Niko Schvarz - rodelu.net
4 de diciembre de 2005

Un juicio plagado de iniquidades

Niko Schvarz
EL JUICIO a Saddam Hussein, iniciado el 19 de octubre, se reanudó el 28 de noviembre y se postergó al 5 de diciembre. Los mandos de las tropas de ocupación quieren mantener el tema en el candelero hasta el simulacro de elecciones del 15 de diciembre. Salta a la vista que el proceso está plagada de gruesas irregularidades. Es de una ilegalidad manifiesta por los cuatro costados.

Tribunal "made in USA" y abogados asesinados

El proceso lleva la marca "made in USA" en el orillo. Saddam Hussein fue detenido en diciembre de 2003 por tropas norteamericanas que en marzo invadieron Irak. Está recluido en una base militar norteamericana cerca del aeropuerto de Bagdad, custodiado por soldados norteamericanos, absolutamente incomunicado y sin contacto con sus abogados ni con sus familiares. Todo esto es de una ilegalidad flagrante

Más aún: dos de sus abogados fueron asesinados después de iniciado el juicio, uno en octubre y otro en noviembre. Un tercero fue gravemente herido en un atentado y abandonó el país. Estas acciones criminales siguen impunes y subrayan la absoluta falta de garantías para el enjuiciado. Este lo señaló a viva voz en su breve comparecencia del lunes, en que denunció además haber sido despojado de sus notas antes de ingresar al juicio, por lo cual solicitó al presidente del tribunal que ordenara "a estos extranjeros criminales y conquistadores" que modifiquen su conducta.

El propio tribunal especial (Alto Tribunal Penal) que juzga a Saddam fue creado en diciembre de 2003 con fondos de EEUU y asistencia jurídica de EEUU. Está emplazado en el corazón de la Zona Verde, un barrio superprotegido por las tropas estadounidenses y próximo a la embajada norteamericana, que es una verdadera fortaleza militar. Quien oficia de vocero de las actuaciones del tribunal es descrito como "un responsable estadounidense cercano al tribunal". Uno de los testigos de la acusación, Wadah Ismail Al Cheij, era director de una prisión bajo el régimen anterior, le tomaron declaraciones en un hospital y falleció; ahora le harán decir cualquier cosa.

Se han realizado maniobras de todo tipo para impedir que puedan actuar los abogados defensores, y en particular Ramsey Clark, un ex secretario de Justicia de EEUU, quien en oportunidad renunciara a su cargo por dignidad, una figura de gran prestigio internacional por su sentido jurídico y de defensa de los derechos humanos. Lo vimos actuar en Teherán en la época del ayatolá Jomeini, en una conferencia internacional sobre los crímenes del imperialismo norteamericano contra Irán.

Los papeles cambiados

Se le ha confiado al Tribunal especial la misión de juzgar a los dirigentes del antiguo régimen presidido por Saddam Hussein, empezando por él mismo, por crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, genocidio y otros delitos. Esto es lo que debe enjuiciar un tribunal que, como vimos, fue constituido por Estados Unidos, está financiado con fondos de EEUU tiene asistencia jurídica de EEUU, sólo responde ante las autoridades norteamericanas y de cualquier manera va a condenar a muerte a Saddam Hussein por presión de EEUU y de acuerdo a sus conveniencias.

La paradoja consiste en que si se trata de enjuiciar a alguien por los crímenes que se enumeran, quien debiera estar sentado en el banquillo es el presidente Bush y los mandos de las tropas de ocupación. Son ellos los que invadieron Irak violando la ley internacional, los que masacraron a decenas de miles de sus habitantes, los que destruyeron ciudades y las quemaron con fósforo vivo, los que torturan de manera inaudita en cárceles secretas repartidas por el mundo, todo lo cual siembra una indignación generalizada que alcanza en grado creciente al propio pueblo norteamericano, que está abriendo los ojos. Son ellos los que están hoy condenados ante el supremo tribunal de la conciencia del mundo.

Los negociados mayúsculos

El juicio se montó con estruendo publicitario como una maniobra diversionista para justificar la invasión, ocultar la tremenda situación que vive Irak y los negociados de las grandes empresas próximas al gobierno de Bush. Ahora hay menos electricidad que antes. "Pacientes mueren en las salas de urgencia cuando los equipos eléctricos dejan de funcionar", dice el New York Times. Los hospitales son un caos, y en el Centro Infantil de Bagdad "las aguas residuales corren por el suelo". Según USA Today casi la mitad de los hogares carecen de agua potable y sólo el 8%, excluida la capital, está conectado a la red de desagüe. Más de la mitad de los trabajadores están en paro. Unas 150 compañías de EEUU tienen contratos por 50 mil millones de dólares, más del doble del PBI de Irak. A la cabeza están Bechtel y Halliburton, ligada al vicepresidente Cheney.

Publicado en La República el 30 de noviembre de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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