l vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, declaró en el
marco de un encuentro internacional sobre el ALBA (Alternativa Bolivariana
para las Américas) que "EEUU está descalificado moral, política y
jurídicamente" para cuestionar o "descertificar" a otros países en
relación al narcotráfico, empezando por el hecho de que con sus 40
millones de consumidores es el país más comprometido con el flagelo. De
esa forma reiteraba conceptos vertidos por el presidente Hugo Chávez en la
cumbre de la ONU en Nueva York, que tuvieron amplia repercusión en Estados
Unidos y en el mundo.
Dólares para los grupos subversivos
En esa instancia, el mandatario venezolano dijo que no le reconocía a
la DEA (la agencia antinarcóticos de EEUU) el derecho a "descertificar" y
que Venezuela luchaba eficazmente contra el narcotráfico. Miembros de la
DEA en Caracas fueron pillados con las manos en la masa en tareas de
espionaje, por eso a principios de agosto Venezuela suspendió su
colaboración con el organismo y éste se mandó mudar. El último capítulo de
esta novela es que la DEA no le otorgó la certificación a Venezuela; pero,
a diferencia de lo que hace en todos los casos similares, no le impuso
sanciones. La explicación la dio el propio jefe de la DEA, John Walters,
en estos términos: "No queríamos detener a aquellos que luchan por la
democracia en Venezuela; ellos habrían sido afectados en forma adversa".
La consejera de prensa de la embajada norteamericana en Caracas, Salomé
Hernández, fue más explícita. Reveló que se seguirá aportando dinero al
país desde Norteamérica, y que "en este caso la excepción se hizo para
donar fondos de apoyo a la democracia en Venezuela", aludiendo
específicamente a organizaciones no gubernamentales.
Razón tenía pues el vicepresidente Rangel al señalar que "al gobierno
del presidente Bush le interesa mantener la ayuda a grupos subversivos,
terroristas y golpistas en Venezuela"; por eso "hay una descertificación
formal de Venezuela pero sin sanciones", lo que contraría la práctica
habitual. También parece adecuado el calificativo de "hipocresía" que le
merece este proceder. Más concretamente, indicó que "EEUU está interesado
en mantener la conspiración y los grupos desestabilizadores en Venezuela,
por eso ayuda a organizaciones como 'Súmate', comprometida con el golpismo
y el terrorismo". Ese es el trasfondo de la historia.
Terroristas con máscara
Los Angeles Times fue más lejos al indicar en su editorial del lunes
que Chávez contraatacó a la "descertificación" de Washington utilizando la
tribuna de la ONU para acusarlo de practicar el terrorismo de Estado y la
teoría de la "guerra preventiva". Destaca asimismo el fracaso ostensible
del secretario de Defensa Donald Rumsfeld cuando en la cumbre de la OEA en
junio intentó alinear a los países latinoamericanos contra Chávez.
Estos hechos se suman a otros muchos que enmarcan el doble discurso de
EEUU respecto al terrorismo. Entre ellos: los casos de los
architerroristas Posada Carriles y Pat Robertson (que llamó públicamente a
asesinar a Chávez) protegidos en su territorio; las matanzas que se
suceden un día tras otro en Irak; las condiciones inauditas de reclusión
en Guantánamo, donde decenas de presos mantienen una huelga de hambre; el
hecho sintomático de que el teniente general Ricardo Sánchez, comandante
supremo de las tropas de ocupación en Irak desde junio de 2003 y
responsable de las torturas infamantes a los presos en la cárcel de Abu
Ghraib, que presenció personalmente, esté siendo considerado para el
ascenso a general de cuatro estrellas. Hay muchos más.
Volvamos a "Súmate", que desde sus inicios está financiada por la
National Endowment for Democracy (NED), institución privada norteamericana
con fuertes vínculos con el gobierno y el Partido Republicano. La
presidenta de "Súmate", María Corina Machado, fue recibida hace unos meses
con todos los honores en la Casa Blanca por el presidente Bush, que le dio
el espaldarazo.
"Súmate" en Montevideo
Ahora la institución está lanzada a la campaña electoral a favor de los
candidatos de oposición al gobierno, que se proponen impedir que éste
alcance los dos tercios de la Asamblea Nacional en las elecciones del 4 de
diciembre. El presidente de la Asamblea, Nicolás Maduro, asegura que a
último momento se fraguó cierta unión de las diversas corrientes
opositoras por mediación del embajador norteamericano. Entre los
candidatos de la oposición hay comisarios y represores culpables de
asesinatos durante el golpe del 11 de abril de 2002, que están presos y
esperan salir liberados por la inmunidad parlamentaria. Pues bien: la
novedad es que dirigentes de "Súmate" proyectan visitar Montevideo en los
marcos de su campaña contra Chávez.