stos días se realizaron elecciones en diversos países y se anuncian
otras nuevas. En Japón el Partido Liberal Demócrata del primer ministro
Junichiro Koizumi obtuvo una victoria arrasadora en las parlamentarias
anticipadas. Noruega viró hacia la izquierda con el triunfo del Partido
Laborista de Jens Stoltenberg, que aumentó 18 escaños para un total de 61
y conforma mayoría absoluta con sus aliados socialistas y centristas, con
87 bancas en el Parlamento unicameral de 169 miembros. Venezuela celebra
elecciones parlamentarias el 4 de diciembre. Queremos detenernos en las
elecciones generales en Alemania unificada el próximo domingo 18.
El nuevo partido de izquierda
Ha surgido un hecho nuevo: el recién formado Partido de Izquierda
(Linke Partei, LP), conformado por una alianza de los neocomunistas del
Partido del Socialismo Democrático (PDS en su sigla alemana, que en su
origen fue de alguna manera el heredero del Partido Socialista Unificado
de Alemania en la ex RDA) y la Alternativa Electoral por el Trabajo y la
Justicia Social (WASG) liderado por Oskar Lafontaine, quien fuera ministro
de Finanzas del primer gobierno de Gerhard Schröder (en 1998-99) y a la
vez presidente del Partido Socialdemócrata de Alemania, SPD, cargos a los
que renunció seis años atrás en desacuerdo con la política económica del
gobierno socialdemócrata aliado a los verdes del canciller Joschka
Fischer. Esto introduce un cambio importante en el tramo final de la
campaña electoral.
Hasta este momento, ocupaba la escena el duelo entre la derecha
(alianza de los demócratacristianos de la CDU y la CSU de Baviera), con
Angela Merkel como candidata al puesto de primer ministro, y los
socialdemócratas y verdes que pugnan por la reelección de Schröder. Este
forzó las elecciones anticipadas después del desastre que significaron
para el gobierno las elecciones en Renania del Norte-Westfalia, hasta
entonces un feudo del SPD. Al comienzo de la campaña, Angela Merkel
marchaba claramente a la cabeza. El viento comenzó a cambiar tras un
debate televisivo entre ambos, claramente favorable al primer ministro.
Además, Merkel designó como su asesor económico a Paul Kirchhof, un
ultraliberal rematado, en momentos en que la política económica y la
creciente desocupación están en el centro de los debates. La diferencia
entre los contendores se redujo (sigue siendo favorable a la derecha), los
liberales de un lado y los verdes de otro no varían y se neutralizan
mutuamente.
Aquí aparece en escena el nuevo Partido de Izquierda, con un 8% en los
sondeos previos que supera la diferencia entre los dos principales
candidatos. Pero la nueva formación aspira ante todo a consolidar sus
propias fuerzas, la alianza de sus dos partidos integrantes y su
representación en el Bundestag para constituirse como grupo político
independiente con todos los derechos.
La vuelta de Oskar Lafontaine
El Partido de izquierda está liderado por Gregor Gysi, un veterano y
carismático líder del Partido del Socialismo Democrático, miembro
destacado del Partido Socialista Unificado antes de la caída del muro y
actor relevante en el período de transición. En cuanto a Oskar Lafontaine,
su nombre resonó en el mundo entero cuando renunció a su doble
investidura, en el gobierno y al frente del partido, porque consideró que
se estaban abandonando los principios definitorios de esa formación
política. Sus ideas quedaron expuestas en un libro notable, "El corazón
late a la izquierda", que es una reivindicación de las políticas sociales
y del papel del Estado en ese dominio. En estos años se retiró a su zona
natal del Sarre, región minera en la frontera con Francia, donde antes
desempeñó cargos de gobierno y conserva un amplio ascendiente. Recién
ahora retorna con vigor al escenario político.
La formación de izquierda condena la política del gobierno que desde la
llegada de Schröder aumentó en 1,5 millones el número de desocupados, para
llegar a la cifra actual de 4,7 millones de trabajadores. Estos días se
desarrollan acciones reivindicativas contra los despidos.
En el último período los dos sectores estrecharon sus vínculos mutuos.
Un nuevo horizonte
En el curso del 9º Congreso del PDS se resolvió el cambio de nombre,
que pasó a ser Partido de Izquierda con el agregado de PDS en algunos
estados. Esta propuesta superó los dos tercios de votos requeridos. En
dicho congreso intervino Klaus Ernst, dirigente de WASG, quien señaló que
el gobierno había instaurado una verdadera contrarreforma en beneficio de
las grandes empresas y los sectores más acaudalados. Del mismo modo, la
joven presidenta del PDS, Katja Kipling, participó en el Congreso de la
WASG. El veterano dirigente del PDS, Lothar Bisky, declaró que ahora "se
abre un nuevo horizonte para la izquierda".