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25 de setiembre de 2005

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La Cumbre del G8: Un Fraude y Un Circo

John Pilger
La portada del London Observer del 12 de junio anunciaba “Acuerdo sobre 55 mil millones de la deuda africana `una victoria para millones`. “Victoria para millones” es una frase de Bob Geldof que dijo también: “mañana 280 millones de africanos se despertarán por primera vez en sus vidas sin debernos ni un penique”. La falta de sentido de todo esto podría cortar la respiración si no nos la hubieran cortado ya los implacables argumentos engañosos de Geldof, Bono, Blair, The Observer y demás. Han transformado el saqueo y la tragedia del imperialismo en África en un circo para beneficio de los llamados líderes de G8 que se reunirán en Escocia el próximo mes y de todos nosotros dispuestos a distraernos con los pregoneros de este circo: los medios de comunicación establecidos y sus “celebridades”. La ilusión de una cruzada contra el sistema dirigido por estrellas del pop – una imagen de rebelión muy estudiada y cultivada- sirve para diluir el gran movimiento político de ira. Cumbre tras cumbre se han dejado de cumplir todas las “promesas” significativas del G8, la “victoria para millones” no va a ser diferente. Es un fraude, en realidad es un paso atrás en la tarea de reducir la pobreza en África. Estando completamente condicionado a fieros y desacreditados programas económicos impuestos por el Banco Mundial y el FMI, el “paquete” asegurará que los países “elegidos” se hunden más profundamente en la pobreza.

¿Puede sorprender que Blair y su ministro de finanzas Gordon Brown y George Bush lo apoyen?, incluso la Casa Blanca lo considera un “hito”. Para ellos es una fachada importante, levantada por los famosos, los ingenuos y los estúpidos. Después de ser muy efusivo con Blair, Geldof dice de Bush que “es apasionado y sincero” para terminar con la pobreza. Bono ha llamado a Blair y a Brown “el John Lennon y el Paul McArtney del escenario del desarrollo mundial”. Detrás de esta fachada, un poder rapaz puede “reorganizar” las vidas de millones a favor de las corporaciones totalitarias y su control de los recursos del mundo. No hay una conspiración; el objetivo no es un secreto. Gordon Brown lo declara discurso tras discurso, y que los periodistas liberales deciden ignorar, decantándose por la versión más hilada del Ministerio. El comunicado del G8 anunciando la “victoria para millones” es inequívoco. Bajo la sección titulada “Propuestas del G8 para la condonación de la deuda de HIPC (siglas en inglés para Países Pobres Fuertemente Endeudados) , dice que se concederá la condonación de la deuda solo si muestran “ajustes en sus flujos de ayuda brutos por la cantidad concedida”: en otras palabras, su ayuda se reducirá en la misma cantidad a la deuda perdonada. Así que no ganan nada. El segundo párrafo dice que “es esencial” que los países pobres “fomenten el desarrollo del sector privado” y aseguren “la eliminación de los impedimentos a la inversión privada, tanto doméstica como extranjera”. Los “55 mil millones” anunciados por The Observer se reducen, como mucho, a mil millones dividido entre 18 países. Esta cifra, con toda seguridad, se dividirá por la mitad – proporcionando menos del valor de sesenta días de pagos de la deuda – porque Blair y Brown quieren que el FMI pague su parte de “ayuda” revaluando su gran provisión de oro, a lo que el “apasionado y sincero” Bush se ha negado. El primer hecho que no se puede mencionar es que el oro proviene originalmente de los saqueos a África. El segundo hecho que no se puede mencionar es que los pagos de la deuda subirán bruscamente desde el próximo año, doblándose para el 2015. Esto no significará “victoria para millones” sino muerte para millones.

Actualmente por cada dólar de “ayuda” a África, los bancos occidentales, instituciones y gobiernos se llevan 3 dólares, y esto no tiene en cuenta los beneficios repatriados por las grandes transnacionales. En El Congo por ejemplo, treinta y dos transnacionales, todas con base en países del G8, dominan la explotación de este empobrecido país, rico en minerales, donde han muerto millones con “motivo” de 200 años de imperialismo. En Costa de Marfil, tres transnacionales del G8 controlan el 95% del proceso y exportación del cacao: su principal recurso. Los beneficios de Unilever, una compañía británica con larga historia en África, son un tercio superiores al PIB de Mozambique. Una compañía norteamericana, Monsanto – de gran notoriedad en el campo de la ingeniería genética- controla el 52% de la semilla del maíz en Sudáfrica, alimento básico de este país. A Blair no le importa un pimiento la gente de África. Ian Taylor de la Universidad de St. Andrews utilizó la Ley de Libre Información para enterarse de que mientras Blair estaba proclamando su deseo de “hacer de la pobreza historia”, estaba secretamente recortando la plantilla del gobierno en el departamento para África. Al mismo tiempo, su “departamento para el desarrollo internacional” estaba forzando, por la puerta de atrás, la privatización del agua en Ghana para beneficio de los inversores británicos. El ministerio funciona según los dictados de su “Unidad de Socios de Negocios”, consagrada a la búsqueda de “maneras en las que el Departamento para el Desarrollo Internacional (siglas en inglés DfID) puede mejorar el medio propicio para inversiones productivas en el extranjero y....contribuir al funcionamiento del sector financiero”.

¿Reducción de pobreza? Por supuesto que no. Una farsa que promueve la moderna ideología imperialista conocida como neoliberalismo, sin embargo casi nunca referida de esta manera y las conexiones casi nunca mencionadas. En el número de TheObserver que anunciaba “victoria para millones” había un artículo secundario que decía que la venta de armas británicas a África había superado los mil millones. Uno de los clientes en la compra de armas a Gran Bretaña es Malawi, que paga más en el interés de su deuda que todo su presupuesto en sanidad, a pesar de que el 15% de su población es portador del virus VIH. A Gordon Brown le gusta usar a Malawi como ejemplo de porqué “deberíamos hacer de la pobreza historia”, sin embargo, Malawi no recibirá ni un penique de la ayuda de la “victoria para millones”. Esta farsa es un regalo para Blair, quien intentará cualquier cosa para convencer al público para que olvide el tercer hecho que no se puede mencionar: su parte en el mayor escándalo político de la era moderna, su crimen en Irak. Aunque esencialmente es un oportunista, como demuestran sus mentiras, se presenta a si mismo como un imperialista Kiplinesco. Su “visión por África” es tan condescendiente y aprovechada como un escenario lleno de estrellas del pop blancas (con unos toques negros añadidos a última hora). Sus referencias a “sacudir el kaleidoscopio” de las sociedades sobre lo que el entiende poco y “ver caer las piezas” se ha traducido en siete intervenciones violentas en el extranjero, más que cualquier otro Primer Ministro británico en medio siglo. Bob Geldof, un irlandés en su corte, debidamente nombrado Sir, no dice nada de esto. Los activistas que vayan a la cumbre del G8 en Gleneagles no deberían permitir que estos juegos les distrajeran. Si se necesita inspiración, junto con evidencia de que la acción directa funciona, deberían mirar a los grandes movimientos populares en Latinoamérica contra la locura total del capitalismo (necedad total capitalista). Deberían mirar a Bolivia, el país más pobre, donde los movimientos de indígenas tienen a las corporaciones amigas de Bush y Bair a la escapada y a Venezuela, el único país en el mundo donde los beneficios del petróleo han revertido en beneficio de la mayoría, y a Uruguay y Argentina, Ecuador y Perú, y al gran movimiento de los sin tierra en Brasil. Por todo el continente, la gente corriente se está levantando contra el viejo orden respaldado por Washington. “Que se vayan todos” dicen las multitudes en las calles.

La mayor parte de la propaganda que pasa por noticias en nuestra sociedad se ofrece para inmovilizar y pacificar a la gente y distraerlos de la idea de que se pueden enfrentar al poder. Las voces constantes sobre Europa, de las que ningún reportero saca sentido, es parte de esto, sin embargo los votos al “no” en Francia y Holanda son parte de este mismo movimiento de Latinoamérica, devolver la democracia a su hogar verdadero: el poder de las personas no del “libre mercado” o de las políticas bélicas de desenfrenados matones. Y este es sólo el principio.


Artículo original del New Statesman
www.newstatesman.co.uk

Título original: The G8 Summit: A Fraud And A Circus
Autor: John Pilger
Origen: The New Statesman; Viernes 24 de Junio, 2005
Traducido por Eva Calleja y revisado por Fran Bastida

 
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