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23 de julio de 2005
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El Periódico de Catalunya - 22 de julio de 2005

Terroristas criados en Europa

• El modelo británico de integración multicultural no puede prevenir el ataque de suicidas de casa

Patrick Seale
Analista británico de temas de Oriente Próximo*
Dos son los aspectos de los ataques terroristas de Londres del 7-J que más han impactado a la opinión pública. El primero es que los cuatro jóvenes terroristas que hicieron explotar otras tantas bombas en el sistema de transporte público londinense el 7 de julio, con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, estuvieran dispuestos a inmolarse. Ésta es la primera vez que ese fenómeno ha aparecido en Europa. El segundo aspecto que sorprendió es que hubieran nacido y se hubieran criado en el Reino Unido. Eran asesinos salidos de nuestra casa, una especie que la policía y las fuerzas de seguridad temen especialmente, porque el hecho de que lleven una vida normal, mezclados entre la sociedad, les hace prácticamente indetectables.
Tres de los cuatro jóvenes eran británicos de segunda generación, de origen paquistaní, y sus padres habían llegado al Reino Unido décadas antes, probablemente en los años 50. Gente que, desde un punto de vista político, social y cultural, estaban integrados en la sociedad británica. Nada en su educación podía hacer pensar que un día estos chicos serían unos terroristas.
Hay unos 700.000 británicos de origen paquistaní viviendo en el Reino Unido, de los cuales más del 60% habitan en las Midlands y en el norte. A muchos les ha ido muy bien, y a menudo rinden mucho más que sus compañeros británicos en la escuela. Están en todos los estamentos de la sociedad: hay analistas financieros en la City de Londres, estudiantes de la Universidad de Oxford, futbolistas, industriales, propietarios de pequeñas tiendas de barrio en las que se venden periódicos y comestibles, trabajadores de la industria textil y en otras mil ocupaciones por el estilo. Uno o dos han llegado a convertirse en miembros de la Cámara de los Lores.
El debate de los expertos en seguridad, de los políticos y de la prensa se centra en estos tres puntos:
1. ¿Actuaban solos los terroristas, o fueron expertos del extranjero, quienes consiguieron abandonar el país antes de los ataques, los que les juntaron, financiaron, ayudaron y guiaron? ¿Les lavaron el cerebro? ¿Fueron manipulados por gente de fuera? Dicho de otro modo: ¿estamos ante unos terroristas autónomos de motivación propia o formaban parte de una red internacional?
El doctor Magdi Mahmud el Nashar, de 33 años, un científico egipcio de la Universidad de Leeds, fue arrestado en El Cairo. Era vecino de Burnley, al norte de Leeds, y dejó Gran Bretaña días antes del ataque. Era un biólogo que estudiaba química. Se le acusa de ser el fabricante de las bombas, aunque él lo niega.
Algunos comentaristas han apuntado que el comunicado publicado en internet el 7 de julio por Al Qaeda en Europa, en el que se decía que los ataques eran para castigar Gran Bretaña por las "atrocidades" en Irak y Afganistán, utilizaba palabras como uruba (arabismo) y batal (héroe), conceptos que parecen ir ligados a una ideología más nacionalista que islámica, o a una mezcla de ambas, y por tanto, quizá atribuibles a una influencia egipcia.

LA SEGUNDA pregunta clave es saber si al modelo británico de integración multicultural le ha fallado algo. El modelo británico basado en la tolerancia de la diferencia cultural --en permitir que las distintas comunidades vivan y vistan como quieran, y sigan el culto que quieran-- ha sido comparado a menudo con el francés, un modelo de asimilación que cuenta con que, con el tiempo, los inmigrantes extranjeros se irán nacionalizando franceses. La prohibición del hijab en las escuelas nacionales francesas es un ejemplo de la imposición del secularismo republicano francés, de la separación entre religión y Estado.
Está claro que el modelo británico no puede prevenir los ataques. ¿Peca entonces de excesiva permisividad por la libertad de expresión dada a los imanes fundamentalistas? ¿Se ha convertido Londonistán en una amenaza para toda la nación? Ahora se van a tomar medidas enérgicas y radicales que afectarán a la legislación antiterrorista y a las normas de seguridad. Los controles fronterizos serán más estrictos, y habrá menos libertad de expresión para aquellos que, en palabras del primer ministro Tony Blair, "predican el odio".
3. Y, por tanto, la tercera cuestión es si estamos ante una interpretación ajustada del fenómeno terrorista. ¿Por qué eligen los cuatro jóvenes malograr sus vidas matando a más de 60 personas e hiriendo a otras 700?
Una posible explicación es que se sintieran marginados en la sociedad británica y quisieran castigarla por el sufrimiento que ellos padecían. Quizá se habían encontrado con prejuicios, racismo e islamofobia. O tal vez, atrapados entre su origen paquistaní y su britanidad adoptada, experimentaran un problema de identidad nacional.
Otra posible explicación es que, al igual que muchos otros musulmanes --y no sólo musulmanes--, albergaran un sentimiento de odio hacia la ilegítima invasión y ocupación de Irak por parte de EEUU y Gran Bretaña. Otra gran fuente de ira para musulmanes y árabes es la aparente negativa de EEUU y sus aliados a poner fin a la cruel opresión de los palestinos por Israel.

PARA simplificar un problema muy complejo, se podría decir que hay dos formas de hacer frente al terrorismo. La primera utilizaría medios militares y policiales. La segunda apostaría más por el compromiso y la negociación políticos, en un intento por comprender los agravios y resolver los conflictos que pueden llevar a chicos jóvenes a matar, cuando en circunstancias habituales esos chicos son normales y respetuosos con la ley.

* Es autor de The Struggle for Syria, Asad of Syria: The Struggle for the Middle East y Abu Nidal: A Gun for Hire.

© 2005 Patrick Seale. Traducción de Toni Tobella
 
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