CUANDO EL PRIMER ministro sueco Göran Persson visitó la
conferencia del Partido Laborista el año pasado y escuchó cómo
Gordon Brown prometía eliminar la pobreza infantil en Gran Bretaña,
no pudo sino recordar al difunto primer ministro sueco, Olof Palme,
y su discurso durante el congreso del partido de los social
demócratas en 1974.
Las partes progresistas del emergente “modelo anglo-social”
parecen estar influidas, en parte, en torno a ideas de políticas
suecas y la creencia que los suecos podrían haber descubierto cómo
un Estado moderno puede combinar altos niveles de crecimiento y
productividad con la compasión y la equidad.
-Suecia no siempre ha sido un éxito. Cuando usted se convirtió en
ministro de Hacienda en 1994 heredó un caos económico.
-No éramos capaces de financiar lo que habíamos prometido.
Entonces, cuando nos golpeó una crisis, el sistema social estaba
sobrecargado. Nos vimos obligados a reducir nuestros gastos en todos
los ámbitos. Pero ahora hemos podado este árbol y estamos combinando
un alto crecimiento económico -superior al promedio de la UE y tan
bueno como el nivel estadounidense per cápita- con el
fortalecimiento del estado de bienestar. Una crisis severa que
afectara nuestro ciclo comercial nacional nos lastimaría, por
cierto, pero no destrozaría nuestro modelo. Hemos creado márgenes
fiscales mucho más altos de los que se recomiendan en los criterios
Maastricht (un déficit fiscal de no más de 3% del PIB). Creo que
seríamos capaces de sortear una crisis que generara un déficit de
alrededor de 5% del PIB. No creo que exista otro país europeo capaz
de afirmar lo mismo.
-¿Cuál es el secreto que permite combinar altos impuestos con
alto crecimiento?
- Si se cuenta con una economía libre, una fuerza laboral
altamente educada, una población muy saludable, una tasa de
productividad muy alta (tanto como la de Estados Unidos) y un medio
ambiente sano, es posible crear las condiciones que un crecimiento
sólido requiere. Esto debe ir de la mano con un alto nivel de
financiamiento de las universidades y de la investigación y
desarrollo. Mientras seamos eficaces y estemos constantemente
planteándonos desafíos, continuaremos siendo productivos. Luego, si
generamos un crecimiento exitoso, el público está dispuesto a apoyar
impuestos altos. Si los servicios públicos son buenos y funcionan
bien, un pueblo próspero seguirá votando a favor de los impuestos
que se requieren para financiarlos.
-¿Tony Blair le pregunta al respecto?
-Sí, a veces me hace preguntas. Pero no tan a menudo, ya que
existen muchos asuntos relativos a la UE que debemos discutir. Pero
hay personas de los ministerios británicos quienes nos visitan
constantemente a fin de obtener ideas.
-¿Es posible que Gran Bretaña intente acercarse al modelo sueco?
- Existe una diferencia fundamental entre Gran Bretaña y Suecia.
Gran Bretaña ha sido influida durante décadas por políticas
conservadoras; hasta el marco político del gobierno laborista actual
fue construido por gobiernos conservadores del pasado. A diferencia,
durante mucho tiempo, nosotros hemos funcionado sólo dentro de un
marco socialdemócrata. Aún cuando la oposición ostentaba el poder,
operaba dentro de nuestros parámetros.
-Entonces, ¿qué debería hacer ahora el gobierno de Blair?
-El sector público británico tiene enormes necesidades
insatisfechas. Los británicos están constantemente conversando
acerca de cómo mejorar tanto la infraestructura como el servicio
nacional de salud. Es posible que puedan juntar algo de dinero del
sector privado pero, a largo plazo, también se requieren grandes
cantidades de dinero público. El gobierno británico está analizando
nuestro sistema con mucha atención respecto de cómo financiar el
sector público.
-¿Cuáles son las prioridades de hoy para Suecia?
-Hemos implementado muchas reformas en nuestros servicios de
salud. Sólo Francia y Japón nos superan en longevidad. Pero nosotros
destinamos una parte menor de nuestro PIB a la salud en comparación
con ellos, por lo tanto, nuestro sistema es el más eficaz. Respecto
de las pensiones, hemos intentado crear un sistema que se adapte a
las circunstancias económicas y sociales. Estamos recompensando a
aquellas personas que optan por trabajar unos años adicionales. Si
pudiéramos persuadir a las personas para que modifiquen la edad de
jubilación de facto de 60 a 61 años, eso incrementaría la producción
de nuestra fuerza laboral en 2,5%; si sube a 62 años, el aumento
sería de 5%. Estamos implementando reformas en el ámbito de los
derechos a la cobertura social. Aunque ha habido demasiadas personas
exigiendo licencias médicas y beneficios por discapacidad, contamos
con la tasa más alta de participación en el trabajo en Europa.
Actualmente, los empleadores pueden postular a un beneficio
tributario si consiguen persuadir a su personal a que vuelva al
trabajo en vez de tomar licencias médicas. Esto significa que deben
mejorar el entorno y condiciones de trabajo.
-¿Cómo puede el Estado moderno, por muy socialdemócrata que sea,
satisfacer las crecientes expectativas relativas a la asistencia
médica?
-Basta con ver nuestros logros en los últimos diez años. Usted
podría haber hecho la misma pregunta hace 10 ó 20 años. Hemos sido
capaces, sin embargo, de convencer al electorado de que financie
nuevos y costosos desarrollos. La pregunta es: ¿encuentran que vale
la pena? La verdadera pregunta, sin embargo, es: ¿Son estas mejorías
para todos? Si la respuesta es ‘sí’ el electorado votará a favor de
impuestos más altos. Siempre será una lucha, pero es posible.