| Brecha
de Uruguay - Nº 1030 - 19 de agosto de 2005
Ecuador
Disputa geopolítica Brasil-Estados Unidos
El enfrentamiento entre dos grandes petroleras, la
estadounidense oxy y la brasileña Petrobras, y la pugna en
torno a la construcción de un aeropuerto estratégico en la
amazónica ciudad de Tena, forman parte de la sorda disputa
entre ambos países por la hegemonía regional.
Kintto Lucas Desde Quito
En el año 2000, en el
libro Plan Colombia. La paz armada, al describir cómo se
comenzó a implementar ese plan, que a su vez forma parte de un
nuevo modelo geoestratégico estadounidense para la región,
señalaba que entre los encargados de su defensa ante el
Congreso de Estados Unidos estuvo Lawrence Meriage,
vicepresidente de la trasnacional petrolera Occidental Oil and
Gas Corporation (oxy), lo que ponía claramente de manifiesto
la participación de las petroleras en la geopolítica de
Washington para América del Sur y el mundo. La invasión a Irak
tiempo después sería una muestra aun más contundente a nivel
mundial. En el caso particular de Ecuador, es importante
resaltar el papel de la oxy en la implementación del Plan
Colombia, porque esa petrolera, junto a la Chevron Texaco, han
influido en el malabarismo geopolítico de los distintos
gobiernos ecuatorianos durante más de veinte años, aunque es
en los últimos cinco cuando la evidencia es mayor. Para
América Latina también es válido el antecedente mencionado
porque en el campo petrolero se pone de manifiesto la disputa
geopolítica que se está produciendo en América del Sur entre
Estados Unidos y Brasil, donde la oxy también juega su
papel. Ecuador es uno de los escenarios destacados de esa
disputa, lo que quedó en evidencia en la fase previa a la
caída de Lucio Gutiérrez, en el desarrollo de su salida y en
el desenlace de la misma. La Occidental y la empresa estatal
brasileña Petrobras son dos elementos fundamentales dentro del
episodio ecuatoriano de la disputa. Aunque antes y siempre
están las contradicciones entre Washington y Brasilia sobre la
implementación del Plan Colombia, el control de la Amazonia y
la consolidación de la hegemonía regional. La caducidad o no
del contrato entre el Estado ecuatoriano y la oxy, y la
prohibición a Petrobras de extraer crudo en el Parque Nacional
Yasuní son dos conflictos que también se enmarcan dentro del
escenario en disputa.ESTADOS UNIDOS POR OXY La caducidad
del contrato con la oxy fue declarada por el procurador
general, José María Borja, por los ex presidentes de
Petroecuador, Hugo Bonilla (durante el final del gobierno de
Gutiérrez) y Carlos Pareja (antes de salir del gobierno de
Palacio), basados en un informe similar en el que se establece
que la petrolera estadounidense ha violado múltiples
disposiciones legales. Ante esa eventualidad, Estados
Unidos ha venido presionando, antes al gobierno de Lucio
Gutiérrez, que no llegó a definirse a favor de la trasnacional
petrolera, y ahora al de Alfredo Palacio. Según diversas
fuentes, la embajada de Estados Unidos le ha hecho saber a
Palacio que para firmar el tlc, antes debe solucionar el
problema de la oxy. La exigencia es que el Estado ecuatoriano
pague a la petrolera 75 millones de dólares por devolución del
impuesto al valor agregado (iva) sobre la base de un laudo
arbitral de Londres, cuya nulidad fue planteada por el
procurador Borja; y que desista en su propósito de declarar la
nulidad del contrato. BRASIL POR PETROBRAS En el caso de
Petrobras, diversas organizaciones ambientalistas ecuatorianas
e internacionales han denunciado el peligro ecológico y para
las comunidades huaoranis que representan las actividades
petroleras en el Parque Nacional Yasuní, considerado como área
protegida, y por lo tanto se ha exigido que la petrolera
brasileña se retire de la zona y se le prohíba la actividad en
el bloque 31. El 7 de julio de 2005 la ministra del
Ambiente, Ana Albán, envió un oficio a Petrobras indicándole
que el ministerio no autorizaba el inicio de actividades de
construcción de un puente sobre el río Tiputini, un paso
temporal por éste y el ingreso al Parque Nacional Yasuní,
aduciendo las denuncias nacionales e internacionales sobre
posibles irregularidades en el proceso de la emisión de la
licencia ambiental. El 26 de julio el presidente de Brasil,
Luiz Inácio Lula da Silva, envió una carta al presidente de
Ecuador, mostrando su preocupación por la prohibición. En la
misma, Lula dice: “Deseo manifestar a vuestra excelencia mi
preocupación por la reciente decisión del gobierno
(ecuatoriano) de suspender las actividades de Petrobras en el
bloque 31, hecho que pone en riesgo el propio futuro del
proyecto”. Acto seguido, se dispone un viaje urgente a Quito
del canciller brasileño Celso Amorim. Versiones de prensa que
citaron fuentes de la embajada de Brasil en Ecuador, señalaron
que Amorim venía para firmar “varios convenios”, aunque no
pudieron precisar claramente las razones de un viaje fuera de
agenda, ya que estuvo en el país dos semanas antes y durante
la reunión de cancilleres de América del Sur. Fuentes
diplomáticas informaron a BRECHA que existe un profundo
malestar en el gobierno brasileño porque “se ponen trabas a la
actividad de Petrobras”. La fuente explicó que si bien el
gobierno de Brasil no lo hará público, parte del malestar se
debe a que “mientras Petrobras intenta cumplir todas las
disposiciones legales y se le prohíbe trabajar”, otras
petroleras “violan las leyes y los contratos y no se les pone
ninguna prohibición”, en clara alusión al caso de la
Occidental. FUTURO INCIERTO Por ahora, el gobierno
ecuatoriano parece inclinarse por no declarar la caducidad del
contrato con la oxy, pero impone prohibiciones a Petrobras.
Mientras en los últimos meses de su gobierno, Gutiérrez
parecía inclinarse en la disputa geopolítica hacia Brasil, el
gobierno de Palacio parece inclinado hacia Estados Unidos,
demostrando que a veces lo que se ve en la superficie no
refleja exactamente lo que está ocurriendo en las
profundidades. Las declaraciones de Gutiérrez recomendando a
Lula que “se cuidara de algún Judas”, más que a un llamado de
atención sobre traiciones internas se parecen a un mensaje
sobre posibles traiciones externas dentro de esa disputa y
particularmente en Ecuador, opinión que también habría
incidido “en algo” sobre el viaje de Amorim. Del tipo de
“solución” que tengan los conflictos de Occidental y Petrobras
también depende en parte el rumbo de la disputa geopolítica de
Estados Unidos y Brasil en Ecuador y las relaciones
ecuatorianas con esos dos países en el futuro
inmediato.
________________________ EL AEOPUERTO
DE TENA Antes de la visita del canciller brasileño,
Celso Amorim, el gobierno ecuatoriano se apresuró a informar
mediante boletín de prensa que se construirá el aeropuerto de
Tena, y que en los próximos días se suscribiría el “contrato
del crédito para la construcción del aeropuerto internacional
de la ciudad de Tena”. El boletín de prensa argumentaba que la
decisión “fue tomada una vez que un examen realizado por la
Contraloría General del Estado recomendó continuar el proceso
a fin de no perder estos recursos”. La construcción del
aeropuerto de Tena forma parte del proyecto del Eje Multimodal
Manta-Manaos, diseñado por Brasil y Ecuador y es uno de los
elementos fundamentales de la apuesta geopolítica brasileña
para la Amazonia y la región. Según la información, el
Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (bndes) de
Brasil, por intermedio del embajador de ese país, envió meses
atrás las condiciones y los términos para la entrega de los 70
millones de dólares que financiarán la obra. La terminal aérea
contempla la posibilidad de operación de aviones tipo Boeing
727-200 y Boeing 747-400. Además, la pista también serviría
para la operación de aviones de las fuerzas aéreas ecuatoriana
y brasileña. Sin embargo, para Brasil, la construcción del
aeropuerto de Tena no se desliga de la “solución del conflicto
que enfrenta Petrobras”.
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