| Brecha
de Uruguay - Nº 1030 - 19 de agosto de 2005
México
Polémica por izquierda
Tras el lanzamiento de lo que el Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN) llama la “otra campaña” –cuyo
objetivo es un reordenamiento de la izquierda y el cambio
social desde las bases–, el desconcierto y la desazón
provocados por las duras y sostenidas críticas del
subcomandante Marcos contra Andrés Manuel López Obrador y el
Partido de la Revolución Democrática (PRD) predominan en
amplios círculos solidarios con el zapatismo.
Carlos Fazio Desde México
Los dirigentes del PRD
“han construido una relación de desprecio en contra de
nosotros, y van a pagar, se lo aseguramos, se lo prometemos y
lo vamos a cumplir”, amenazó Marcos el 6 de agosto al
reaparecer en la selva tzeltal, después de cuatro años y
cuatro meses de ausencia. Ante delegados de 32
organizaciones que asistieron a la primera de seis reuniones
programadas con distintas agrupaciones de la izquierda no
parlamentaria de México para analizar la VI Declaración de la
Selva Lacandona y sentar las bases, de manera conjunta, de lo
que deberá ser la campaña política nacional del EZLN –cuyo
objetivo primordial es crear un movimiento estratégico
anticapitalista, no partidario, autónomo de la clase política
y generador de la autoorganización y una nueva forma de hacer
política de abajo hacia arriba–, el jefe insurgente descartó
cualquier posibilidad de acuerdo o apoyo político a López
Obrador de cara a los comicios presidenciales de
2006. Marcos señaló que el EZLN no va a apoyar a López
Obrador ni la candidatura de ningún partido. “Vamos con todo,
no los vayamos a salpicar; sin disparar un tiro, compañeros,
sin equipos de campaña, sin asesores de imagen, sin anuncios
pagados por televisión (…) van a pagar todos ellos lo que han
hecho, o vamos juntos a pasarles la cuenta o vamos solos, pero
todos son una bola de vividores, se han burlado de nosotros y
de mucha gente y lo van a pagar porque lo van a pagar.” Varias
veces en sus dos intervenciones, aclaró que “no es cierto que
nada más estamos en contra del PRD; vamos contra toda la clase
política”, en obvia alusión a los integrantes de los partidos
Acción Nacional (PAN, oficialista) y Revolucionario
Institucional (PRI). No obstante este último matiz, las
baterías estuvieron dirigidas contra López Obrador y ése era
el sentido final de una frase que enfatizó ante la
concurrencia: “No podemos enganchar la otra campaña a una
campaña electoral”. La otra campaña marcará el nuevo
caminar de los zapatistas fuera de la geografía chiapaneca y
no estará sujeta al calendario electoral, aunque en la
coyuntura se superpone con el arranque de las campañas de los
precandidatos a la presidencia con vista a los comicios de
julio del año próximo. Las críticas a López Obrador, hasta
ahora el único precandidato del PRD y quien marcha primero en
las encuestas, habían sido recurrentes en los últimos
comunicados de Marcos, que coincidieron con el “alerta roja”
de julio pasado que volvió a darle visibilidad pública al
EZLN. Así, el 24 de julio, en un comunicado titulado “Un
pingüino en la selva Lacandona”, el vocero del EZLN dijo que
los zapatistas “desconfían” del “Proyecto alternativo de
nación”, documento de 50 puntos que reúne las bases
programáticas para un eventual gobierno de López Obrador.
Marcos no vio en el documento más que un “maquillaje plástico”
que contiene “una lista de promesas olvidables”. El 6 de
agosto, al reabrir el fuego verbal, el sub aludió a López
Obrador y pronunció una frase que generó desconcierto en el
mundo político de México y, sobre todo, entre las bases
perredistas: “Él no quiere regresar al pasado populista, nos
va a partir la madre a todos”. Algunos intelectuales como
Elena Poniatowska, Octavio Rodríguez Araújo y la crítica de
arte Raquel Tibol cuestionaron al líder rebelde. La autora de
La noche de Tlatelolco y Tinísima, quien ha dado su apoyo
solidario al EZLN y a AMLO, declaró que “lo que está haciendo
Marcos es dividir a la izquierda, lo cual me parece absurdo”.
Rodríguez, ferviente seguidor del zapatismo en los primeros
años, dijo que para entender las palabras de Marcos habría que
“consultar a un psicoanalista”. Más dura, Tibol señaló: Marcos
“es un golpeador tramposo y exhibicionista, que en su
aventurerismo de ostentarse como legitimador de las izquierdas
arrastra peligrosamente a los indígenas de Chiapas”. Marcos
también mencionó una entrevista del diario estadounidense The
New York Times al aspirante presidencial perredista, quien,
interrogado sobre su “fama de autoritario”, respondió que los
movimientos sociales “exigen mano dura” (durante su mandato
como jefe del Distrito Federal, López Obrador pagó una
millonaria asesoría al ex alcalde de Nueva York, Rudolf
Giuliani, quien le recomendó que aplicara la “tolerancia cero”
en la capital mexicana). “Se darán cuenta de qué pasó con el
movimiento urbano popular durante su gobierno”, comentó
Marcos.
DISPAREN SOBRE MARCOS
Las declaraciones y
comunicados de Marcos generaron desconcierto y asombro en
algunos dirigentes y militantes de base del PRD que desde 1994
han venido brindando su apoyo a la lucha zapatista. También en
algunos intelectuales del entorno del EZLN o que han sido
solidarios con ellos, como el filósofo Luis Villoro y el
politólogo Guillermo Almeyra. Villoro señaló con delicadeza
que no se puede “obstruir” el “camino”, “la alternativa” que
representa para muchos mexicanos la candidatura de López
Obrador. Según él, “es necesario pasar por la contienda
electoral. Ese es un medio, no un fin”. El “lenguaje
pendenciero” de Marcos y la “distancia combativa” del EZLN con
respecto al PRD –según las expresiones utilizadas por Miguel
Ángel Granados Chapa– llevaron al intelectual cristiano Javier
Sicilia, hasta ahora firme aliado del zapatismo, a
cuestionarle que coloque “como su enemigo más acérrimo al
único partido con el que pueden tener y exigir una
interlocución (…) ¿Por qué sabotear la posibilidad de que un
partido de ‘izquierda’ llegue al poder y logre así mejores
condiciones para el avance de la alternativa zapatista? ¿Qué
quieren usted y el EZLN con esta pugna: hacer fracasar al PRD
y fortalecer al PRI que, con su voto duro y el dinero del
narco, llegará sin un buen contrincante al poder? (…) O, por
el contrario, ¿usted, el EZLN y las organizaciones de la
izquierda radical apuestan con ese proceder a crear los focos
de insurrección que en 1994 no pudieron crear y generar una
revolución; o simplemente pretenden apostar por una
desestabilización más aguda del país que permita crear las
condiciones para que el país avance por el camino de las
autonomías? ¿Es posible en condiciones de mayor inestabilidad
generar procesos de independencia política, que suponen años
de construcción crítica de las conciencias?”. A ninguna de
esas críticas ha respondido el subcomandante Marcos hasta
ahora. A quienes sí respondió Marcos fue a dos militantes de
base del PRD que, perplejos, desconcertados y agraviados
después de haber apoyado por años la causa zapatista, le
enviaron sendas cartas. “La realidad es que ni López Obrador
ni quienes simpatizamos con él somos enemigos del EZLN; por
eso es muy importante analizar lo que ahora está planteando
Marcos… Pareciera que la otra campaña es contra López Obrador
y el PRD”, escribió Benito Rojas Guerrero. Y Fermín Hernández
preguntó: “Con mucho respeto, no creemos que atacando a los
compas es como vamos a ganar”. El subcomandante contestó a
esos lectores de La Jornada. Las respuestas se concretaron a
denunciar acciones del gobierno municipal perredista de
Zinacantán, Chiapas, y de una agrupación campesina de esa
filiación, que agredieron con violencia a comunidades y bases
de apoyo zapatistas. Y abunda en generalizaciones sobre la
“traición” de dirigentes del PRD al movimiento indígena, entre
ellos Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador. En su larga
misiva a don Fermín, le dice que los zapatistas actuaron con
“paciencia”, y que “tal vez comprenda ahora por qué estamos
enojados, indignados y rabiosos”. A renglón seguido, plantea
una serie de preguntas para que don Fermín le formule a López
Obrador si se lo encuentra en la campaña. Entre ellas, si va a
privatizar la industria eléctrica, el petróleo, el agua, la
seguridad social, la educación. Y por qué si toda la crítica
contra López Obrador “proviene de Salinas de Gortari, del PRI
y la derecha, está entonces rodeado de puros salinistas, ex
priistas y derechistas. Y pregúnteles a los dirigentes del PRD
por qué han convertido al partido en una máquina de reciclaje
para lo peor del priismo, una pista de circo más para los que
brincan al compás del presupuesto. Pregúntele a López Obrador
por qué, si muchos suponen que su proyecto es de izquierda, su
‘Proyecto alternativo de nación’ no lo es. Pregúntele por qué
a los gringos y a los empresarios les ofrece un gobierno de
centro, ‘facilitador de la inversión privada’ (o sea favorable
a los ricos), y al resto les dice que es de izquierda (o sea,
favorable a los pobres). Pregúntele, tal vez a usted sí le
responde, porque nosotros señalamos todo eso (y muchas cosas
más) y él respondió que está contento, durmiendo en hamaca
para no sofocarse”.
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