n una reciente
nota, aparecida el pasado 12 de septiembre en el Nuevo
Herald, se hace alusión al hecho de que desde el “nefasto ataque
terrorista del 11 de septiembre en Estados Unidos, el 75 por ciento de
los votantes de la Florida
señaló que teme que ocurra otro desastre similar”, de acuerdo con una
encuesta realizada por Del Ali, un encuestador independiente, quien
aplicó un cuestionario en este sentido a 600 posibles votantes y
dirigido a los periódicos The Florida Times-Union y el Sun-Sentinel,
del sur de la Florida.
De
la misma manera, el sondeo arrojó la percepción de los encuestados de
la “inevitabilidad de que algo va a suceder, y que cuando esto ocurra,
será de carácter fatal''.
Los
600 encuestados por vía telefónica entre los días 6 y 8 del presente,
manifestaron asimismo haber conocido a alguna víctima de los atentados
del 11 de septiembre en Nueva York, Washington o pasajeros del avión
estrellado en Pennsylvania.
Otras preocupaciones de los encuestados recogidas en el
sondeo, fueron las referidas a la
emigración ilegal y el excesivo poder adquirido por el gobierno para
apresar a cualquier sospechoso y acceder a sus antecedentes personales.
De acuerdo con ellos, el gobierno se excede en cuanto a acceder a “los
archivos de las bibliotecas, los recibos de cuentas bancarias y los
itinerarios de viajes de los ciudadanos”. Al respecto, el 66 %
desaprobó la “detención de personas sin que se les acuse de un delito
específico”.
Podría decirse que, hasta aquí, son válidas las preocupaciones de los
ciudadanos. Sin embargo, las
mismas, incluyendo la propia encuesta, olvidan la larga historia de
hechos terroristas que han padecido las ciudades floridanas en las
últimas décadas y sus criminales protagonistas: los grupos de la mafia
cubano americana asentados en ese estado de la Unión.
¿Será que, en realidad, estos ciudadanos desconocen que sólo en
el lapso entre 1959 y el 2001, casi cuatro décadas, se consumaron 360
hechos terroristas en territorio norteamericano, ejecutados por
diferentes organizaciones de origen contrarrevolucionario, protegidas
permanentes del gobierno de ese país? ¿Desconocerán, acaso, que de esas
acciones, 186 afectaron directamente a intereses de los Estados Unidos
de América?
Bastaría manejar algunas cifras para corregir este olvido premeditado
de encuestadores y encuestados:
• Más
de 35 personas fueron asesinadas en territorio norteamericano por parte
de la mafia de origen cubano. Entre las víctimas ha habido personas de
nacionalidad norteamericana, diplomáticos cubanos y nacionales de la
Isla que cometieron el error de abogar por un acercamiento a Cuba.
• Se realizaron 14 atentados contra aeropuertos
norteamericanos, destacándose los de La Guardia y John F. Kennedy
(Nueva York), el Miami Internacional Aiport y el de Newark, Nueva
Jersey.
• Una
de estas organizaciones, Omega 7, realizó entre 1974 y 1983 cerca de 55
acciones terroristas dentro de los Estados Unidos y 6 en Puerto Rico.
Autotitulado Movimiento Nacionalista Cubano Omega 7, se caracterizó por
su agresividad y por haber realizado notorias acciones terroristas,
entre las que se destacaron el ataque con bazookas contra la sede de la ONU
en 1964, el asesinato del excanciller de Chile Orlando Letelier, en
1976, así como los asesinatos del diplomático cubano Félix García
Rodríguez y del cubano Carlos Muñiz Varela, ambos consumados en 1979.
Del seno de este grupo terroristas descollaron figuras como Guillermo
Novo Sampoll y su hermano Ignacio, así como Eduardo Arocena. ! Este
último purga una larga condena en la cárcel y actualmente pretende ser
liberado por gestiones de Lincoln Díaz Balart e Ileana Ros Lethinen,
tal como se hizo con Orlando Bosch en años anteriores.
• Se
realizaron centenares de amenazas y atentados contra instalaciones
oficiales norteamericanas, tales como el FBI, Servicio de Inmigración y
otras.
• Se
llegó incluso a formular amenazas contra el propio presidente de turno
en diversas oportunidades, así como contra altos funcionarios federales
y estaduales.
Muchos de estos hechos de terror fueron realizados precisamente en
ciudades de la Florida,
evidenciando la abierta tolerancia de las autoridades norteamericanas
hacia los perpetradores de tales acciones, entrenados por oficiales de
la CIA y empleados en varias ocasiones en la guerra sucia librada por
Estados Unidos contra otros países.
Un breve recuento de las más importantes acciones terroristas
realizadas en la Florida, demuestra tal afirmación:
• En
septiembre de 1978 fueron asesinados cuatro ciudadanos norteamericanos
al ser volada en el aire una avioneta en la que se dirigían a Cuba. La
organización terrorista Jóvenes de la Estrella
se adjudicó tan criminal hecho. Uno de los ejecutores de tan malvado
atentado, Ramón Saúl Sánchez Rizo, vive en Miami sin ser molestado y
mantiene una activa beligerancia contra Cuba. Este terrorista se ha
caracterizado por actuar con franca impunidad durante todos estos
años., asociándose a las más activas y peligrosas organizaciones de
corte violento en la década de los 70, tales como Frente de Liberación
Nacional Cubano, Alpha 66, Jóvenes de la Estrella, Coordinadora de
Organizaciones Revolucionarias. En los 80, dirigió el grupo
Organización para la Liberación de Cuba y participó con los connotados
terroristas asociados a Omega 7.
• (1974) Asesinato de José Elías de la Torriente
por no haber realizado un plan de invasión contra Cuba. Este hecho se
perpetró en el propio domicilio de la víctima, ubicado en el lujoso
barrio de Coral Gables.
• (1974) Cuatro agresiones con bombas contra medios de prensa:
una explota en las oficinas de la Revista Réplica y las otras tres
cerca de una estación de radio en español.
• (1974)
Son asesinados Héctor Díaz Limonta y Arturo Rodríguez como resultado de
contradicciones intestinas dentro de la mafia cubano americana. Dos
años después perecen Rolando Mansferrer y Ramón Donestévez por las
mismas causas. En 1977, sufre la misma suerte Juan José Peruyero.
• (1975) Otra bomba es colocada en las oficinas de Réplica.
• (1976)
Atentado contra Emilio Milián, director de un noticiero radial en una
emisora miamense, quien se opuso a la violencia promovido por los
terroristas radicados en EE UU. La víctima perdió ambas piernas.
• (1979) Explosiones por bombas en Padrón Cigars en dos oportunidades, luego de un intento infructuoso.
• (1979) Agresión armada contra los espectadores que veían la proyección del filme cubano Memorias del subdesarrollo.
• (1980) Descubiertas bomba sin explotar en las oficinas de American Airways Charter.
• (1981) Colocación de bombas en los Consulados de México y Venezuela, ambos situados en Miami.
• (1981) Otra bomba estalla en Réplica.
• (1983) Bomba estalla en la agencia de viajes a Cuba nombrada Paradise International.
• (1987)
Es conocido, junto a 1988, como el año de las agresiones contra
agencias de viajes a Cuba, las que sufren continuos atentados con
bombas. Esta oleada afecta directamente a Cuba Envíos, Almacén El
Español, Agencia Cubanacán Envíos, Machi Viajes, así como Va Cuba (en
dos oportunidades).
• (1988)
Este año se producen atentados contra varias agencias de viajes (Va
Cuba y Bele Cuba Express. Igualmente se producen atentados contra el
Museo Cubano de Arte y Cultura y amenaza de bomba contra las oficinas
de Iberia y del Servicio de Inmigración y Naturalización, objetivos
situados en la ciudad de Miami.
• (1989
y 1990) Estos años sellan la década de impunidad del terrorismo
anticubano con la explosión de una potente bomba en el Museo Cubano de
Arte y Cultura, dos bombas en Marazul Charters y colocación de bombas
en lugares aledaños a las residencias de simpatizantes por el diálogo
entre Cuba y la comunidad cubana en EE UU.
• (1994) Dos bombas estallan nuevamente en las oficinas de la revista Réplica.
• (1996) Estalla bomba en el Centro Vasco ante la actuación de la cantante cubana Rosita Fornés.
• (1996) Ataques con bomba contra las agencias de viaje Marazul Charters y Tu Familia Shipping.
• (1998)
Amenaza de bomba contra centros nocturnos en los que actuarían artistas
cubanos como Compay Segundo y Manolín “El médico de la Salsa”. Las
amenazas se consumaron con la explosión en Amnesia, centro nocturno de
Miami Beach, de un medio incendiario.
La incapacidad de las autoridades de la Florida
para detener el terrorismo de los grupos mafiosos asentados en Miami,
con independencia de tener plenamente identificados a los comisotes de
tales delitos, se puso de manifiesto en una carta recibida el 16 de
1967 por E. Wilson Purdy, director del Departamento Público de
Seguridad, referido a las acciones terroristas efectuadas en Miami
entre los días 29 de mayo y 16 de junio de 1967. En este caso se
relatan innumerables acciones de terror, con autores plenamente
identificados y los que se mueven con impunidad en la ciudad.
Otro
documento oficial de la policía miamense reconoce que, desde 1965, en
Miami ocurrieron 92 acciones de tipo terrorista perpetradas por
organizaciones radicadas en esa ciudad.
El
colmo de esta impunidad, se puso de manifiesto cuando en un período de
24 horas, en diciembre de 1975, un terrorista exile cubano colocó 8
bombas en área de la Miami, la Florida. La mayoría de estas bombas
fueron colocadas en edificios del gobierno, tales como correos,
oficinas de la Seguridad Social, la oficina del FBI de Miami y otras
instituciones estaduales y federales.
Un
destacado terrorista, Orlando Bosch Ávila, realizó nada menos que 72
atentados con bomba en territorio norteamericano. Hoy vive
tranquilamente en Miami, sin ser molestado y alardeando continuamente
por los crímenes cometidos, incluso ante las cámaras de un canal de
televisión de la ciudad. Como él, los cabecillas de organizaciones
terroristas tales como Fundación nacional Cubano Americana (FNCA),
Consejo por la Libertad
de Cuba (CLC), Alpha 66, Comandos F-4, Hermanos al Rescate, PUND y
muchas otras, mantienen actualmente su beligerancia hacia Cuba sin ser
molestados y en franco desacato a la Ley de neutralidad.
Ante
tal hacinamiento de terroristas, criminales y delincuentes en una sola
ciudad: Miami, cabría preguntarse si los temores de los 600 encuestados
son válidos o no. Viven dentro de terroristas y temen a algún
terrorista árabe estigmatizado y hasta fabricado diabólicamente por los
medios de comunicación y el propio gobierno. ¿Dónde está en realidad el
peligro, si son incapaces de verlo delante de sus narices?