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5 de octubre de 2005

Brecha de Uruguay - 23 de setiembre de 2005

¿Washington sin salida?

El gobierno de George W Bush debe entregar a la justicia de Venezuela al terrorista Luis Posada Carriles, detenido en El Paso, Texas, y liberar de su injusto encierro a los luchadores antiterroristas cubanos conocidos como “los cinco”.

Osvaldo Burgos Romano
Si algo faltaba para que Washington tuviera que extraditar a Posada Carriles, encausado en Caracas, al ser acusado por el atentado contra un avión de Cubana de Aviación que costó la vida a 73 personas en 1976, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas puso la frutilla para el postre, al instar a los países a “denegar protección a toda persona de la cual se disponga información fidedigna y pertinente” que la culpe de terrorismo.
La resolución de la ONU, aprobada al término de una sesión especial que fue organizada en ocasión del encuentro de unos 150 líderes mundiales en esa sede, recomienda –además– adoptar todas las medidas necesarias “conforme al derecho internacional” para luchar contra la incitación a la comisión de actos terroristas.
En esa situación se encuentra precisamente Posada Carriles, quien también participó en la organización de un pretendido y fallido atentado contra la vida del presidente cubano, Fidel Castro, en Panamá.
Ya en 1997 había preparado mercenarios para que atentaran contra hoteles y otros centros económicos en Cuba, mediante la utilización de explosivo plástico C4, tal como lo confirmó el agente de seguridad cubano infiltrado en esos grupos Percy Alvarado.
Esta vez, al inaugurar la minicumbre de la ONU en Nueva York, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo: “Tenemos que trabajar para disuadir a grupos de desafectos de que recurran al terrorismo como táctica”, lo que pone a la vista de todos a los grupos anticubanos radicados en Miami.
También deja en claro que la Casa Blanca debe liberar a los cinco cubanos que fueron detenidos en Miami en 1998 por infiltrar grupos terroristas, con el objetivo de evitar que éstos atentaran contra vidas y bienes de Cuba.
Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González fueron apresados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) hace siete años, mientras cumplían la misión de recopilar información entre los grupos terroristas radicados en Miami, responsables de actos violentos contra La Habana.
Lo que ocurrió hace siete años fue una detención ilegal así como todo lo que vino después, incluida la actual retención a que son sometidos, dijo en La Habana el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón. Por otra parte, el pasado 9 de agosto la Corte de Apelaciones del XI Circuito de Atlanta dio a conocer su decisión de considerar ilegal el juicio a que fueron sometidos los presos políticos cubanos, donde se les condenó a largas penas y cadenas perpetuas dobles.
La fiscalía no se ha pronunciado sobre los pasos que seguirá, pero los cinco continúan entre rejas, como una prueba más de la doble moral del discurso de Washington, que supuestamente basa sus medidas en la lucha contra el terrorismo, mientras encubre a violadores y asesinos en Miami.
Washington no tiene salida. Luego de que el tribunal consideró ilegal el juicio contra los cinco patriotas cubanos, sólo le queda ponerlos en libertad o rendir tributo una vez más a la mafia anticubana que llevó a Bush a la presidencia.
 
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