilberto, es visible. El hecho cultural ha saltado a los diarios. Se discute más sobre el cine, los museos, el teatro. Eso es bueno.

--Sin embargo, el desencanto respecto de Lula aumenta. ¿Se suma?
--Mantengo la confianza personal en Lula. Estoy contento con su Gobierno y me parece que el propio Lula sabe que no ha correspondido a lo que se esperaba de él. Lo importante es que ha sabido evitar el desastre que auguraban sus enemigos.

--¿Los ricos?
--Sí. Ha quedado claro que los capitales no se han fugado, el dólar no vale 10 veces más y el Gobierno no ha caído en picado. Falla en sus compromisos sociales, Lula. Pero estoy seguro de que se irá del Gobierno con los deberes hechos.

--Usted ha hecho siempre lo que le ha dado la gana, ¿verdad?
--He hecho lo que me ha dado placer en cada momento. A veces la búsqueda del placer ha sido dolorosa. Pero creo que es algo que debe buscarse siempre.

--Ya no volverá aquel clima creativo del Río de los años 60...
--Aquello es irrepetible. Pero, aunque algunos ya no están y a los otros nos falta energía, creo que nuestras canciones son ahora maduras.

--Y las chicas de Ipanema siguen contoneándose camino del mar.
--¡Siguen siendo espléndidas! ¡No seamos nostálgicos! Fueron años dorados de la canción brasileña, pero lo mejor está siempre por venir.

 
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