Gennaro Carotenuto - rodelu.net |
4 de diciembre de 2005
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Egipto
“El islam es la solución”
Bajo el lema de siempre, los Hermanos Musulmanes están
haciendo tambalear al régimen egipcio. En el país norafricano,
una ficción de democracia impuesta por George W Bush se está
transformando en huracán.
Gennaro Carotenuto desde Roma
En setiembre, Hosni Moubarak ganó sin competencia las
elecciones presidenciales. Permitió una contienda apenas
democrática para ofrecer al aliado estadounidense un éxito
concreto en su afán de “exportar la democracia” y crear un
“nuevo Oriente Medio”. En las elecciones presidenciales no
podía haber sorpresas, pero las parlamentarias que se
desarrollan en tres turnos –el último fue ayer, jueves– están
representando un golpe a la estabilidad del régimen y de la
región. A pesar de los masivos fraudes, y de la violencia
policial que ha caracterizado las elecciones, los egipcios han
concurrido masivamente a las urnas y votaron –en la medida de
lo posible– por los candidatos del movimiento tradicionalista
de los Hermanos Musulmanes (hm), con casi 80 años en el país y
medio siglo de clandestinidad. Éstos llevarán al parlamento de
El Cairo a cien diputados, una novedad impresionante en un
país donde de hecho funciona el sistema de partido único y los
hm siguen fuera de la ley. La izquierda nacionalista apenas
logró un par de escaños. Los que pudieron y quisieron
exponerse al peligro, votaron por los islamistas moderados
como alternativa a un régimen filoestadounidense que siguió
reprimiendo como siempre y que el último fin de semana arrestó
a más de 200 opositores después de los otros 400 del fin de
semana anterior. Se diría que los hm no quisieron conquistar
la mayoría y presentaron candidatos sólo en unos 150 colegios.
Sólo pretendieron hacer una demostración de fuerza y muestran
ahora mucha más calma y pragmatismo que un régimen que de
repente se encuentra con un parlamento formado con un cuarto
de diputados pertenecientes a un partido ilegal. Los hm, por
ahora, quieren consolidar el resultado, llegar al parlamento y
después poner sobre la mesa el problema de la legalización
pero sin buscar por ahora el choque frontal, en una estrategia
de larga duración para la conquista del poder. Es una
estrategia que está contaminando también a los vecinos
palestinos de Hamas –que nacieron de los hm– que está
apuntando al mismo tipo de consolidación electoral. Del lado
del régimen esta estrategia resulta especialmente peligrosa.
Un crecimiento moderado podría erosionar lentamente el poder,
pero una escalada contra un enemigo que demostró más fuerza de
la esperada puede acelerar la caída de la dictadura.
UNA HISTORIA ISLÁMICA
Egipto, con sus 5 mil años de historia y
sus 80 millones de habitantes, es el segundo país africano más
poblado después de Nigeria y el segundo país árabe después de
Indonesia. Sin embargo, es el verdadero corazón de la lengua
árabe y de la cultura musulmana. En 1978, Anwar Sadat,
predecesor de Hosni Moubarak y asesinado en 1981, firmó el
tratado de paz con Israel.
Los Hermanos Musulmanes –Ikhwan en árabe– fueron fundados por Hasan
Al-Banna, un maestro, en 1928. Promovía la reforma social y
moral de la sociedad egipcia basándose en la tradición
islámica y dirigiendo su prédica especialmente hacia los
jóvenes. El éxito fue inmediato y en pocos años la
organización arraigó en la sociedad con miles de círculos. En
1952 contribuye a derrocar a la monarquía pero queda fuera del
gobierno revolucionario y va al choque frontal contra el laico
Gamal Abdel Nasser. Éste prohíbe a los Hermanos Musulmanes en
1954. Sin embargo, si los años de Nasser son los de represión
dura y pura, con Sadat y luego con Moubarak, abandonada la
lucha armada, la organización instaura un diálogo desde la
distancia con el partido estatal (el Partido Nacionalista
Democrático) y con el gobierno. Los Hermanos renuncian a
ocuparse de política y a confrontar abiertamente la dictadura,
pero echan raíces en la sociedad. Hoy los miembros de la
organización serían más de un millón. Controlan las mezquitas
en los barrios pero también grandes centros culturales y
teológicos como Azhar. Desde la tradicional influencia sobre
el sistema educativo se han extendido a profesionales,
médicos, ingenieros, abogados. Cada vez más intelectuales
laicos apoyan el movimiento como única salida posible del
régimen semicolonial actual. En los últimos años han utilizado
las nuevas tecnologías –especialmente las antenas
parabólicas–, torciendo el brazo de la censura. El éxito
electoral ahora abre nuevos escenarios. De un lado los
Hermanos Musulmanes pueden hacer saltar el tablero del régimen
de ahora a 2011, cuando podrán presentar un candidato
opositor. Sin embargo, hasta entonces deberán enfrentarse a la
competencia de la Yihad –los islamistas radicales–, hacia la
cual el régimen intentará empujarlos. El espectro de Argelia,
cuando en 1992 los islámicos moderados del Frente Islámico de
Salvación fueron ilegalizados después de ganar
democráticamente las elecciones y la dictadura militar,
radicalizando el choque, empujó el país a la guerra civil,
está presente. Sin embargo el partido egipcio tiene todas sus
cartas para jugar.
Publicado en Brecha el 2 de diciembre de 2005
Gennaro
Carotenuto
Columnista del semanario Brecha
de Uruguay
gc@gennarocarotenuto.it
http://www.gennarocarotenuto.it
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