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1 de octubre de 2005

La República de Uruguay - 30 de setiembre de 2005

El partido de gobierno sale fortalecido
del primer turno de las elecciones internas

Sólo el petismo salvará al PT

El cadáver goza de buena salud. Tras el anuncio fúnebre reiterado en titulares, columnas, programas de audiencias, editoriales y en las horas pico de los noticieros televisivos, producidos por los medios mercantilizados, el PT muestra el vigor que la izquierda necesita para reconstruirse. 315 mil militantes del partido comparecieron para votar en el primer turno de las elecciones internas, en la mayor demostración de fuerza organizativa y política de un partido en la historia brasilera, en medio de la más furiosa campaña bushista de los medios, de carácter totalitario, contra el PT.

Emir Sader*

Atacan al PT, no por los errores que cometió. Se valen de estos errores --graves, que requieren castigos ejemplares por los daños que permiten que la derecha cometa contra el partido y contra toda la izquierda-- para intentar destruir a la izquierda y en primer lugar al PT como principal fuerza de la izquierda brasilera. Atacan al PT con todo el rencor de los privilegiados, que temen por sus privilegios. Atacan, con la alegre adhesión de periodistas, columnistas, opinólogos, que adoran concordar con sus patrones, en los diarios, revistas y televisoras, contando con la connivencia de partidos que pretenden ser de izquierda, pero utilizan su energía sólo para atacar al PT.

Atacan, elevando a los disidentes del PT a nuevos mimados de los medios, cediéndoles el espacio que le niegan al MST, al ataque al neoliberalismo y al capitalismo, al imperialismo y sus guerras, a los bancos y especuladores. Y esas personas se dejan manipular, comparecen graciosamente a los programas, se dejan entrevistar por la gran prensa, con la condición implícita de atacar al PT y no abordar ningún otro tema. Se suman a los que todavía son o fueron mimados de la prensa --Roberto Jefferson, Severino Cavalcanti (ahora caído en desgracia), Bornhausen, Tasso Jereissatti, FHCardoso. Tienen en común con la derecha el objetivo de destrucción del PT. La derecha tradicional, porque sabe que la izquierda quedaría debilitada por mucho tiempo sin el PT. Los disidentes, porque saben que mientras el PT exista como partido de izquierda el espacio que puedan tener es muy pequeño, aunque sean ensalzados por los grandes medios.

Pero el cadáver goza de buena salud. Ojalá partidos como el PSDB, el PFL, el PMDB, el PPS, el PDT, entre otros, pudiesen hacer demostraciones semejantes. Poner en manos de la militancia --tendrían ante todo decir cuántos son, cómo fueron afiliados, etc., etc.-- la elección de todos los dirigentes partidarios en todos los niveles. No se precisaría que fuera ante una campaña tan furiosa como la que se realiza contra el PT --de lo cual por otra parte están libres, porque o son de la mayor confianza de las clases dominantes o tienen la cautela de no incomodarlas--, bastaría que demostraran que tienen militantes, que se movilizan, cuántos son, quiénes son. Pero se esconden detrás de las siglas en tanto apoyan los ataques al PT, en un amplio frente que recibe el beneplácito de los grandes medios monopolizados.

El PT va al segundo turno con un candidato que representa la continuidad de la antigua dirección y un candidato de la izquierda partidaria. Esta por primera vez disputa realmente la posibilidad de tornarse hegemónica en el partido. Su candidatura necesita la demostración unitaria de todas las corrientes que no solamente critican los métodos de la antigua dirección, sino también luchan contra el neoliberalismo y su eje fundamental -la política económica del gobierno.

Triste papel harán quienes eventualmente abandonen al PT en este momento. Habrán demostrado que sólo les importaba la victoria de la candidatura que apoyaban. Habrán demostrado que instrumentalizan la democracia --de la misma forma que la izquierda del partido acusa a la antigua dirección: si ganan se quedan, si pierden se van--. Habrán demostrado que no son solidarios con la izquierda, porque no se quedan para apoyar a su candidato en el segundo turno. Habrán demostrado que no poseen espíritu unitario --acusación que siempre fue hecha a la izquierda y en estas elecciones se superó positivamente por el acuerdo de apoyo mutuo entre candidatos de oposición a la antigua dirección. Habrán contribuido a tornar más difícil la victoria del candidato de la izquierda, lo que parece incomodarlos mucho porque demostraría concretamente que existe la posibilidad real del rescate del PT.

Terminarán promoviendo una profecía autocumplida: se mandan mudar y después dirán que sabían que el candidato de la izquierda no ganaría, tras haber saboteado sus posibilidades de victoria.

Además, habrán tomado una posición electoralista, sometiendo su decisión de salida del PT al calendario electoral, para poder inscribirse en otra sigla y conseguir eventualmente su reelección como parlamentarios. No esperan la elección interna más importante del más importante partido de la izquierda brasilera. Confirman lo que muchos temían: acumulaban fuerza para salir, aunque a veces negaran que se trataba de eso.

Dificultan la victoria de la izquierda, pero salen muy mal del PT, no augurando que puedan tener una trayectoria futura positiva para la izquierda, que necesita del empeño democrático de dirigentes que sumen y no que dividan aun más, que sepan construir consensos de izquierda, precisa tener confianza en la palabra de los dirigentes, espíritu de unidad, solidaridad y tenacidad. La ética en la política se construye con dirigentes en los cuales se pueda confiar, y en las crisis algunos multiplican su estatura precisamente porque avizoran el bosque más allá de los árboles, mientras otros revelan no estar a la altura de las necesidades de la izquierda.

Claro que es posible hacer un trabajo de izquierda estando fuera del PT. Pero eso supone que no se tome al PT como blanco prioritario, desencadenando una lucha fratricida dentro de la izquierda y desviando así las energías que no suelen utilizar contra la derecha, el neoliberalismo, el capitalismo, el imperialismo. Pero abstenerse de la decisión que las elecciones internas del PT propician en este momento revela un grave error en la óptica de la situación de la izquierda y del enfrentamiento con la derecha. La izquierda no ganaría con la destrucción del PT. No se construye nada positivo sobre las ruinas de lo que fue construido. No fue así en Alemania, no fue así en Chile, no será así en Brasil.

El PT sale fortalecido del primer turno de las internas. Ante sus detractores y ante quienes, incluso en la izquierda, decretaron prematuramente su muerte. Pero este es apenas el primer round de la primera batalla, el rescate del PT. Este no es un fin en sí mismo. Es un paso fundamental para el rescate de la izquierda como un todo, para su reunificación, lo que sólo puede darse en un frente antineoliberal y antiimperialista.

Pero es un buen comienzo. Una victoria de la izquierda, con una participación todavía mayor de sus militantes, puede ser un eje para llamar a un frente de todos los sectores de izquierda de Brasil, de dentro y fuera del gobierno --porque la división fundamental es entre derecha e izquierda, que cruza el gobierno, y no entre gubernistas y opositores, lo que suele confundir derecha e izquierda en vez de polarizarlos claramente- en la lucha contra el neoliberalismo y las guerras imperiales. Un seminario que los congregue a todos, para elaborar un modelo posneoliberal y las vías de su realización, así como la aprobación de una ley de consulta popular para referendos y plebiscitos, que posibilite una consulta en 2006 sobre la política económica que los brasileños desean, es un camino posible para esa reunificación.

Un PT fortalecido y renovado es un patrimonio de la izquierda. La obligación de la izquierda es luchar para que ese objetivo sea alcanzado en el segundo turno de las elecciones internas, como un paso para el rescate de la izquierda y del Brasil. Muchas gracias por los mensajes de condolencia prematuramente enviados al PT. Utilicen el tiempo para publicar por lo menos algunos editoriales y columnas destacando la fuerza de la militancia petista. No se librarán tan pronto de ella. Sus privilegios no están a salvo. La lucha de clases que ustedes producen y reproducen cotidianamente, que abolieron en el papel y cuyas imágenes procuran esconder, vuelve inevitablemente como bumerán o como fantasma, para impedirles que duerman tranquilos en sus búnkeres. Sus muertos los saludan.

(*) Profesor de las Universidades de San Pablo y Río de Janeiro - Traducción: N.S.

 
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