Niko Schvarz - rodelu.net
17 de setiembre de 2005

Las elecciones alemanas

Niko Schvarz
Estos días se realizaron elecciones en diversos países y se anuncian otras nuevas. En Japón el Partido Liberal Demócrata del primer ministro Junichiro Koizumi obtuvo una victoria arrasadora en las parlamentarias anticipadas. Noruega viró hacia la izquierda con el triunfo del Partido Laborista de Jens Stoltenberg, que aumentó 18 escaños para un total de 61 y conforma mayoría absoluta con sus aliados socialistas y centristas, con 87 bancas en el Parlamento unicameral de 169 miembros. Venezuela celebra elecciones parlamentarias el 4 de diciembre. Queremos detenernos en las elecciones generales en Alemania unificada el próximo domingo 18.

El nuevo partido de izquierda

Ha surgido un hecho nuevo: el recién formado Partido de Izquierda (Linke Partei, LP), conformado por una alianza de los neocomunistas del Partido del Socialismo Democrático (PDS en su sigla alemana, que en su origen fue de alguna manera el heredero del Partido Socialista Unificado de Alemania en la ex RDA) y la Alternativa Electoral por el Trabajo y la Justicia Social (WASG) liderado por Oskar Lafontaine, quien fuera ministro de Finanzas del primer gobierno de Gerhard Schröder (en 1998-99) y a la vez presidente del Partido Socialdemócrata de Alemania, SPD, cargos a los que renunció seis años atrás en desacuerdo con la política económica del gobierno socialdemócrata aliado a los verdes del canciller Joschka Fischer. Esto introduce un cambio importante en el tramo final de la campaña electoral.

Hasta este momento, ocupaba la escena el duelo entre la derecha (alianza de los demócratacristianos de la CDU y la CSU de Baviera), con Angela Merkel como candidata al puesto de primer ministro, y los socialdemócratas y verdes que pugnan por la reelección de Schröder. Este forzó las elecciones anticipadas después del desastre que significaron para el gobierno las elecciones en Renania del Norte-Westfalia, hasta entonces un feudo del SPD. Al comienzo de la campaña, Angela Merkel marchaba claramente a la cabeza. El viento comenzó a cambiar tras un debate televisivo entre ambos, claramente favorable al primer ministro. Además, Merkel designó como su asesor económico a Paul Kirchhof, un ultraliberal rematado, en momentos en que la política económica y la creciente desocupación están en el centro de los debates. La diferencia entre los contendores se redujo (sigue siendo favorable a la derecha), los liberales de un lado y los verdes de otro no varían y se neutralizan mutuamente.

Aquí aparece en escena el nuevo Partido de Izquierda, con un 8% en los sondeos previos que supera la diferencia entre los dos principales candidatos. Pero la nueva formación aspira ante todo a consolidar sus propias fuerzas, la alianza de sus dos partidos integrantes y su representación en el Bundestag para constituirse como grupo político independiente con todos los derechos.

La vuelta de Oskar Lafontaine

El Partido de izquierda está liderado por Gregor Gysi, un veterano y carismático líder del Partido del Socialismo Democrático, miembro destacado del Partido Socialista Unificado antes de la caída del muro y actor relevante en el período de transición. En cuanto a Oskar Lafontaine, su nombre resonó en el mundo entero cuando renunció a su doble investidura, en el gobierno y al frente del partido, porque consideró que se estaban abandonando los principios definitorios de esa formación política. Sus ideas quedaron expuestas en un libro notable, "El corazón late a la izquierda", que es una reivindicación de las políticas sociales y del papel del Estado en ese dominio. En estos años se retiró a su zona natal del Sarre, región minera en la frontera con Francia, donde antes desempeñó cargos de gobierno y conserva un amplio ascendiente. Recién ahora retorna con vigor al escenario político.

La formación de izquierda condena la política del gobierno que desde la llegada de Schröder aumentó en 1,5 millones el número de desocupados, para llegar a la cifra actual de 4,7 millones de trabajadores. Estos días se desarrollan acciones reivindicativas contra los despidos.

En el último período los dos sectores estrecharon sus vínculos mutuos.

Un nuevo horizonte

En el curso del 9º Congreso del PDS se resolvió el cambio de nombre, que pasó a ser Partido de Izquierda con el agregado de PDS en algunos estados. Esta propuesta superó los dos tercios de votos requeridos. En dicho congreso intervino Klaus Ernst, dirigente de WASG, quien señaló que el gobierno había instaurado una verdadera contrarreforma en beneficio de las grandes empresas y los sectores más acaudalados. Del mismo modo, la joven presidenta del PDS, Katja Kipling, participó en el Congreso de la WASG. El veterano dirigente del PDS, Lothar Bisky, declaró que ahora "se abre un nuevo horizonte para la izquierda".

Publicado en La República el 15 de setiembre de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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