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21 de agosto de 2005
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Brecha de Uruguay - Nº 1030 - 19 de agosto de 2005

Ecuador

Disputa geopolítica Brasil-Estados Unidos

El enfrentamiento entre dos grandes petroleras, la estadounidense oxy y la brasileña Petrobras, y la pugna en torno a la construcción de un aeropuerto estratégico en la amazónica ciudad de Tena, forman parte de la sorda disputa entre ambos países por la hegemonía regional.

Kintto Lucas Desde Quito
En el año 2000, en el libro Plan Colombia. La paz armada, al describir cómo se comenzó a implementar ese plan, que a su vez forma parte de un nuevo modelo geoestratégico estadounidense para la región, señalaba que entre los encargados de su defensa ante el Congreso de Estados Unidos estuvo Lawrence Meriage, vicepresidente de la trasnacional petrolera Occidental Oil and Gas Corporation (oxy), lo que ponía claramente de manifiesto la participación de las petroleras en la geopolítica de Washington para América del Sur y el mundo. La invasión a Irak tiempo después sería una muestra aun más contundente a nivel mundial.
En el caso particular de Ecuador, es importante resaltar el papel de la oxy en la implementación del Plan Colombia, porque esa petrolera, junto a la Chevron Texaco, han influido en el malabarismo geopolítico de los distintos gobiernos ecuatorianos durante más de veinte años, aunque es en los últimos cinco cuando la evidencia es mayor. Para América Latina también es válido el antecedente mencionado porque en el campo petrolero se pone de manifiesto la disputa geopolítica que se está produciendo en América del Sur entre Estados Unidos y Brasil, donde la oxy también juega su papel.
Ecuador es uno de los escenarios destacados de esa disputa, lo que quedó en evidencia en la fase previa a la caída de Lucio Gutiérrez, en el desarrollo de su salida y en el desenlace de la misma. La Occidental y la empresa estatal brasileña Petrobras son dos elementos fundamentales dentro del episodio ecuatoriano de la disputa.
Aunque antes y siempre están las contradicciones entre Washington y Brasilia sobre la implementación del Plan Colombia, el control de la Amazonia y la consolidación de la hegemonía regional. La caducidad o no del contrato entre el Estado ecuatoriano y la oxy, y la prohibición a Petrobras de extraer crudo en el Parque Nacional Yasuní son dos conflictos que también se enmarcan dentro del escenario en disputa.

ESTADOS UNIDOS POR OXY

La caducidad del contrato con la oxy fue declarada por el procurador general, José María Borja, por los ex presidentes de Petroecuador, Hugo Bonilla (durante el final del gobierno de Gutiérrez) y Carlos Pareja (antes de salir del gobierno de Palacio), basados en un informe similar en el que se establece que la petrolera estadounidense ha violado múltiples disposiciones legales.
Ante esa eventualidad, Estados Unidos ha venido presionando, antes al gobierno de Lucio Gutiérrez, que no llegó a definirse a favor de la trasnacional petrolera, y ahora al de Alfredo Palacio. Según diversas fuentes, la embajada de Estados Unidos le ha hecho saber a Palacio que para firmar el tlc, antes debe solucionar el problema de la oxy. La exigencia es que el Estado ecuatoriano pague a la petrolera 75 millones de dólares por devolución del impuesto al valor agregado (iva) sobre la base de un laudo arbitral de Londres, cuya nulidad fue planteada por el procurador Borja; y que desista en su propósito de declarar la nulidad del contrato.

BRASIL POR PETROBRAS

En el caso de Petrobras, diversas organizaciones ambientalistas ecuatorianas e internacionales han denunciado el peligro ecológico y para las comunidades huaoranis que representan las actividades petroleras en el Parque Nacional Yasuní, considerado como área protegida, y por lo tanto se ha exigido que la petrolera brasileña se retire de la zona y se le prohíba la actividad en el bloque 31.
El 7 de julio de 2005 la ministra del Ambiente, Ana Albán, envió un oficio a Petrobras indicándole que el ministerio no autorizaba el inicio de actividades de construcción de un puente sobre el río Tiputini, un paso temporal por éste y el ingreso al Parque Nacional Yasuní, aduciendo las denuncias nacionales e internacionales sobre posibles irregularidades en el proceso de la emisión de la licencia ambiental.
El 26 de julio el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, envió una carta al presidente de Ecuador, mostrando su preocupación por la prohibición. En la misma, Lula dice: “Deseo manifestar a vuestra excelencia mi preocupación por la reciente decisión del gobierno (ecuatoriano) de suspender las actividades de Petrobras en el bloque 31, hecho que pone en riesgo el propio futuro del proyecto”. Acto seguido, se dispone un viaje urgente a Quito del canciller brasileño Celso Amorim. Versiones de prensa que citaron fuentes de la embajada de Brasil en Ecuador, señalaron que Amorim venía para firmar “varios convenios”, aunque no pudieron precisar claramente las razones de un viaje fuera de agenda, ya que estuvo en el país dos semanas antes y durante la reunión de cancilleres de América del Sur.
Fuentes diplomáticas informaron a BRECHA que existe un profundo malestar en el gobierno brasileño porque “se ponen trabas a la actividad de Petrobras”. La fuente explicó que si bien el gobierno de Brasil no lo hará público, parte del malestar se debe a que “mientras Petrobras intenta cumplir todas las disposiciones legales y se le prohíbe trabajar”, otras petroleras “violan las leyes y los contratos y no se les pone ninguna prohibición”, en clara alusión al caso de la Occidental.

FUTURO INCIERTO

Por ahora, el gobierno ecuatoriano parece inclinarse por no declarar la caducidad del contrato con la oxy, pero impone prohibiciones a Petrobras. Mientras en los últimos meses de su gobierno, Gutiérrez parecía inclinarse en la disputa geopolítica hacia Brasil, el gobierno de Palacio parece inclinado hacia Estados Unidos, demostrando que a veces lo que se ve en la superficie no refleja exactamente lo que está ocurriendo en las profundidades. Las declaraciones de Gutiérrez recomendando a Lula que “se cuidara de algún Judas”, más que a un llamado de atención sobre traiciones internas se parecen a un mensaje sobre posibles traiciones externas dentro de esa disputa y particularmente en Ecuador, opinión que también habría incidido “en algo” sobre el viaje de Amorim.
Del tipo de “solución” que tengan los conflictos de Occidental y Petrobras también depende en parte el rumbo de la disputa geopolítica de Estados Unidos y Brasil en Ecuador y las relaciones ecuatorianas con esos dos países en el futuro inmediato.

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EL AEOPUERTO DE TENA

Antes de la visita del canciller brasileño, Celso Amorim, el gobierno ecuatoriano se apresuró a informar mediante boletín de prensa que se construirá el aeropuerto de Tena, y que en los próximos días se suscribiría el “contrato del crédito para la construcción del aeropuerto internacional de la ciudad de Tena”. El boletín de prensa argumentaba que la decisión “fue tomada una vez que un examen realizado por la Contraloría General del Estado recomendó continuar el proceso a fin de no perder estos recursos”.
La construcción del aeropuerto de Tena forma parte del proyecto del Eje Multimodal Manta-Manaos, diseñado por Brasil y Ecuador y es uno de los elementos fundamentales de la apuesta geopolítica brasileña para la Amazonia y la región.
Según la información, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (bndes) de Brasil, por intermedio del embajador de ese país, envió meses atrás las condiciones y los términos para la entrega de los 70 millones de dólares que financiarán la obra. La terminal aérea contempla la posibilidad de operación de aviones tipo Boeing 727-200 y Boeing 747-400.
Además, la pista también serviría para la operación de aviones de las fuerzas aéreas ecuatoriana y brasileña. Sin embargo, para Brasil, la construcción del aeropuerto de Tena no se desliga de la “solución del conflicto que enfrenta Petrobras”.

 
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