| BBC
Mundo -
22 de agosto de 2005
Develan
enigma del pianista
Miguel
Molina
El hombre cuya identidad fue un enigma
durante cuatro meses, a quien se le conocía como "el hombre del
piano", dejó el hospital en el sur de Inglaterra en el que lo estaban
tratando.
El misterioso paciente fue encontrado
deambulando con su ropa mojada en una playa; por semanas se rehusó
a establecer cualquier tipo de comunicación que no fuera la música.
El viernes, la enfermera entró
como de costumbre al cuarto del hospital The Little Brook en Dartford y,
como lo hacía a diario, le preguntó al paciente si quería
hablar. Esta vez, el paciente le dijo que sí.
Poco a poco, como quien no quiere
la cosa, se aclaró el misterio del hombre del piano.
La historia de ese viernes aparece
este lunes en una exclusiva del tabloide Daily Mirror y cuenta cosas que
parecen contradecir la leyenda que había comenzado a tejerse en
torno a este hombre que apareció un día empapado de pies
a cabeza.
Según el tabloide, el hombre
del piano es un alemán gay que trabajaba en París, que cuando
se quedó sin trabajo se marchó con destino a Gran Bretaña
y estaba a punto de suicidarse cuando lo rescató la policía.
Un empleado del hospital reveló
al Mirror que el hombre del piano confesó que había dibujado
ese instrumento porque fue lo primero que se le ocurrió y no porque
fuera pianista, y asegura el empleado anónimo que el hombre del
piano no era un virtuoso, como dijeron, sino alguien que se limitaba a
tocar obsesivamente la misma nota, oprimiendo sin cesar la misma tecla.
También dice el tabloide que
el hombre del piano confesó que había trabajado con enfermos
mentales, y que su experiencia le sirvió para fingir algunos de
los síntomas que tanto extrañaron a los médicos que
lo atendieron.
Y es que durante los últimos
cuatro meses hubo muchas especulaciones sobre quién era el hombre
del piano y de dónde había venido, y al mito contribuyeron
la falta de etiquetas en la ropa que llevaba y el hecho de que durante
los últimos 120 días no pronunció palabra.
Los médicos pensaron primero
que había sufrido algún trauma terrible. Después sospecharon
que podría tratarse de un autista, es decir una persona clínicamente
ensimismada.
Como no hablaba examinaron su garganta
para ver si todavía tenía las cuerdas vocales, y le hicieron
pruebas para determinar si su mutismo se debía a algún cáncer,
alguna embolia, alguna lesión espinal, y no encontraron nada mal.
Se dijo que era Dominic, un estudiante
irlandés sin apellido que vivía en un complejo residencial
en Noruega.
Se dijo que era el músico
checo Tomás Strnad, pero el real Strnad aclaró en la televisión
de Praga que el hombre del piano no era él.
Lo único cierto era que se
trataba de un hombre nervioso.
Y el Daily Mirror nos cuenta que
así se fue a Alemania, donde viven sus dos hermanas y su padre tiene
una granja.
El hospital estudia la posibilidad
de demandarlo por las decenas de miles de libras que se gastaron en tratarlo
de todos los males que no tenía. Y nosotros nos quedamos con más
dudas de las que teníamos y seguimos sin saber cómo se llama.
Periodista
Digital de España - 16 de mayo de 2005
La policía trata de averiguar
la identidad de un joven
que sólo se comunica a través de un teclado
El náufrago
del piano
PD
/ Agencias
Nadie sabe su nombre, tampoco su edad,
ni tan siquiera cómo suena su voz. Pero este misterioso joven recogido
por la policía el mes pasado en el condado de Kent se expresa a
las mil maravillas. Cuando los médicos le dieron un papel para que
escribiera su nombre, él pintó un piano. Y al llevarle hasta
un teclado estuvo tocando durante horas. Ahora se pide a las orquestas
europeas que ayuden a identificarle.
Según publica El País
en su versión digotal, el 8 de abril unos agentes de la policía
local de Sheerness, un pueblo del condado de inglés Kent, encontraron
a un joven de entre 20 y 30 años, alto y delgado, de pelo castaño
y recortado. El traje negro y la camisa blanca que vestía estaban
empapados, como si acabara de salir del mar. Poco más se sabe de
él.
Ante su delicada situación,
fue ingresado en el Medway Maritime Hospital. Allí, los médicos
trataron de averiguar algo más de él, pero el muchacho mantenía
un riguroso silencio. Ante la posibilidad de que hubiera perdido el habla,
se le dio un papel para que, al menos, escribiera su nombre. En su lugar,
garabateó dos figuras: una bandera sueca y un piano.
Aún no se sabe si la enseña
corresponde a su país de origen, pero el instrumento, desde luego,
sí dice mucho sobre él: un trabajador social le llevó
a la capilla del hospital, donde hay un piano. Puso las manos sobre el
teclado y tocó durante horas sin tomar descanso. Desde entonces,
la música y pequeños asentimientos con la cabeza se han convertido
en su única forma expresión. Se sienta al instrumento y no
sólo interpreta distintas melodías sino que crea sus propias
composiciones.
Gran angustia
El desconocido, que ha sido bautizado
como El hombre del piano, permanece ingresado en una unidad de salud mental
del norte de Kent al sufrir “una gran angustia” y la posibilidad de que
haya sufrido un trauma. Mientras, National Missing Persons Helpline, el
organismo que trata de encontrar e identificar a desaparecidos, pide ayuda
a través del teléfono 00 44 0500 700700.
El caso recuerda al de David Helfgott,
un pianista que obtuvo un gran éxito a pesar de sufrir una discapacidad
mental. Su historia fue retratada en la película Shine. En estos
días, los cines españoles proyectan La última primavera,
que también narra la llegada de un náufrago a un pueblo de
la costa inglesa y resulta ser un prometedor violinista polaco. |