El informe 2005 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo,
divulgado mundialmente el pasado miércoles, refleja la desigualdad extrema
que existe en la distribución de la riqueza.
El lanzamiento en Uruguay del Informe sobre Desarrollo Humano Mundial
se llevará a cabo el próximo martes 13 en el Salón de Actos del Edificio
Libertad.
Harán uso de la palabra el Vicepresidente de la República, Rodolfo Nin
Novoa, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto Ec. Carlos
Viera, el sub-secretario de Economía y Finanzas Ec. Mario Bergara, el
rector de la Universidad de la República Ing. Rafael Guarga, y el
coordinador residente de Naciones Unidas en Uruguay, Pablo Mandeville.
El extraordinario éxito económico de Asia oriental, especialmente de
China, ha marcado la alentadora tendencia en la reducción de la pobreza de
las últimas décadas, que, sin embargo, no refleja totalmente la realidad.
Así, en 2001 había en el Africa subsahariana 100 millones de pobres más
que en 1990. Y en Europa Central y en los países de la ex Unión Soviética,
el número de personas que viven con menos de dos dólares diarios pasó de
23 millones en 1990 a 93 millones en 2001.
En términos globales, Oriente Medio y América Latina no registraron
avances en este frente, aunque Uruguay, Chile y Costa Rica encabezan la
lista de los países en desarrollo evaluados positivamente en el retroceso
de la pobreza, aunque la tendencia de Costa Rica es preocupante.
Indice de pobreza
El índice de pobreza se calcula en función de tres aspectos básicos
para el desarrollo humano: poder vivir una vida larga y saludable, tener
acceso a la educación y mantener un nivel de vida digno.
Para medir el primer factor se toma en cuenta la probabilidad al nacer
de no sobrevivir hasta los 40 años; para medir el segundo se considera la
tasa de analfabetismo de los adultos; y para el tercero se pondera el
porcentaje de la población sin acceso a una fuente de agua potable y de
niños con peso inferior a la media de su edad.
Analfabetismo
Respecto de la tasa de analfabetismo, el informe se fija detenidamente
en América Latina, donde el líder es Uruguay, con el 2,3%, seguido de Cuba
(3,1%), Costa Rica (4,2%) y Chile (4,3%), mientras que el 48,1% de la
población de Haití es analfabeta, como el 30,9% de la de Guatemala, el
23,3% de la Nicaragua y el 20,3% de la de El Salvador.
En la misma zona, Haití tiene también la peor tasa de la población sin
acceso a una fuente de agua potable (29%), por delante de Nicaragua y Perú
(19%) y El Salvador (18%), muy lejos de Uruguay (2%), Costa Rica (3%) y
Chile (5%).
Mortalidad infantil
La tendencia descendente de la mortalidad infantil se ha mantenido en
los últimos años, aunque su ritmo se ha reducido y la brecha entre los
países ricos y pobres aumenta, según el Informe 2005.
Actualmente mueren dos millones menos de niños que en 1990 y la
posibilidad de que un recién nacido llegue a los cinco años ha aumentado
un 15% pero las tasas de mortalidad infantil han disminuido un tercio
menos que durante los años 80.
Sin embargo, el objetivo de reducir la mortalidad de niños menores de
cinco años no se alcanzará hasta el año 2045, es decir, 30 años más tarde
del plazo fijado por la ONU como Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM),
que era el año 2015, informó el PNUD.
Pobreza humana
El PNUD también elaboró el índice de pobreza humana para 18 países
miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE, que agrupa a 30 de los estados más industrializados). Entre ellos
Suecia fue el mejor evaluado, seguido de Noruega, Países Bajos, Finlandia,
Dinamarca, Alemania, Suiza, Luxemburgo, Canadá, Estado francés, Estado
español y Japón. Le siguen a este grupo de países Bélgica, Australia, Gran
Bretaña, Irlanda, Estados Unidos e Italia.
Sida
El sida y las desigualdades son los principales problemas de salud que
afronta la población mundial. Un 1,1% de la población mundial de entre 15
y 49 años está afectado por la enfermedad transmitida por el VIH, cifra
que se reduce al 0,3% en los países desarrollados y llega al 1,3% en los
que están en vías de desarrollo. El porcentaje aumenta hasta el 7,3% en el
Africa subsahariana, con el triste récord de Suazilandia, donde el 38,8%
de su población padece el sida, lo que ha situado la esperanza de vida de
la región en 46,1 años frente a los 67,1 años de media del total mundial.
Su impacto demográfico es mayor que el causado por la Primera Guerra
Mundial (1914-1918).
Envejecimiento
La población mundial seguirá su tendencia al envejecimiento hasta 2015,
cuando se estima que se superarán los 7.000 millones de personas.
De los 4.068 millones de 1975 se pasó a 6.035 millones en 2003 y se
calcula que la población ascenderá a 7.219 millones dentro de diez años,
lo que supone un significativo descenso del índice de crecimiento anual, y
en especial en los países en desarrollo. Así, el aumento demográfico
mundial ha pasado del 1,6% del período 1975-2003 al 1,1% previsto para
2003-2015.
La disminución es sustancial en los países en desarrollo, donde pasa
del 1,9% al 1,3%, con una población estimada para 2015 de 5.885 millones
frente a los 5.022 millones de 2003 (2.967 en 1975).
Ese estancamiento llegará a su máximo exponente en el caso de los
países de Europa central y ex Unión Soviética, con Bielorrusia y Rusia a
la cabeza, pues en estos el índice de aumento, del 0,4% de 1975-2003, se
convertirá en un descenso del 0,2% en 2003-2015.
En 2015, un 8,4% de la población habrá superado los 65 años (frente al
6% de 2003), un porcentaje que se elevará hasta el 16,1% en los países
desarrollados (11,7% en 2003).