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13 de octubre de 2005
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El País
de España - 12 de octubre de 2005
15ª Cumbre Iberoamericana
América Latina, fábrica de emigrantes
La mejoría económica y política del continente no logra reducir la pobreza
Juan Jesús Aznárez - Salamanca
Casi el 50% de la población del continente vive con apenas un euro y medio diario
Las remesas de los emigrantes sumaron unos 37.500 millones de euros en 2004
América Latina acude a la XV Cumbre Iberoamericana de Salamanca
precedida por la bonanza macroeconómica de los dos últimos años, con
democracias de baja calidad, reformas constitucionales pendientes y un
indicador tristemente en ascenso: el número de personas condenadas a la
emigración porque sus países acusan carencias estructurales profundas, no
son competitivos, ni crean esperanza y empleo suficientes.
Latinoamérica disfruta el mejor momento macroeconómico del último
cuarto de siglo, pero al ser coyuntural aún fabrica pobres a fuerte ritmo:
otros 4,1 millones de emigrantes hacia EE UU, Canadá o Europa, según el
Informe Mundial 2006: Equidad y Desarrollo, del Banco Mundial (BM).
Y aunque el PIB regional creció 5,5 puntos en 2004, gracias en buena
medida al tirón de Estados Unidos y China, la ausencia de economías
competitivas y la injusta distribución de la riqueza son males antiguos
que causan estragos. "Es una región casi fallida. Cuesta ser optimista",
dice una fuente diplomática.
La gobernabilidad, la pobreza, la educación, la cohesión social y el
crecimiento sostenible se suceden como los grandes temas de la agenda de
las cumbres iberoamericanas, que siempre aciertan en el diagnóstico de las
lacras y siempre fracasan en la aplicación de las soluciones propuestas
por los jefes de Estado y de Gobierno. Hartos de la retórica, de Gobiernos
ineptos y de la escandalosa corrupción imperante, cerca de 30 millones de
mexicanos, ecuatorianos o centroamericanos encontraron la solución
cruzando las fronteras. Latinoamérica recibió de ellos cerca de 45.000
millones de dólares (37.500 millones de euros) en remesas el pasado año,
más que el total de la inversión extranjera directa y de la ayuda del
exterior. México sumó 17.600 millones de dólares y Brasil, otros 6.500. El
resto del dinero remitido por los damnificados de los fracasos nacionales
entró en Centroamérica y el Caribe, Colombia, Ecuador, Perú y Argentina,
según el recuento de bancos y agencias de envío de dinero.
Desde las matanzas y dictaduras militares de los últimos 30 años y de
los intermitentes cuartelazos posteriores, el grueso de la región
ha avanzado en la consolidación de su democracia. Las elecciones
sustituyeron a los totalitarismos, aunque no pocas se desarrollan todavía
precedidas por el trueque de bolsas de comida por votos; se abrió la
economía, la disciplina fiscal marca la pauta en la mayoría de los
Gobiernos, conservadores o de izquierdas, y poco a poco avanza la
integración comercial. Jorge I. Domínguez, director del Centro Weatherhead
de Relaciones Internacionales de la Universidad de Harvard, piensa que la
participación de América Latina en los mercados internacionales, "sobre
todo si está garantizada por tratados de libre comercio, aumenta el poder
que los actores externos pueden ejercer para defender los Gobiernos
constitucionales". La mejor defensa es la prosperidad generalizada, que no
acaba de llegar.
El proceso hacia la creación de instituciones sólidas, partidos
creíbles y sociedades prósperas y educadas es lento y sujeto a retrocesos.
La colombiana Claudia Martínez, vicepresidenta de desarrollo social y
ambiental de la Confederación Andina de Fomento (CAF), observó un aumento
de la institucionalidad democrática y la estabilidad macroeconómica, "pero
la región es más pobre, desigual y sus recursos naturales están más
degradados".
"América Latina se debate en medio de una transición institucional y
cultural de enorme envergadura", señala Víctor Pérez-Díaz, catedrático de
Sociología de la Universidad Complutense, autor del libro Sueño y razón
de América Latina. Tiempo atrás, el Estado fue el principal
protagonista de la vida latinoamericana, mientras la Iglesia y los
movimientos de izquierda actuaron como guías morales. La región transita
ahora hacia una sociedad civil que se caracteriza "por la democracia
liberal y la economía de mercado, una estructura social de clases
relativamente abiertas y una esfera pública y un tejido asociativo
plurales", agrega el sociólogo. Ciertamente, conquistó libertades y
derechos, pero el arraigo al pluralismo es frágil porque la mayoría
subordina la democracia al desarrollo económico, según una encuesta de
Latinobarómetro.
Exceptuando la estabilidad chilena, América Latina exhibe un desarrollo
económico irregular porque, entre otras cosas, depende mucho de factores
externos. México prospera o se hunde si prospera o se hunde la economía
del vecino EE UU. Paralelamente, parte del último incremento del PIB en
México, Argentina, Colombia, Ecuador y Venezuela no responde a los méritos
gestores de estas naciones exportadoras de petróleo, sino a la fuerte
subida de los precios internacionales. Otros países sufren el
encarecimiento del barril porque la región agrupa también a importadores
de crudo, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. La factura de las
materias primas producidas en el área es una variable crucial, según un
informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El precio de los productos exportados creció un 10,5%, y de los
importados, sólo un 4,7%.
Latinoamérica es más estable y más abierta, las hiperinflaciones fueron
controladas, los grandes traumas de balanza de pagos de épocas remitieron
y el Estado y la iniciativa privada funcionan mejor, según Enrique
Iglesias, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
nuevo titular de la Secretaría General Iberoamericana. Empero, las
frustraciones son profundas al no haberse crecido de acuerdo con las
expectativas.
Cerca del 50% de los 550 millones de latinoamericanos vive con menos de
2 dólares diarios (1,6 euros). Si América Latina no crece a un ritmo
sostenido del 5% o el 6%, la reducción de la pobreza al 50% para el año
2015, prevista en los Objetivos del Milenio, será imposible, según todos
los cálculos. Un mayor ahorro interno, que en América Latina sólo
representa el 18% del PIB contra el 30% en otras regiones, y la expansión
económica son fundamentales para crecer sin retrocesos y fortalecer la
democracia.
Pero la promoción del ahorro, y verdaderas reformas tributarias,
laborales o electorales, pasan por cambios constitucionales. Éstos no
salen adelante porque, entre otros factores, el populismo de los partidos
latinoamericanos elude la aprobación parlamentaria de medidas impopulares
aunque sean, frecuentemente, los más importantes. Las reformas fiscales
pendientes son un ejemplo.
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