La Jornada de México - 20 de junio de 2005
Entrevista / José Saramago, Premio Nobel de Literatura
De Cuba nunca ha salido
una acción terrorista
• Guantánamo no es el único centro de torturas de EU
• Asegura el laureado escritor portugués que "el más puro, auténtico y desinteresado movimiento de
solidaridad nace precisamente en uno de los países más desprotegidos. Las acciones internacionales
de solidaridad empiezan en la isla"
• "Sentí un placer casi maligno cuando aceptaron que la invasión en bahía de Cochinos había fracasado"
Rosa Miriam Elizalde
Juventud Rebelde
La Habana, 19 de junio. La antesala de esta entrevista es el portal del
Palacio del Segundo Cabo, en La Habana Vieja, donde corre una brisa inusitada,
presagio de aguaceros. José Saramago presenta en Cuba su novela El Evangelio
según Jesucristo, y aunque la llegada del escritor se anuncia aquí para las
11 de la mañana, muchos lo han estado esperando tres horas antes. Cuando aparece
el Nobel portugués con su esposa, la periodista y traductora Pilar del Río, no
hay espacio libre junto a las antiquísimas columnas de la sede del Instituto
Cubano del Libro ni en sus alrededores. La gente se ha subido en los bancos de
la plaza vecina y algún lector temerario se cuelga de un árbol para tomar fotos
por encima de la multitud.
Cuando el matrimonio se retira a la casa donde se hospeda, en la que se
efectuará la conversación, se han vendido mil 118 libros a 20 pesos -"0.75
euros", traduce Pilar a su marido- y José habrá estado firmando ejemplares más
de dos horas. "Un señor me contó que vino en motocicleta manejando desde
Matanzas (ciudad a 100 kilómetros de La Habana)", dice agotado y feliz antes de
comenzar el diálogo, que se produce sólo con una breve interrupción.
Pilar ha recibido una llamada de Jonan Fernández, coordinador de Elkarri,
organización que promueve la solución pacífica en el País Vasco. El le ha dado
la noticia de que ETA ha decidido suspender las acciones armadas contra los
políticos electos en España. Jonan le ha dicho por teléfono: "sin tirar cohetes
se ha logrado algo. Es un proceso todavía largo, pero es un peldaño más". Pilar
no pudo evitar comentar a José: "Esta noche al menos 2 mil familias dormirán más
tranquilas".
Mientras transcurría la hora y media de conversación con Saragamo una en
habitación de la casa, ella traducía muy cerca de nosotros la novela más
reciente del Nobel, Las intermitencias de la muerte. La obra, que se
presentará simultáneamente en noviembre de este año en todos los países de
América Latina y Canadá, es un texto más breve que sus entregas anteriores -unas
200 páginas- y comienza con la frase "Al día siguiente, no murió nadie".
Aunque parezcan piezas dispersas de un rompecabezas, los hechos de esta tarde
relacionados con Saramago -la entrevista, la noticia de ETA, la nueva obra, las
palabras en la presentación de El Evangelio según Jesucristo- están
atados con una misma cuerda: "Todo en este mundo, o casi todo, lleva por delante
dos palabras: 'mandar' y 'matar'. Hay que romper esa lógica."
Cuba
-¿Cuándo se entera de que Cuba existe en este mundo?
-Durante la invasión en bahía de Cochinos, en el año...
-Abril de 1961...
-No vivía en Lisboa, sino en un pueblo que está muy cerca. Iba y venía en
tren, y recuerdo con nitidez extraordinaria la lectura de un periódico de
Portugal que anunciaba la invasión a la isla como un triunfo de los enemigos de
la Revolución. Había un titular a toda la página y describía lo ocurrido, no con
muchos detalles -recuerda que en Portugal era la época de los presidios, las
censuras. Me chocó profundamente el tono de triunfalismo con que el periódico
exhibía la noticia. Al día siguiente sentí un placer casi maligno cuando el
periódico no tuvo más remedio que decir que el intento de invasión había
fracasado.
-En ese momento usted todavía no militaba en el Partido Comunista de
Portugal.
-Tenía 39 años y no llevaba una actividad política muy activa, pero estaba
muy atento a lo que iba a pasar. Entré al Partido Comunista en 1969, pero
colaboraba desde hacía mucho tiempo.
-De esa etapa es también su recuerdo del Che, que describió en un artículo
que se publicó en Cuba no hace mucho: "Al Portugal infeliz y amordazado de
Salazar y de Caetano llegó un día el retrato clandestino de Ernesto Guevara".
-Ese retrato llegó y nos conmovió a todos... Existía una izquierda activa,
seria y trabajadora que lo vio como referente... Y también había, por encima o
por debajo, como se quiera entender, una izquierda que podemos llamar
intelectual que, hasta con buena fe a veces, convirtió al Che en especie
de icono. Eso ocurrió mucho menos entre gente de la clase obrera que en lo que
llamábamos desde entonces la izquierda afectiva, que en el fondo siguieron al
Che y a la revolución cubana como si fueran modas. Y como sabemos, no
falta quien siempre está buscando la última moda.
"No quiere decir que no existiera ahí incluso alguna o mucha sinceridad, pero
también había un poco de oportunismo. Cuando el tiempo pasó y el Che ya
había muerto y las cosas se normalizaron de alguna forma, la izquierda dejó de
parecer a mucha gente esa especie de aurora, de algo que iluminaba todo el
espacio. Fue entonces cuando escribí que el retrato de Guevara desapareció de la
pared y en algunos casos se tiró a la basura. Ese texto es, asimismo, un
homenaje al Che y también una mirada irónica sobre la inestabilidad de
las ideologías, donde a veces se estima más lo superficial que lo profundo."
-En ese artículo usted dijo que el del Che "era el retrato de la
dignidad suprema del ser humano."
-Sí, sí, eso es sin duda. Y para muchísima gente... No estoy diciendo que la
figura de éste para esas personas hubiera perdido importancia. Era la vida la
que había cambiado. Ellos mismos se vieron cambiados y sin demasiadas ideas
progresistas. Y, por lo tanto, el retrato del Che dejó de representar
para ellos lo que representaba antes. Se cansaron y donde estaba Guevara
pusieron otra cosa.
"Si pudiéramos hablar con ellos estoy seguro de que no tendrían ninguna duda
para reconocer que si hubo una persona en tiempos recientes que ha dado al mundo
un ejemplo de dignidad, un ideal realmente humano, ese ha sido el Che
Guevara. Y lo mejor de todo es que uno también se encuentra continuamente con
chicos y chicas que saben todo lo que hay que saber sobre la vida y las acciones
de Guevara, y que llevan su camiseta, pero de corazón."
Manipulaciones mediáticas
-Recuerdo cuando leí por primera vez El cuento de la isla desconocida,
una hermosa parábola del viaje del individuo hacia su interior, hacia los demás,
hacia la isla en que vivimos. ¿Qué ha descubierto Saramago durante estos días en
esta isla desconocida, mentida y satanizada que es Cuba?
-Después de los conflictos que generaron -como se sabe- una reacción mía, no
mucho tiempo después tuve oportunidad de firmar un documento defendiendo a Cuba.
Pero incluso entonces me quedé con la idea de que tal vez Cuba ya no me quería y
que la culpa -si de ésta se puede hablar- era mía, porque he sido yo quien ha
dicho no estoy de acuerdo y etcétera, etcétera. Es decir, yo pensaba después:
Cuba no es algo ajeno a mi vida, a mis sentimientos, pero seguramente ya no me
quiere.
"A partir de cierto momento me empezaron a llegar señales que desmentían esas
dudas -conversaciones con la embajadora en Madrid, Isabel Allende, y mensajes
que llegaban. Yo decía, bueno, las cosas finalmente no se han perdido, no se han
roto, y me quedé así. Para venir aquí, como es lógico, tenía que tener un motivo
y llegó la invitación.
"Viajamos desde Canadá, y Pilar y yo hemos recibido la amistad de siempre,
quizá un poco más. No quiero decir con más amistad, sino como si aquí los que
nos han recibido tuvieran la preocupación de explicarnos: 'te queremos, te
estamos expresando ese querer nuestro de una forma quizá mayor, no pienses que
nos quedaron pequeños rencores'. Nadie me ha dicho esto, pero uno lo siente.
Todo eso se ha recompuesto, a pesar de que lo que dije entonces, con mucho dolor
y sin querer romper definitivamente con Cuba, ha sido celebrado, manipulado,
usado. Después se dieron cuenta de que las cosas no iban por ahí, y empezaron a
aparecer versiones: 'Saramago está otra vez con Cuba', y no sé qué. En fin, lo
que importa es que estoy aquí, que soy amigo de Cuba y que la manipulación
mediática no me quita el sueño. Hay otras cosas que sí.
-En abril usted firmó el llamado de intelectuales que denunciaron las
maniobras de Estados Unidos contra Cuba en Ginebra. Ahí se decía que "Washington
no tiene autoridad moral para erigirse en juez de los derechos humanos en Cuba".
¿Lo que ha visto en estos días corrobora esa afirmación?
-Absolutamente. Esta vez nosotros hemos tenido la oportunidad que no tuvimos
antes, de conocer un poco más. Hemos estado en dos lugares muy importantes: la
Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) y la Escuela Latinoamericana de
Medicina.
"En la UCI hubo un momento en el que me emocioné mucho. Los chicos me
contaron que ahí se recibe a las personas que vienen de Venezuela con cataratas
y retinosis, y que los cuidan. Que a veces llegan un abuelo y un nieto ciegos, y
que han regresado a su país mirándose uno al otro, diciéndose: 'yo soy tu abuelo
y puedo mirarte'. Y el nieto: 'Abuelo, sí, ahora puedo yo mirarte.' Bueno, estas
cosas tocan directamente al corazón de uno. Que eso ocurra es maravilloso."
-Podría decirse que es tema para otro Ensayo sobre la ceguera...
-Pero aquí había una especie de contradicción que no es tal. Estábamos en la
UCI, y eso parte de un principio obviamente equivocado. Se presupone que en
donde se estudian tales cosas no puede ocurrir algo que tiene que ver con los
sentimientos, con la compasión, con la solidaridad. Una universidad de
informática supone algo muy frío, y en este caso no es así.
"He tenido dos desprendimientos de retina y dos cataratas. Yo sé muy bien qué
es todo esto. Si me hubiera ocurrido a principios del siglo pasado estaría
ciego. Y sé que muchísima gente está ciega y pudiera dejar de estarlo si muchos
más hicieran lo que hace Cuba.
Aquí la Operación Milagro me parece una denominación justa. No en el sentido
de que sea obra de una intervención sobrenatural, no; nada más natural... Lo que
pasa es que para estos venezolanos y muchos otros latinoamericanos -me han dicho
que este año se operarán más de 100 mil- que no tenían esperanza de recuperar la
visión, cuando la recuperan son ellos mismos quienes lo entienden como un
milagro. Por lo tanto, creo que quien bautizó esa operación con el nombre de
Operación Milagro ha hecho muy bien en hacerlo.
-Hablaba en la Universidad de La Habana de que Cuba había hecho posible la
internacionalización de la solidaridad.
-Eso es increíble. El más puro, el más auténtico, el más desinteresado
movimiento de solidaridad nace precisamente en uno de los países más
desprotegidos, más pobres, que es a la vez como una especie de foco que irradia
solidaridad de una forma natural, espontánea, como si tuviera que ser una
consecuencia lógica de todo cuanto pasa aquí. Cada vez que hay un movimiento de
solidaridad internacionalista, éste empieza en Cuba, y va a Venezuela, va y ha
ido a Africa, a Haití. No es necesario convocar a la población cubana a un
referendo para ver si están de acuerdo o no en ir a Venezuela, Haití o adonde
sea, porque es justo. Es como si este pueblo fuera solidario por naturaleza,
pero más bien es por educación, por algo aprendido, porque la solidaridad
también se aprende.
Cuba, blanco del terrorismo
-No sólo no se habla de eso. Tampoco de algo que repetido muchas veces, con
toda razón, Noam Chomsky: "Cuba es probablemente el blanco de más terrorismo de
todos los países del mundo."
-Hay cosas que son obvias, pero nadie quiere darse cuenta de que son tal.
Pero cuando alguien mira lo obvio y lo muestra y lo explica, entonces pasa a una
dimensión completamente distinta. Los hechos están allí para demostrar que
efectivamente Cuba, o por lo menos la Cuba que nació con la revolución, no ha
sido nunca un país que puede ser acusado de cualquier forma de terrorismo.
"Pero como alrededor de Cuba se ha inventado todo ese aparato de calumnias, a
mí no me sorprende nada que muchas personas lo ignoren. Hay una acción
diabolizante, sistemática, que se reproduce por todos los medios posibles de la
estructura de poder en el mundo, que intenta ocultar esa verdad obvia que ha
rescatado Chomsky. Por lo que se dice continuamente, pareciera que no tiene el
mundo otro problema que Cuba, cuando esta isla no es uno de los países que más
preocupaciones da a los habitantes del planeta. Más bien lo contrario. Cuba no
es, y no ha sido nunca, un país de donde haya salido una acción terrorista. Cosa
que no puede decir Estados Unidos.
-El caso de Posada Carriles, como el de Osama bin Laden, es paradigmático.
Los monstruos de la CIA terminaron practicando alegremente lo que aprendieron de
sus maestros...
-Estados Unidos está tratando de impedir que Posada Carriles hable. Yo no
estoy seguro de que lo extraditen a Venezuela, aunque me gustaría.
-Pero si cumplen lo que establecen sus leyes tendrán que extraditarlo.
-Cuando ocurrió el caso de Elián González no tuvieron más remedio que
cumplirla. Pero en ese caso no había de por medio planes de terrorismo. Elián
era sólo un niño que estaba donde no debía estar y pasó a estar donde debía
estar. Posada es otra cosa. No me sorprendería que si la situación se complica,
si la presión internacional actúa sobre Estados Unidos para que cumpla la ley,
aparezca un "loco" y lo mate. No sería la primera vez que eso pasa. Todo puede
ocurrir.
"Tampoco creo que la Unión Europea ayude en esta historia, pero
afortunadamente hoy en América Latina hay países que optaron por la
autodeterminación después de la dependencia casi canina de Estados Unidos. Creo
que estos países deberían exigir con mayor fuerza que se haga justicia y se
cumpla la ley en el caso.
-Es importante tener en cuenta que este caso no está aislado de otros hechos
que ocurren en el continente. Por ejemplo, de la decisión de Argentina de anular
las dos leyes que consagraban la impunidad de los crímenes de la dictadura
militar. ¿Habrá esperanzas de generar un movimiento internacional hacia la
justicia?
-Creo que sí. Es una revolución el que este país haya decidido derogar esas
leyes que intentaban ignorar que en Argentina hay muchos criminales impunes,
inclusive activos del ejército. Lo trascendente es que eso no va a quedar
limitado a las fronteras de Argentina. Otros países de la región han pasado por
situaciones similares y será muy difícil que ante ese ejemplo las instituciones,
los partidos y los ciudadanos de esos otros países queden indiferentes a la
actitud de Argentina. Vivimos en un mundo que no tiene conciencia de sí mismo y
si se acepta alguna vez, y así lo parece, es muy difícil que en América Latina
esto no sea el principio de una ola que, de alguna forma, pueda barrer de
criminales todo el continente. Incluidos aquellos como Posada Carriles.
-Mientras eso ocurre el Pentágono anuncia que no sólo no cerrará los campos
de tortura, como el de Guantánamo, sino que los ampliará.
-Guantánamo no es el único centro de torturas estadunidense. Algunos de ellos
seguramente han sido ampliados sin que Estados Unidos se sintiera en la
necesidad de anunciarlo.
"Pero es una mala señal que los medios de comunicación estadunidense apenas
ostenten resistencia a este estado de cosas. Hay voces débiles, muy débiles,
como la The New York Times, que ha pedido que se cierre esa cárcel.