Niko Schvarz - rodelu.net
28 de julio de 2005
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Tirar a matar
Niko Schvarz
MSI NO lo hubiera visto con mis ojos y oído con mis oídos no lo creería: el jefe máximo de Scotland Yard, Ian Blair, justificó el asesinato de Jean Charles de Menezes diciendo que la policía londinense tenía orden de tirar a matar, de disparar a la cabeza de cualquier terrorista suicida, y que esa práctica se mantendrá tras la muerte del brasileño. También oímos de sus labios estas palabras: "Hay que pensar qué hubiera pasado si no le dispararan a la cabeza y hubiera sido un terrorista y detonara una bomba". Ayer el ministro del Interior Jack Straw, que le anduvo haciendo esquives al canciller brasileño Celso Amorim, declaró que los policías tienen orden de tirar a matar.

Una peligrosísima vuelta de tuerca

Por añadidura, vimos en el canal francés TV 5 a otro alto responsable de Scotland Yard diciendo en tono desafiante: "Si es sospechoso, la única solución es tirarle a la cabeza y matarlo".

Hasta la prensa conservadora británica expresó sus reservas ante lo que considera un giro peligroso en la política de seguridad. Medios franceses señalaron que según la interpretación de las autoridades inglesas, si alguien sale corriendo ante la policía, ésta debe ultimarlo.

En el caso señalado, es incluso dudoso que este hecho haya ocurrido. No hay fotos, solo dibujos. Los amigos brasileños de Menezes afirman que éste salió de un edificio bajo vigilancia en el barrio de Stockwell, cercano al lugar de uno de los atentados del 21 de julio. La policía se lanzó sobre él y lo acribilló de ocho balazos cuando estaba en el suelo, inmovilizado.

En el primer momento Ian Blair aseguró que el brasileño estaba directamente vinculado con los atentados del 21 de julio. En pocas horas se reveló que era una mentira total. Entonces debió rectificarse y echó a rodar la inaudita teoría del asesinato preventivo, reafirmada por la más altas autoridades visibles del gobierno británico. El primer ministro Tony Blair desapareció de la circulación.

Mientras tanto, los brasileños residentes en Londres manifestaron bajo la lluvia frente a Scotland Yard expresando su fundada indignación. Uno de ellos declaró: "Tenemos más miedo ahora de la policía que de las bombas". Agregaron que en el caso no había confusión posible, que Menezes trabajaba desde hacía tres años como electricista, que no hay excusas y no aceptaban disculpas. En Brasil, ciudadanos de la localidad de Gonzaga, estado de Minas Gerais, de donde era oriundo Menezes, dijeron que estaban sufriendo las consecuencias de responder al terrorismo con más terrorismo. Vimos la imagen inconsolable de su familia, que entablará juicio al gobierno británico.

Derivaciones de una tesis monstruosa

La CNN buscó atemperar la responsabilidad de sus socios británicos. Su corresponsal en Río dijo a guisa de excusa que también en Brasil en la lucha contra el narcotráfico personas inocentes resultaron muertas.

Estamos ante una tesis monstruosa, que resulta de la extensión, o la extrapolación, de la doctrina de la "guerra preventiva" lanzada por Bush. Es un desafío la conciencia del mundo, un pisoteo a los derechos humanos y a las libertades civiles en su más amplia acepción.

Las consecuencias de esta concepción aberrante, que se proclama con altanería y suficiencia, ya se hacen sentir. En Gran Bretaña, tras el 7 de julio se registraron atentados a mezquitas, las colectividades musulmanas (que abarcan millones de seres) viven bajo el temor, vimos imágenes de manifestaciones xenófobas en que se proclamaba la superioridad de los "100% white" (al estilo hitleriano de la pureza aria o del racismo tipo Ku Klux Klan) o el "love or leave it" referida a Gran Bretaña. En Francia, se denuncia que Nicolas Sarkozy, desde su puesto de hombre fuerte en el gabinete y aspirante próximo a la presidencia, se propone deportar a ciudadanos islamitas, argelinos en el caso, vinculados a hechos juzgados varios lustros atrás.

La prolongación de la guerra preventiva

Blair siguió tras las huellas de Bush en la invasión a Irak, mantiene las tropas de ocupación a pesar de la falsedad manifiesta de las razones invocadas y ahora adopta una nueva versión, en algunos aspectos aún más brutal, de la Patriotic Act. La teoría de la "guerra preventiva": atacar antes de que nos ataquen, se complementa hoy con la versión británica: matemos al sospechoso, después habrá tiempo para averiguar. Esto sólo puede llevar a la multiplicación de los actos terroristas, como lo evidencian en estos días las masacres día tras día en Irak, incluidos las muertes y secuestros de diplomáticos, y los atentados sangrientos de Sharm-el-Sheik, que ponen en jaque a Mubarak, el aliado tradicional de EEUU en la región, en vísperas de las próximas elecciones.

Publicado en La República el 26 de julio de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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