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28 de agosto de 2005
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BBC Mundo - 22 de agosto de 2005

Develan enigma del pianista

Miguel Molina
El hombre cuya identidad fue un enigma durante cuatro meses, a quien se le conocía como "el hombre del piano", dejó el hospital en el sur de Inglaterra en el que lo estaban tratando.

El misterioso paciente fue encontrado deambulando con su ropa mojada en una playa; por semanas se rehusó a establecer cualquier tipo de comunicación que no fuera la música.

El viernes, la enfermera entró como de costumbre al cuarto del hospital The Little Brook en Dartford y, como lo hacía a diario, le preguntó al paciente si quería hablar. Esta vez, el paciente le dijo que sí.

Poco a poco, como quien no quiere la cosa, se aclaró el misterio del hombre del piano.

La historia de ese viernes aparece este lunes en una exclusiva del tabloide Daily Mirror y cuenta cosas que parecen contradecir la leyenda que había comenzado a tejerse en torno a este hombre que apareció un día empapado de pies a cabeza.

Según el tabloide, el hombre del piano es un alemán gay que trabajaba en París, que cuando se quedó sin trabajo se marchó con destino a Gran Bretaña y estaba a punto de suicidarse cuando lo rescató la policía.

Un empleado del hospital reveló al Mirror que el hombre del piano confesó que había dibujado ese instrumento porque fue lo primero que se le ocurrió y no porque fuera pianista, y asegura el empleado anónimo que el hombre del piano no era un virtuoso, como dijeron, sino alguien que se limitaba a tocar obsesivamente la misma nota, oprimiendo sin cesar la misma tecla.

También dice el tabloide que el hombre del piano confesó que había trabajado con enfermos mentales, y que su experiencia le sirvió para fingir algunos de los síntomas que tanto extrañaron a los médicos que lo atendieron.

Y es que durante los últimos cuatro meses hubo muchas especulaciones sobre quién era el hombre del piano y de dónde había venido, y al mito contribuyeron la falta de etiquetas en la ropa que llevaba y el hecho de que durante los últimos 120 días no pronunció palabra.

Los médicos pensaron primero que había sufrido algún trauma terrible. Después sospecharon que podría tratarse de un autista, es decir una persona clínicamente ensimismada.

Como no hablaba examinaron su garganta para ver si todavía tenía las cuerdas vocales, y le hicieron pruebas para determinar si su mutismo se debía a algún cáncer, alguna embolia, alguna lesión espinal, y no encontraron nada mal.

Se dijo que era Dominic, un estudiante irlandés sin apellido que vivía en un complejo residencial en Noruega.

Se dijo que era el músico checo Tomás Strnad, pero el real Strnad aclaró en la televisión de Praga que el hombre del piano no era él.

Lo único cierto era que se trataba de un hombre nervioso.

Y el Daily Mirror nos cuenta que así se fue a Alemania, donde viven sus dos hermanas y su padre tiene una granja.

El hospital estudia la posibilidad de demandarlo por las decenas de miles de libras que se gastaron en tratarlo de todos los males que no tenía. Y nosotros nos quedamos con más dudas de las que teníamos y seguimos sin saber cómo se llama.



Periodista Digital de España - 16 de mayo de 2005

La policía trata de averiguar la identidad de un joven
que sólo se comunica a través de un teclado

El náufrago del piano

PD / Agencias
Nadie sabe su nombre, tampoco su edad, ni tan siquiera cómo suena su voz. Pero este misterioso joven recogido por la policía el mes pasado en el condado de Kent se expresa a las mil maravillas. Cuando los médicos le dieron un papel para que escribiera su nombre, él pintó un piano. Y al llevarle hasta un teclado estuvo tocando durante horas. Ahora se pide a las orquestas europeas que ayuden a identificarle.

Según publica El País en su versión digotal, el 8 de abril unos agentes de la policía local de Sheerness, un pueblo del condado de inglés Kent, encontraron a un joven de entre 20 y 30 años, alto y delgado, de pelo castaño y recortado. El traje negro y la camisa blanca que vestía estaban empapados, como si acabara de salir del mar. Poco más se sabe de él.

Ante su delicada situación, fue ingresado en el Medway Maritime Hospital. Allí, los médicos trataron de averiguar algo más de él, pero el muchacho mantenía un riguroso silencio. Ante la posibilidad de que hubiera perdido el habla, se le dio un papel para que, al menos, escribiera su nombre. En su lugar, garabateó dos figuras: una bandera sueca y un piano.

Aún no se sabe si la enseña corresponde a su país de origen, pero el instrumento, desde luego, sí dice mucho sobre él: un trabajador social le llevó a la capilla del hospital, donde hay un piano. Puso las manos sobre el teclado y tocó durante horas sin tomar descanso. Desde entonces, la música y pequeños asentimientos con la cabeza se han convertido en su única forma expresión. Se sienta al instrumento y no sólo interpreta distintas melodías sino que crea sus propias composiciones.

Gran angustia

El desconocido, que ha sido bautizado como El hombre del piano, permanece ingresado en una unidad de salud mental del norte de Kent al sufrir “una gran angustia” y la posibilidad de que haya sufrido un trauma. Mientras, National Missing Persons Helpline, el organismo que trata de encontrar e identificar a desaparecidos, pide ayuda a través del teléfono 00 44 0500 700700.

El caso recuerda al de David Helfgott, un pianista que obtuvo un gran éxito a pesar de sufrir una discapacidad mental. Su historia fue retratada en la película Shine. En estos días, los cines españoles proyectan La última primavera, que también narra la llegada de un náufrago a un pueblo de la costa inglesa y resulta ser un prometedor violinista polaco.

 
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