AS IMÁGENES de cientos de africanos vagando en el desierto del Sahara
nos impactaron a todos. Fueron expulsados por Marruecos, después de
fracasar en el intento de superar las dobles vallas y alambradas de púa
que separan territorio marroquí de los enclaves españoles de Ceuta y
Melilla, en el norte de Africa, frente al estrecho de Gibraltar. Las
imágenes de los inmigrantes, en muchos casos con niños, que se afanan por
saltar esas barreras por medio de cuerdas y escaleras rudimentarias, con
las manos sangrantes y la ropa hecha girones, son igualmente dantescas.
Varios fueron asesinados a tiros por la policía marroquí, mientras España
triplica las vallas, duplica su altura y refuerza sus efectivos para
impedir que ingresen a su territorio y a Europa.
La muerte ante las vallas y en el desierto
Mientras recorren cientos de kilómetros por el desierto dependen de
alguna ayuda circunstancial en agua y alimentos, como las que le
proporcionan Médicos sin Fronteras (MSF) y SOS Racismo. Un recuento
practicado por este última el día 7 consignaba que en la madrugada de ese
día seis inmigrantes fueron asesinados a tiros por la policía marroquí,
ocho más, entre ellos niños, murieron en los últimos veinte días en su
desesperado intento de cruzar la valla (como mínimo cinco de ellos
tiroteados), y 24 inmigrantes murieron de sed en el desierto según cifras
comprobadas, sin duda superadas por la realidad.
La policía marroquí conduce a los inmigrantes que fueron expulsados o
no lograron ingresar a Ceuta y Melilla hasta una zona a 600 kilómetros al
sur, en pleno desierto del Sahara, próximo a la frontera con Mauritania.
Antes los dejaba cerca de Argelia. Recuérdese que Argelia respalda al
Frente Polisario y la independencia de la República Saharauí, a lo cual se
opone con uñas y dientes el régimen monárquico de Rabat.
Un equipo de MSF localizó días pasados a medio millar de inmigrantes,
provenientes de países del Africa subsahariana, abandonados a su suerte en
el desierto al sur de Marruecos.
Atendieron a varias decenas que presentaban heridas y contusiones a
causa de las caídas cuando escalaban las barreras, pero también provocadas
por balas de goma y golpes. Sus historias hablan de redes de traficantes
humanos, pero también de solidaridad africana, de valor y audacia. A esta
altura emprendieron la travesía del desierto. ¿Quién contabilizará los
muertos, quién recordará sus nombres?
La política del gobierno español en esta instancia ha sido objeto de
durísimas críticas, incluso por parte de la izquierda de su país. Su
respuesta fue enviar más guardias civiles y aumentar el número y la altura
de las vallas, tecnificarlas con aparatos de rayos infrarrojos, cámaras de
video, helicópteros y tecnología de última generación.
Escuela palestina partida por el muro israelí
En esta actitud de indiferencia ante el drama humano (parte del
problema universal de las migraciones) parece gravitar como criterio
excluyente el hecho de que España constituye el límite sur del espacio
Schengen.
Cambiemos de escenario. Israel evacuó los asentamientos de la franja de
Gaza, pero multiplicó el número de asentamientos en Cisjordania y prosigue
a ritmo acelerado la construcción del muro (conocido como el muro del
apartheid) que a lo largo de sus setecientos kilómetros se adentra
profundamente en territorio palestino, aislando a sus poblados y tierras
de cultivo.
Ahora bien: el muro corre también dentro del territorio palestino de
Jerusalén este. Y lo que acaba de ocurrir, en la primer semana de octubre,
es que el muro se erigió en medio del campo de deportes de un
establecimiento educativo palestino del barrio de Anata, en esa región, de
modo que la parte del conjunto escolar situada al otro lado del muro fue
de hecho anexada a la colonia judía de Pisgat Zeev. El muro, de 8 metros
de alto, aísla las canchas de fútbol y de voleibol del edificio, y deja a
los 800 alumnos un espacio estrecho y limitado para el recreo y las
actividades deportivas.
Los trabajos empezaron el jueves 6 sin ningún tipo de aviso previo y
prosiguieron los días siguientes. El ruido de las excavadoras y martillos
neumáticos dificultaba el dictado de los cursos. Una vez finalizado, el
muro pasará por el medio de dos barrios palestinos, dejando a la cuarta
parte de la población árabe total, es decir 55 mil residentes de Jerusalén
este, anexada y ocupada, completamente aislada del lado oriental,
palestino. Se recordará que el 9 de julio de 2004 la Corte Internacional
de Justicia declaró ilegal la construcción del muro y reclamó su
desmantelamiento.
Comparaciones
Un periodista español escribió una nota que relaciona las vallas de
Ceuta y Melilla, el muro de Israel y el fenecido muro de Berlín. Es un
buen tema para la reflexión.