Niko Schvarz - rodelu.net
2 de octubre de 2005

La guerra y los huracanes

Niko Schvarz
EL FIN de semana estuvo dominado por manifestaciones contra la guerra en Irak que recorrieron Washington y Londres, así como París, Roma, Copenhague y otras capitales. En Estados Unidos crece el movimiento por el retorno de las tropas a diapasón con la convicción acentuada de que las fuerzas y los recursos utilizados en una guerra injusta estarían mejor empleados en resolver la situación dramática de millones de personas de Louisiana, y también Alabama, Mississipi y Texas afectadas por los huracanes Katrina y Rita, que provocaron un número indeterminado (y ocultado) de muertos y destrucciones que tardarán años en repararse.

Por el retiro de las tropas de Irak

Una encuesta de New York Times/CBS publicada en el periódico el día 17 establece que más del 80% de los ciudadanos están preocupados porque los 5 mil millones de dólares que se destinan mensualmente a la guerra en Irak drenan recursos que podrían emplearse en el país. Simultáneamente , la mayoría absoluta, el 52% de los encuestados reclamó el retorno inmediato de las tropas mientras el porcentaje de quienes creen que deben permanecer cayó a 42%. Es la reversión de la tendencia antes imperante.

En Washington la manifestación estuvo encabezada por Cindy Sheehan, una Madre Coraje de estos tiempos, que se pasó el mes de agosto acampada frente al rancho de Crawford, Texas, donde Bush pasaba plácidamente sus dilatadas vacaciones, para pedirle explicaciones por la muerte de su hijo, un joven soldado, en Irak. Coincide con el momento en que la mayoría de los estadounidenses reprueba, por tardía, inepta e ineficaz la conducta del gobierno frente al Katrina. Los dos hechos se unen en un sentimiento común. Tanto más desde que las consecuencias devastadoras del huracán están muy lejos de solucionarse. El número de muertos, que aumenta a medida que bajan las aguas, se mantiene en secreto y está censurada la publicación de fotografías. No se ha visto ninguna en las pantallas. En Nueva Orleáns los diques volvieron a ceder en varios tramos y sumergieron nuevamente grandes áreas de la ciudad. "En Nueva Orleans, una ciudad fantasma tras el paso de Katrina el 29 de agosto, algunas zonas volvieron a inundarse hasta con 2,4 metros de agua", dicen los cables.

El general John White le dijo a Bush en Texas que "los esfuerzos de búsqueda y rescate en Nueva Orleáns tras el Katrina fracasaron". Hay por lo menos dos mil niños perdidos. Se agregan los efectos del huracán Rita, que dejaron 1,14 millón de abonados sin servicio eléctrico en Texas, Louisiana y Mississipi. El alcalde de Houston (Texas), Bill White, considera que la situación en la ciudad es "totalmente inaceptable", arrecian las críticas sobre la desordenada evacuación. Repecto a las daños en infraestructura, se necesitarán meses, incluso años, para reparar los cientos de kilómetros de tuberías de gas y agua, líneas eléctricas y telefónicas.

Las masacres en Basora, Tal Afar y Faluya

En la manifestación de Londres se expresó la gran fuerza del movimiento por el retorno de los 8.500 soldados británicos dislocados sobre todo en el sur de Irak. El tema rebotó en el Congreso laborista que se celebra en Brighton, que rindió homenaje a la figura de Robin Cook, fallecido el mes pasado, ex ministro de Exteriores que renunció a su cargo por oposición decidida a la guerra de Irak. Blair dijo en defensa propia que "no esperaba la ferocidad de la reacción de todos los actores en el Medio Oriente", pero no se movió de su posición de mantener las tropas, en paralelo con Bush. Francia reclama a través de su canciller Philippe Douste-Blazy la convocatoria de una conferencia internacional sobre Irak. Lo que está agudamente en tela de juicio en el caso de Gran Bretaña es la última masacre perpetrada por sus tropas de ocupación en Bassora, donde con tanques blindados destrozaron una comisaría iraquí con el objetivo de rescatar a dos de sus agentes encubiertos.

Este acto de vandalismo se suma a la masacre reciente perpetrada por las tropas de ocupación yankis en el poblado de Tal Afar, cerca de la frontera siria, a pretexto de que era una fuente de la insurgencia. Hubo cientos de muertos, heridos y detenidos. La ciudad quedó borrada del mapa, como había sucedido con Faluya.

Bombas de fósforo

Un estudio publicado en un periódico de San Francisco señala que en el futuro serán considerados los ataques contra Faluya en abril y noviembre de 2004 como ejemplos del extremo desprecio de EEUU y Gran Bretaña por las reglas elementales de la guerra.

Más del 83% de los 300 mil habitantes huyó de la ciudad. Los 50 mil que permanecieron fueron tratados como combatientes enemigos. Personal médico y otros vieron personas muertas y vivas con caras y piernas derretidas por efecto de bombas de fósforo. No se brindó un recuento de los muertos, pero esto rige con carácter general: los mandos militares no informan (y los medios tampoco) sobre el número de los muertos civiles iraquíes.

Publicado en La República el 27 de setiembre de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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