| Latinoamérica
- rodelu.net |
18 de septiembre de
2005
|
Brecha
de Uruguay - 16 de septiembre de 2005
La responsabilidad de los saboteadores
Quien le suministró a Búsqueda la transcripción textual
de la intervención del viceministro José Bayardi en el
Plenario del fa, salió chasqueado: Bayardi se disculpó, el
general Ángel Bertolotti se sintió satisfecho con las
disculpas, y el presidente Tabaré Vázquez descartó cualquier
solicitud de renuncia.
Samuel Blixen
El centro de la cuestión
sigue en pie: los oficiales de las Fuerzas Armadas que hoy
acceden a destinos de mando superior estuvieron comprometidos
con el terrorismo de Estado, es decir, con las torturas
sistemáticas, los asesinatos y las desapariciones, en la
medida en que ese terrorismo de Estado tuvo una expresión
institucional. Pero el debate no giró en torno al
contenido, sino que magnificó la forma. Hay unanimidad, en el
ep-fa, en que Bayardi se equivocó feo al calificar de
maricones a quienes eluden la responsabilidad, aduciendo
ignorancia de lo que pasaba en los cuarteles. Así como
quedó en un segundo plano el aspecto central del debate en el
Plenario del fa, también quedó en un cono de sombra la
intención de quien proporcionó la información. Pero en este
caso hay una arista que los dirigentes del fa deberían
analizar e investigar, y no sobrevolar piadosamente. Se ha
dicho que el suministro de la información fue un ajuste de
cuentas contra Bayardi, quien casualmente argumentaba a favor
de la política de derechos humanos de gobierno. Bayardi
cuestionaba el planteo de pasar a retiro a los comandantes de
las armas por el tenor de los informes presentados al
presidente de la República. Obviamente la filtración de la
acusación sobre “maricones” no estaba orientada a precipitar
ese pase a retiro, de modo que hay que concluir que se
pretendía un simple “golpe bajo”. Quien lo hizo sabía lo que
hacía, y seguramente tenía conciencia de las consecuencias
políticas. Quien instrumentó la venganza aportando la versión
exacta de las palabras de Bayardi no tuvo el menor reparo en
disparar una crisis política. Se trata de un dirigente del
partido de gobierno quien, con esa conducta, exhibe un
desprecio absoluto por los frenteamplistas, por el gobierno y
por el proyecto de cambio. Es ingenuo creer que el
“vengador solitario” no está identificado. Así como Bayardi
fue capaz de pedir disculpas, y el general de aceptarlas, y el
presidente de valorarlas, sería bueno que la estructura
política desenmascarara al fabricante de mezquindades. Porque
no hay que olvidar que muchos dirigentes encuentristas suelen
molestarse con los periodistas que difunden noticias
“perjudiciales” y con los opositores que aprovechan el
changüí. Son las reglas de juego, pero no hay reglas de juego
para los saboteadores de adentro. Para los periodistas, tales
“dirigentes” pueden llegar a ser una fuente de primicias, pero
para quienes pusieron al fa en el gobierno son una fuente de
desazón y desconcierto. |