| Latinoamérica
- rodelu.net |
24 de septiembre de
2005
|
La
Nación de Chile - 24 de setiembre de 2005
Entrevista
inédita a Salvador Allende
En 1971, el Presidente Salvador
Allende concedió una entrevista al documentalista norteamericano
Saul Landau, que hoy por primera vez es publicada. El jefe de Estado habló
de la UP, de su amigo Fidel Castro, de EE.UU, de El Mercurio, y su dueño
Agustín Edwards.
Carmen
Muñoz
lanacion.cl
|
- |
.jpg) |
| A pesar de que Salvador
Allende no admitía entrevistas con periodistas estadounidenses o
británicos, en 1971 aceptó dialogar con el documentalista
norteamericano Saul Landau en el jardín de su casa de Tomás
Moro.
Con total soltura se refirió
entonces a la reforma agraria, a su tensa relación con el dueño
de El Mercurio Agustín Edwards, y también a su amistad con
Fidel Castro, de quien dijo no recibir recetas, porque “no somos colonos
mentales de nadie”.
Pero el golpe sorprendió al
investigador sin haber difundido este material, que se mantuvo en el ámbito
privado hasta hoy, gracias a que gentilmente lo facilitó a www.lanacion.cl
a través de un video, que transcribimos y editamos para nuestros
lectores.
Sin luces aún del golpe militar
que acabó con su gobierno y su vida, y ajeno incluso a las diferencias
que se comenzaban a gestar en el seno de la Unidad Popular, Allende inicia
este diálogo explayándose sobre el origen de su compromiso
político. |
- |
El hombre detrás
de la entrevista
El profesor y analista político
estadounidense, Saul Landau, escribió junto al periodista John Dinges
el libro “Asesinato en Washington”, una profunda investigación sobre
el crimen del ex canciller Orlando Letelier y su asistente Ronnie Moffitt.
Landau tiene además una larga
trayectoria en la realización de documentales, varios de ellos ligados
a Latinoamérica, como “El sexto sol” en Chiapas, y “Objetivo Nicaragua”.
A Chile ha venido en varias ocasiones
invitado por universidades y a participar de seminarios. Actualmente, sigue
realizando documentales e investigaciones políticas, dicta clases
y dirige el programa de media digital en la Universidad de Pomona, de Los
Ángeles, Estados Unidos. |
|
|
- Usted sabe, yo soy médico,
vine de provincia a estudiar a Santiago. Los estudiantes de provincia vivíamos
muy modestamente en pensiones y, lógicamente, nos interesaba no
sólo estudiar las materias con relación a las carreras que
habíamos elegido. También nos preocupábamos de mirar
un poco más lejos de la universidad, la realidad de nuestro país,
sobre todo que el estudiante de medicina y el médico confrontan
hechos sociales muy claros. Nosotros entendimos muy rápidamente
que a mayor enfermedad mayor pobreza, que a mayor pobreza mayor enfermedad,
un axioma que se repite inexorablemente.
Ese problema nos llevó a reunirnos
en las noches para analizar las distintas corrientes filosóficas.
Leímos a los teóricos del marxismo, observamos lo que acontecía
en el mundo, apreciamos la lucha de los pueblos, los países en vías
de desarrollo, y siempre pensamos que el hombre debe tener una dimensión
distinta, que los valores de la sociedad capitalista debían ser
reemplazados por otros. Por eso estudié, leí y fui fundador
más tarde del Partido Socialista en 1937.
- ¿Qué edad tenía
usted en esa época?
- Debo haber tenido unos 28 años
cuando fundé el Partido Socialista, junto con otros compañeros.
Además, a lo largo de toda mi vida -y lo he dicho siempre-, fui
ministro de Estado, diputado, senador y presidente del Senado.
- Ha estado involucrado en política
desde hace bastante tiempo...
- Si, desde muy joven. Fui ministro
a los 29 años en el gobierno del Frente Popular, uno de los tres
que hubo en Chile en la época de Pedro Aguirre Cerda y era tan socialista
como ahora. Ese frente estaba conformado por radicales, socialistas, comunistas
y pro-democráticos.
- ¿Ese fue el origen de
la Unidad Popular?
- No, después esos partidos
se separaron, pero es un antecedente muy importante, porque fue Chile uno
de los tres países donde hubo un Frente Popular. Si usted se acuerda,
los otros países fueron España -que terminó con la
Guerra Civil-, y Francia con el Frente Popular dirigido por León
Blum, que no dejó ningún recuerdo trascendente, por el contrario.
Nosotros en Chile, desarrollamos
sobre todo a la clase obrera, a través de la Central Obrera de Trabajadores,
para crear conciencia de su organización y darles a conocer sus
derechos. Poco después creamos la Corporación de Fomento,
base de la industria pesada de Chile, de acero, petróleo y electricidad.
Hicimos una obra constructiva, en esa época se hablaba del Frente
Popular como hoy se habla de Unidad Popular.
Se aseguraba que íbamos a
suprimir las libertades, que sería el caos absoluto, el degüelle
de la gente, y no ocurrió eso. Por el contrario, las más
grandes manifestaciones religiosas se realizaron en la época del
Frente Popular. También fue nominado el primer cardenal de la iglesia
chilena por petición expresa del Presidente del Frente, don Pedro
Aguirre Cerda, que era el Presidente de la República.
Socialista y pragmático
- ¿Usted sigue siendo un
hombre utópico?
- ¡No!, ¿Cómo
utópico? yo sigo defendiendo lo que he defendido durante veinte
años como parlamentario socialista, y ser socialista no es ser utópico.
- Pero usted tiene una visión
de una sociedad distinta en el futuro...
- Lógico, pero eso no se construye
de la noche a la mañana. Para que un pueblo llegue a construir una
sociedad distinta, se necesita un pueblo organizado y conciente.
Yo le he dicho muchas veces a la
gente y a los estudiantes, que para mí, no vale que un estudiante
me diga que es dirigente de izquierda si es mal alumno, nosotros necesitamos
buenos alumnos: primero, que cumplan sus obligaciones, después tienen
derecho a decir que son dirigentes políticos. También, le
he dicho a los obreros que hay que trabajar para producir más y
mejor. En Chile tenemos que alcanzar un ingreso de dos mil dólares
por persona al año y para eso tenemos que producir más.
Los pueblos sólo progresan
trabajando y produciendo más, claro que es diferente trabajar para
una minoría que para un país. Los obreros del carbón
están produciendo tres mil 800 toneladas de mineral al día,
pero tienen que producir cuatro mil 700, y para eso tienen que trabajar
más, porque sino la empresa no puede defenderse.
En el acero estamos produciendo 700
mil toneladas, pero hay que llegar de aquí a dos años a dos
millones de toneladas. En el cobre producimos alrededor de 750 mil toneladas,
sin embargo hay que elevar la producción a mil 200 toneladas.
- ¿Usted cree que el pueblo
ha respondido a esos objetivos?
- Bueno, ahora soy más popular
que antes, porque cumplimos con lo prometido y, además, le explicamos
y dialogamos con el pueblo. Yo no estoy metido en la oficina de la Moneda,
yo hablo con los campesinos, con los trabajadores del cobre, del carbón,
con los estudiantes, con las dueñas de casa, voy a las poblaciones.
En las calles la gente me saluda, ando en mi auto particular. Entonces
la gente ve una cosa distinta.
En Valparaíso, todos los días
a la salida de la oficina de gobierno de la intendencia hay entre 400 y
500 personas, esperando a veces dos horas para poder saludarme, y en esta
época de verano hay turistas de otros países y se sorprenden
con un Presidente al que se le puede dar la mano y conversar. Así
es, porque yo no ando rodeado de carabineros, ni con tanques. La gente
puede llegar hacia donde estoy, y yo tengo el agrado de poder saludarlos...
Claro que no me puedo pasar el día saludando gente (risas).
Los conflictos de la UP
- Hoy, ¿Cómo se
mantiene la coalición en la Unidad Popular?
- Bien, porque hay un programa que
nos une, que es diferente a lo que nos propusimos hace 30 años.
- ¿Qué conflictos
hay en la coalición y cómo se resuelven?
- No hay ningún conflicto
serio, sólo apreciaciones con respecto a la práctica, porque
no nos hemos salido en absoluto del programa de la Unidad Popular. Los
parlamentarios radicales han hecho observaciones respecto a un funcionario
de una provincia que tiene un criterio determinado sobre cómo debe
hacerse la reforma agraria.
También, han dicho que en
determinados sectores de Chile, grupos que no son de la Unidad Popular,
estarían estimulando la toma de predios agrícolas más
pequeños de la cabida que la ley establece, como derecho de los
propietarios que trabajan en sus tierras. Pero usted comprende, que eso
no se puede decir que es una norma, además nosotros, y yo personalmente,
hemos establecido que la reforma agraria la haremos dentro de la ley de
la reforma, y de ninguna manera vamos ha aceptar que se proceda en forma
arbitraria.
- ¿Estos súbditos
son izquierdistas independientes?
- Hay que considerar dos cosas: pueden
ser grupos de izquierda que no han madurado políticamente o bien
campesinos, o en el caso de Cautín, Mapuches a quienes sus tierras
fueron robadas hace muchos años, que han vivido con media hectárea.
Ellos son considerados una raza desconocida,
negada, degradada física y moralmente y una serie de factores que
influyen. Usted entiende que para ellos se abre una posibilidad, y cuando
se tiene hambre a veces es muy difícil razonar, sobre todo cuando
no se tiene una cultura con un nivel político, cuando se les ha
hecho promesas por más de un siglo, y sus abuelos, y sus padres,
y ellos han sido frustrados y negados. Lógicamente, esa gente está
apremiada por una realidad brutal, que es comer para vivir todos los días.
Pero de allí a creer que hay
un clima que provocará un caos, no. Primero, porque nosotros tenemos
autoridad, no sólo de la que emana de la ley, sino la autoridad
moral, la influencia que tiene el movimiento popular, y la que tengo yo
personalmente. Usted lo ha visto y lo sabe, porque ha estado en actos públicos.
- ¿Cómo van a mantener
ellos solos su propia cultura?
- Nosotros consideramos que los problemas
de los mapuches no pueden solucionarse sólo en función de
la reforma agraria. Aquí hay un problema antropológico cultural,
de raza. Nosotros hemos mandado allá no sólo al ministro
de Agricultura, sino también médicos, pedagogos, antropólogos,
sociólogos.
Pero esto no es un problema de un
día, será un problema de muchos años, porque hoy el
mapuche es considerado frente a la ley como un niño sin derechos,
entonces esa situación no puede variar de la noche a la mañana.
Necesitamos el tiempo suficiente
para borrar del espíritu de esa gente lo que ha estado sucediendo
con ellos por más de cien años.
-¿Ellos se diferencian
de los chilenos?
- Evidente. Ellos nos llaman huincas,
pero no es un problema que pueda decir que es agobiante para Chile, es
un problema importante, pero no agobiante.
Sigue
-Allende
y el socialismo a la chilena
-Allende
y su critica a Estados Unidos, El Mercurio y Agustín Edwards
-Allende
y su amigo Fidel Castro
|