| Mundo - rodelu.net |
18 de setiembre de
2005
|
| El
Universal de Colombia - 11 de setiembre de 2005
¿Los
amos del mundo?
Germán
Mendoza Diago
El Universal
El pasado jueves, un escritor canadiense
de origen ruso, residente en España desde hace nueve años,
presentó en Barcelona su libro "La verdadera historia del Club Bilderberg",
en el que plantea una nueva versión de la conspiración que
un grupo de hombres poderosos ejecuta para llevar las riendas del mundo.
Daniel Estulín, el autor,
aseguró en una entrevista con la Agencia France Press (AFP) que
detrás de las instituciones internacionales, de todas las organizaciones
supranacionales y de los gobiernos, "un grupo de líderes políticos,
financieros y empresarios gobierna el mundo". |
- |
EL PERIÓDICO AMERICAN
FREE PRESS publicó en junio de 2004, una serie de fotos sobre la
reunión del Club en Stresa (Italia), con algunos de los asistentes.
Arriba a la izquierda, David Rockefeller; arriba, a la derecha, Henry Kissinger;
abajo, a la izquierda, Bill Gates; abajo, a la derecha, Donald Graham,
presidente del Washington Post.
|
El libro contiene la investigación
que realizó Estulín sobre lo que él llama "el verdadero
gobierno mundial en la sombra", una especie de nueva versión de
los "Illuminati", aquella congregación fundada en 1776 en Baviera
por el profesor universitario alemán Adam Weishaupt, a la que pertenecieron
ilustres escritores y científicos como Goethe, Cagliostro y el Conde
de Saint-Germain.
Estulín, hijo de un oficial
de la KGB soviética, dice que el propósito de esta nueva
secta es la creación de un "Nuevo Orden" planetario.
Para sustentar esta hipótesis,
consultó innumerables fuentes y tuvo la colaboración de los
compañeros de su padre y los hijos de estos, en la descomunal tarea
de documentar la historia del Club Bilderberg.
El club existe realmente y fue creado
por el príncipe Bernardo de Holanda en 1954. Su nombre se debe a
que la primera reunión se realizó en un hotel con ese nombre,
en la ciudad holandesa de Osterbeckl.
Cada año realizan una reunión,
que está reseñada en la Enciclopedia Británica como
"Bilderberg Conference" y se define así: "Conferencia de tres días
a la que asisten cerca de 100 de los banqueros de Europa y de Norteamérica,
economistas, políticos, y líderes gubernamentales más
influyentes. Se realiza cada año en un país occidental diferente,
en una atmósfera de rígido secreto".
Dependiendo de la óptica ideológica,
el Club Bilderberg puede ser considerado:
—Un grupo internacional de cabildeo
extremadamente elitista y con mucho poder para orientar la política
internacional.
—Un inocente grupo de discusión
en el que participan políticos, intelectuales y poderosos inversionistas.
—Una sociedad capitalista secreta
que defiende sus propios intereses y que urde intrigas y maquinaciones
para asegurarse la dominación del mundo.
Aunque las reuniones se realizan
en medio del más estricto secreto y a ellas no tiene acceso la prensa,
la paciente labor de algunos periodistas investigadores ha logrado conocer
la identidad de algunos asistentes asiduos a las últimas cinco:
Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial; Donald Rumsfeld, secretario
de Defensa de Estados Unidos; David Rockefeller, ex responsable del Chase
Manhattan Bank, Henry A. Kissinger, ex secretario de Estado de los Estados
Unidos; Alan Greenspan, gobernador del Banco de la Reserva Federal de Estados
Unidos; Rodrigo Rato, director gerente del Fondo Monetario Internacional;
Jacques Chirac, presidente de Francia; el multimillonario húngaro
George Soros; o la Reina Sofía de España.
Daniel Estulín le atribuye
una actividad tan secreta y poderosa al Club, que incluso asegura haber
recibido amenazas y un intento de asesinato en 1996, debido a la naturaleza
de sus investigaciones.
La historia conocida
El Club Bilderberg, según
la historia que se conoce, nació en una época en que Europa
se estaba recuperando de los efectos de la Segunda Guerra Mundial, gracias
a los recursos procedentes de Estados Unidos, que permitieron revivir la
capacidad de consumo de la clase media francesa, holandesa, belga, alemana
e italiana. El mundo estaba dividido en dos grandes sistemas, opuestos
y doctrinarios.
En 1954, el príncipe Bernardo
de Holanda invitó a un grupo de personajes –cuya característica
en común era el dinero, el poder o la influencia en sus respectivos
países, y su marcado anticomunismo– a reunirse para discutir sobre
el presente y el futuro de Europa y del mundo, creando "una entidad destinada
a fortalecer la unidad atlántica, a frenar el expansionismo soviético
y a fomentar la cooperación y el desarrollo económico de
los países del área occidental".
El monarca contó con el apoyo
de la Banca Rothschild, del magnate Rockefeller y de Henry Kissinger. A
partir de entonces, la cita anual nunca ha dejado de realizarse. Todas
en ciudades occidentales y, en la última década, unos días
antes de la reunión del Grupo de los 8 (G8), los países más
desarrollados del mundo.
Según publicó la revista
Playboy en febrero de 2004, el sistema de seguridad para proteger al grupo
"es tan elitista y poderoso como sus miembros".
Varias revistas europeas aseguran
que tiene la sede principal en la ciudad holandesa de Leiden y cuenta con
un comité directivo (Steering Committee) de unos 20 miembros permanentes,
encargados de cursar las invitaciones a no más de 150 personas,
según los temas que se tratarán en la agenda.
A las reuniones no está permitido
el acceso de la prensa, de manera que casi nunca aparecen noticias o reportajes
sobre ellas, y fotos mucho menos.
En la reunión de 2003, según
la crónica de Play boy mencionada arriba, se filtraron algunos temas
discutidos y se habló de cierto malestar del grupo por la invasión
de Irak, que dividió a Estados Unidos y Europa, contrariando así
los propósitos del Club de fortalecer el vínculo transatlántico.
Las únicas referencias públicas
de las reuniones son algunos comunicados de prensa que reseñan muy
brevemente los temas generales. Los más frecuentes en los últimos
años son la energía nuclear y la biotecnología.
Los exclusivos socios
A las reuniones sucesivas nunca han
dejado de asistir los secretarios de la OTAN del momento; hasta el año
antes de su muerte, Giovanni Agnelli, presidente de la Fiat; el estadounidense
Steve Case, de AOL-Time Warner; y una nómina asombrosa.
De hecho, la revista The Economist
aseguró en un artículo de hace tres años que los más
importantes líderes gubernamentales estuvieron en una reunión
del Club Bilderberg antes de llegar a sus cargos, entre ellos Bill Clinton
y Tony Blair, o el ex secretario de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer.
En 2003, la cumbre del Club de Bilderberg
se realizó en el Hotel Trianon Park de Versalles (Francia), y sólo
aparecieron en la prensa francesa unas pocas líneas sobre el encuentro,
aunque entre los invitados de ese año estaban los presidentes de
France Telecom, Coca-Cola y The Wall Street Journal, el consejero de Relaciones
Públicas de Tony Blair, el primer ministro de Dinamarca, funcionarios
de la administración de George Bush como Richard Perle y Paul Wolfowitz,
y el ex presidente francés Valery Giscard D’Estaing.
La otra historia
PORTADA DEL AMERICAN FREE PRESS
del 14 de junio de 2004, sobre la reunión de Italia. |
- |
La leyenda rodea
al Club Bilderberg desde hace muchos años, incluso hay numerosas
historias sobre desgracias que han caído sobre los periodistas que
se atreven a investigar las reuniones o la naturaleza verdadera de la congregación.
Un sociólogo británico
llamado Mikes Piter escribió un artículo en el que asegura
que, en 1976, el periodista de Financial Times, Gordon Theter, fue despedido
cuando intentó publicar, sin éxito, un artículo demasiado
explícito sobre la reunión de ese año.
Muchos periodistas han tejido la
otra historia del Club, una atractiva maraña de conspiraciones y
planes secretos. |
Mateo Balín, periodista de
la Agencia de Información Solidaria, un grupo de prensa de orientación
izquierdista, dice que los miembros del Club Bilderberg suelen usar una
"estrategia que consiste en crear tensiones en naciones cerradas cultural
y religiosamente, que conducen a estados de guerra y hostilidades perpetuas
que utilizan para justificar medidas de emergencia nacional en los tiempos
de paz".
Es decir, que fomentan crisis y contribuyen
a solucionarlas, siempre y cuando el final de esos conflictos sea plenamente
controlado.
La escritora española Cristina
Martín Jiménez, autora del libro "El Club Bilderberg, los
amos del mundo", dice en esa obra: "Cuando por vez primera me hablaron
del Club Bilderberg sentí escalofríos. Su existencia parecía
más ciencia-ficción que realidad. Me propuse el reto de desvelar
los secretos de ese poderoso grupo que actúa discretamente para
controlar el mundo. Rápidamente contacté con un investigador
que lleva años siguiéndoles la pista, cuyo nombre omitiré
por su seguridad personal. Éste me dijo: ‘Bilderberg es igual que
Gran Hermano, el ojo que todo ve y controla. No actúan por dinero,
ya tienen muchísimo; es por poder. El objetivo real es el poder
absoluto, convertir a la gente en esclavos’. A continuación me mostró
un billete de un dólar americano para explicarme la simbología
masónica que contiene. El ojo sobre la pirámide, las 13 ramas,
13 flechas... Debajo de la pirámide hay una frase que dice: Nuevo
Orden Mundial. No sólo se intuye la mano de la Masonería,
sino la del Iluminismo. Nuestra conversación terminó con
su consejo de que no escribiese el libro. ‘Esa gente es muy peligrosa.
Te perseguirán a ti y a tu familia. Os lo quitarán todo,
os dejarán en la calle. Ningún abogado querrá defenderte.
No volverás a trabajar nunca. Llamarán a todas partes y pronunciarán
tu nombre para que nadie te contrate. Retirarán el libro de las
librerías con una sola llamada. Voces anónimas me han amenazado
con secuestrarme, incluso con matarme...’
Me llevé dos días pensando
en el alcance y significado de sus palabras. Llegué a la conclusión
de que los bilderbergers no iban a perder el tiempo con alguien tan insignificante
como yo. Y, por supuesto, no podía permitir que fuese el miedo el
que decidiera por mí. Por eso comencé a investigar".
La última reunión
Los temas de la reunión de
este año se divulgaron especulativamente, pues, como siempre, la
entrada a la prensa estaba prohibida.
Sin embargo, se dice que el tema
de Irak se acabó, que la discusión tiene que ver con la alianza
entre Fidel Castro y Hugo Chávez, el Tratado de Libre Comercio,
China y el comercio textil. Este último mereció una intervención
del presidente Jacques Chirac en estos términos: "No podemos aceptar
que estos productos invadan nuestros países sin ninguna regulación",
según dice una columna de Mateo Balín.
Este periodista considera que se
trata de una "visión de la democracia teledirigida, que pone en
práctica no sólo el Club Bilderberg, sino el Bohemia Club,
la Comisión Trilateral o el Club de Roma, que aparecen como ramificaciones
donde el gran poder negocia las políticas globales a la sombra de
los debates públicos".
Lo único que se saca en claro
de las escasas noticias publicadas sobre la reunión Bilderberg 2005,
en la localidad alemana de Rottach-Egern, es que fue extraordinaria.
Para Daniel Estulín, la reunión
de este año ratifica que el Club Bilderberg es responsable "del
terrorismo promovido por los gobiernos, el actual control de la población
a través de la manipulación y el miedo y, lo más espantoso
de todo, de los proyectos futuros del Nuevo Orden Mundial".
En su libro, atribuye a los "bilderbergers"
maniobras como dar carta blanca a Rusia para bombardear Chechenia y presionar
a Margaret Thatcher para retirarla de la política por oponerse al
euro.
Será difícil saber
la verdad, entre otras cosas, porque muchas verdaderas conspiraciones han
sido desvirtuadas argumentando que creer en conspiraciones es característico
de las mentes fantasiosas. |