Niko Schvarz - rodelu.net
11 de setiembre de 2005

El 11 de setiembre y el huracán Katrina

Niko Schvarz
HOY SE CUMPLEN 4 años de los atentados terroristas del 11 de setiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono. La fecha se recuerda cuando EEUU está sufriendo los efectos aún mucho más devastadores del huracán Katrina. En respuesta a los atentados EEUU invadió Irak en violación de la ley internacional y hoy se está hundiendo en el pantano de una guerra cruenta, con miles de muertos entre la población civil, lo cual en modo alguno detuvo la ola terrorista sino que la extendió a gran parte del mundo. El huracán Katrina tiene consecuencias devastadoras en las poblaciones de la costa del Golfo del sur de los Estados Unidos.

Muertes, epidemias, un chivo expiatorio

Recién ahora, a casi dos semanas de desencadenado el huracán, comienza a verse la magnitud del desastre, que apareció atenuado en gran medida en los medios de difusión norteamericanos. Tampoco se muestran los cadáveres que andan flotando a la deriva (lo mismo ocurre con los soldados que vuelven de Irak en un cajón envueltos en una bandera). Los muertos, que oficialmente se contabilizan por cientos, serán por lo menos diez mil cuando bajen las aguas turbias. La contaminación es pavorosa, con alto número de bacterias patógenas en las aguas estancadas mezcladas con los efluentes de la red de saneamiento (y aun así hubo gente que debió tomarla, no tenía otra). Se habló en un momento de cinco casos mortales de cólera, y se anuncia que pronto se sabrá si surgen brotes epidémicos. El peligro está latente.

Decenas de miles de pobladores no pudieron abandonar Nueva Orleans porque carecían de vehículo, de dinero (era fin de mes) y no había transporte público. Ahora quieren obligarlos a abandonar lo poco que les queda por la fuerza bruta, a punta de metralleta. Hemos presenciado escenas terribles. Niños vagan perdidos, llorando por sus padres. Negros casi todos, como los mayores. Se ha hecho también un recuento minucioso, ilustrado con fotos patéticas, para mostrar también que las mujeres son víctimas en mayor grado. Se percibe ahora que existe un tercer mundo dentro del primer mundo. Esto sucede en el sur profundo ("deep south") de los Estados Unidos.

Después del 11 de setiembre 2001 el gobierno de Bush creó un gigantesco Departamento de Seguridad que colocó bajo un mando único (actualmente Michael Chertoff) a todas las agencias de inteligencia, espionaje y servicios secretos, y que trabajó en base a simulacros de varios ataques terroristas coordinados entre sí. Por otro lado se creó la Agencia Federal de Manejo de Emergencia (FEMA), especialmente para circunstancias como los huracanes. El fracaso de ambas instituciones fue clamoroso, encenagados en una burocracia que tardó días en movilizar fuerzas y recursos de rescate mientras la gente se moría. Con destino a ellas, el alcalde negro de New Orleans, Ray Nagin, expresó con furia: "Estoy encabronado. Lo que tienen que hacer es mover el culo, requisar cuanto ómnibus haya disponible y enviarlos a New Orleans para sacar cuanto antes a esta gente que está atrapada". Nada de eso ocurrió. Ahora saltó un fusible: el jefe de la FEMA, Michael Brown, fue destituido. Cuando todo el país protesta y acusa en primer lugar a Bush, éste dice que va a promover una investigación, pero el primer investigado debiera ser él mismo. Se ha dicho no sin razón que un país dotado de la más alta tecnología, que es capaz de meter un misil inteligente por una ventana a kilómetros de distancia, fue incapaz de resolver una situación de emergencia planteada en su territorio. Y hoy recibe del mundo entero una ayuda que EEUU es muy renuente a ofrecer frente a dramas humanitarios en otros países.

Guardias nacionales en Irak y Afganistán

Otros hechos enlazan el huracán con la guerra de Irak. Ya dijimos (en nuestra nota del domingo pasado, "Nueva Orleans, el infierno"), que 70 mil hombres de la Guardia Nacional, con los helicópteros, aviones, camiones y hospitales de campaña de sus respectivas unidades están ahora en Irak, cuando tan necesarios serían en Lousiana y aledaños. Joaquín Roy confirma en su nota de ayer en LA REPUBLICA que la Guardia Nacional de Mississipi está ... en Irak. El politólogo uruguayo Juan Rial, que desde hace ocho años reside en Nueva York, informaba en reportaje radial que relativamente cerca del centro del drama hay una base militar de la Guardia Nacional, Forkolp, con ocho mil hombres, pero dado que dentro de un mes tenían que salir para Afganistán, los comandantes no los dejaron mover, y se envió personal desde Texas o Carolina del Norte, una distancia cuádruple que tardaron cuatro o cinco días en recorrer.

En una carta abierta a Bush de ironía punzante, el cineasta y escritor Michael Moore le dice que trate de averiguar dónde están los helicópteros, que haga como si la gente de la costa del Golfo fuera de Tikrit, y le recuerda que redujo el presupuesto para los cuerpos de ingenieros del ejército destacados en Nueva Orleans, donde cedieron los diques de contención precipitando la tragedia. Pero claro --acota-- estos ingenieros tenían un trabajo de construcción mucho más importante: ¡el edificio de la democracia en Irak!

El calentamiento global

Una autoridad en la materia como Jeremy Rifkin asegura que "Katrina es el castigo por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono y el calentamiento global". Señala que ello fue advertido por los científicos hace años, y que el Caribe sería el primer lugar en que se harían evidentes los cambios climáticos con huracanes muy fuertes, tal cual sucedió. Lo une al hecho de que EEUU lanza a la atmósfera cantidades récord de CO2 y que por esa razón se niega a firmar el protocolo de Kyoto sobre cambio climático. Su conclusión es: "Nosotros creamos la tormenta monstruosa".

Publicado en La República el 11 de setiembre de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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