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23 de octubre de 2005

La Nación de Chile - 17 de octubre de 2005

Prospect

Las razones del éxito del modelo sueco

Tras un periodo difícil a comienzos de los años noventa, el modelo sueco de altos impuestos y altos gastos está, hoy por hoy, más fuerte y más popular que nunca. El Primer Ministro de Suecia explica las causas detrás del buen éxito.

lanacion.cl
CUANDO EL PRIMER ministro sueco Göran Persson visitó la conferencia del Partido Laborista el año pasado y escuchó cómo Gordon Brown prometía eliminar la pobreza infantil en Gran Bretaña, no pudo sino recordar al difunto primer ministro sueco, Olof Palme, y su discurso durante el congreso del partido de los social demócratas en 1974.

Las partes progresistas del emergente “modelo anglo-social” parecen estar influidas, en parte, en torno a ideas de políticas suecas y la creencia que los suecos podrían haber descubierto cómo un Estado moderno puede combinar altos niveles de crecimiento y productividad con la compasión y la equidad.

-Suecia no siempre ha sido un éxito. Cuando usted se convirtió en ministro de Hacienda en 1994 heredó un caos económico.

-No éramos capaces de financiar lo que habíamos prometido. Entonces, cuando nos golpeó una crisis, el sistema social estaba sobrecargado. Nos vimos obligados a reducir nuestros gastos en todos los ámbitos. Pero ahora hemos podado este árbol y estamos combinando un alto crecimiento económico -superior al promedio de la UE y tan bueno como el nivel estadounidense per cápita- con el fortalecimiento del estado de bienestar. Una crisis severa que afectara nuestro ciclo comercial nacional nos lastimaría, por cierto, pero no destrozaría nuestro modelo. Hemos creado márgenes fiscales mucho más altos de los que se recomiendan en los criterios Maastricht (un déficit fiscal de no más de 3% del PIB). Creo que seríamos capaces de sortear una crisis que generara un déficit de alrededor de 5% del PIB. No creo que exista otro país europeo capaz de afirmar lo mismo.

-¿Cuál es el secreto que permite combinar altos impuestos con alto crecimiento?

- Si se cuenta con una economía libre, una fuerza laboral altamente educada, una población muy saludable, una tasa de productividad muy alta (tanto como la de Estados Unidos) y un medio ambiente sano, es posible crear las condiciones que un crecimiento sólido requiere. Esto debe ir de la mano con un alto nivel de financiamiento de las universidades y de la investigación y desarrollo. Mientras seamos eficaces y estemos constantemente planteándonos desafíos, continuaremos siendo productivos. Luego, si generamos un crecimiento exitoso, el público está dispuesto a apoyar impuestos altos. Si los servicios públicos son buenos y funcionan bien, un pueblo próspero seguirá votando a favor de los impuestos que se requieren para financiarlos.

-¿Tony Blair le pregunta al respecto?

-Sí, a veces me hace preguntas. Pero no tan a menudo, ya que existen muchos asuntos relativos a la UE que debemos discutir. Pero hay personas de los ministerios británicos quienes nos visitan constantemente a fin de obtener ideas.

-¿Es posible que Gran Bretaña intente acercarse al modelo sueco?

- Existe una diferencia fundamental entre Gran Bretaña y Suecia. Gran Bretaña ha sido influida durante décadas por políticas conservadoras; hasta el marco político del gobierno laborista actual fue construido por gobiernos conservadores del pasado. A diferencia, durante mucho tiempo, nosotros hemos funcionado sólo dentro de un marco socialdemócrata. Aún cuando la oposición ostentaba el poder, operaba dentro de nuestros parámetros.

-Entonces, ¿qué debería hacer ahora el gobierno de Blair?

-El sector público británico tiene enormes necesidades insatisfechas. Los británicos están constantemente conversando acerca de cómo mejorar tanto la infraestructura como el servicio nacional de salud. Es posible que puedan juntar algo de dinero del sector privado pero, a largo plazo, también se requieren grandes cantidades de dinero público. El gobierno británico está analizando nuestro sistema con mucha atención respecto de cómo financiar el sector público.

-¿Cuáles son las prioridades de hoy para Suecia?

-Hemos implementado muchas reformas en nuestros servicios de salud. Sólo Francia y Japón nos superan en longevidad. Pero nosotros destinamos una parte menor de nuestro PIB a la salud en comparación con ellos, por lo tanto, nuestro sistema es el más eficaz. Respecto de las pensiones, hemos intentado crear un sistema que se adapte a las circunstancias económicas y sociales. Estamos recompensando a aquellas personas que optan por trabajar unos años adicionales. Si pudiéramos persuadir a las personas para que modifiquen la edad de jubilación de facto de 60 a 61 años, eso incrementaría la producción de nuestra fuerza laboral en 2,5%; si sube a 62 años, el aumento sería de 5%. Estamos implementando reformas en el ámbito de los derechos a la cobertura social. Aunque ha habido demasiadas personas exigiendo licencias médicas y beneficios por discapacidad, contamos con la tasa más alta de participación en el trabajo en Europa. Actualmente, los empleadores pueden postular a un beneficio tributario si consiguen persuadir a su personal a que vuelva al trabajo en vez de tomar licencias médicas. Esto significa que deben mejorar el entorno y condiciones de trabajo.

-¿Cómo puede el Estado moderno, por muy socialdemócrata que sea, satisfacer las crecientes expectativas relativas a la asistencia médica?

-Basta con ver nuestros logros en los últimos diez años. Usted podría haber hecho la misma pregunta hace 10 ó 20 años. Hemos sido capaces, sin embargo, de convencer al electorado de que financie nuevos y costosos desarrollos. La pregunta es: ¿encuentran que vale la pena? La verdadera pregunta, sin embargo, es: ¿Son estas mejorías para todos? Si la respuesta es ‘sí’ el electorado votará a favor de impuestos más altos. Siempre será una lucha, pero es posible.

 
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