Niko Schvarz - rodelu.net
13 de octubre de 2005

Las vallas y los muros

Niko Schvarz
LAS IMÁGENES de cientos de africanos vagando en el desierto del Sahara nos impactaron a todos. Fueron expulsados por Marruecos, después de fracasar en el intento de superar las dobles vallas y alambradas de púa que separan territorio marroquí de los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, en el norte de Africa, frente al estrecho de Gibraltar. Las imágenes de los inmigrantes, en muchos casos con niños, que se afanan por saltar esas barreras por medio de cuerdas y escaleras rudimentarias, con las manos sangrantes y la ropa hecha girones, son igualmente dantescas. Varios fueron asesinados a tiros por la policía marroquí, mientras España triplica las vallas, duplica su altura y refuerza sus efectivos para impedir que ingresen a su territorio y a Europa.

La muerte ante las vallas y en el desierto

Mientras recorren cientos de kilómetros por el desierto dependen de alguna ayuda circunstancial en agua y alimentos, como las que le proporcionan Médicos sin Fronteras (MSF) y SOS Racismo. Un recuento practicado por este última el día 7 consignaba que en la madrugada de ese día seis inmigrantes fueron asesinados a tiros por la policía marroquí, ocho más, entre ellos niños, murieron en los últimos veinte días en su desesperado intento de cruzar la valla (como mínimo cinco de ellos tiroteados), y 24 inmigrantes murieron de sed en el desierto según cifras comprobadas, sin duda superadas por la realidad.

La policía marroquí conduce a los inmigrantes que fueron expulsados o no lograron ingresar a Ceuta y Melilla hasta una zona a 600 kilómetros al sur, en pleno desierto del Sahara, próximo a la frontera con Mauritania. Antes los dejaba cerca de Argelia. Recuérdese que Argelia respalda al Frente Polisario y la independencia de la República Saharauí, a lo cual se opone con uñas y dientes el régimen monárquico de Rabat.

Un equipo de MSF localizó días pasados a medio millar de inmigrantes, provenientes de países del Africa subsahariana, abandonados a su suerte en el desierto al sur de Marruecos.

Atendieron a varias decenas que presentaban heridas y contusiones a causa de las caídas cuando escalaban las barreras, pero también provocadas por balas de goma y golpes. Sus historias hablan de redes de traficantes humanos, pero también de solidaridad africana, de valor y audacia. A esta altura emprendieron la travesía del desierto. ¿Quién contabilizará los muertos, quién recordará sus nombres?

La política del gobierno español en esta instancia ha sido objeto de durísimas críticas, incluso por parte de la izquierda de su país. Su respuesta fue enviar más guardias civiles y aumentar el número y la altura de las vallas, tecnificarlas con aparatos de rayos infrarrojos, cámaras de video, helicópteros y tecnología de última generación.

Escuela palestina partida por el muro israelí

En esta actitud de indiferencia ante el drama humano (parte del problema universal de las migraciones) parece gravitar como criterio excluyente el hecho de que España constituye el límite sur del espacio Schengen.

Cambiemos de escenario. Israel evacuó los asentamientos de la franja de Gaza, pero multiplicó el número de asentamientos en Cisjordania y prosigue a ritmo acelerado la construcción del muro (conocido como el muro del apartheid) que a lo largo de sus setecientos kilómetros se adentra profundamente en territorio palestino, aislando a sus poblados y tierras de cultivo.

Ahora bien: el muro corre también dentro del territorio palestino de Jerusalén este. Y lo que acaba de ocurrir, en la primer semana de octubre, es que el muro se erigió en medio del campo de deportes de un establecimiento educativo palestino del barrio de Anata, en esa región, de modo que la parte del conjunto escolar situada al otro lado del muro fue de hecho anexada a la colonia judía de Pisgat Zeev. El muro, de 8 metros de alto, aísla las canchas de fútbol y de voleibol del edificio, y deja a los 800 alumnos un espacio estrecho y limitado para el recreo y las actividades deportivas.

Los trabajos empezaron el jueves 6 sin ningún tipo de aviso previo y prosiguieron los días siguientes. El ruido de las excavadoras y martillos neumáticos dificultaba el dictado de los cursos. Una vez finalizado, el muro pasará por el medio de dos barrios palestinos, dejando a la cuarta parte de la población árabe total, es decir 55 mil residentes de Jerusalén este, anexada y ocupada, completamente aislada del lado oriental, palestino. Se recordará que el 9 de julio de 2004 la Corte Internacional de Justicia declaró ilegal la construcción del muro y reclamó su desmantelamiento.

Comparaciones

Un periodista español escribió una nota que relaciona las vallas de Ceuta y Melilla, el muro de Israel y el fenecido muro de Berlín. Es un buen tema para la reflexión.

Publicado en La República el 13 de octubre de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
MUNDO