L JUICIO a Saddam Hussein, iniciado el 19 de octubre, se reanudó el 28
de noviembre y se postergó al 5 de diciembre. Los mandos de las tropas de
ocupación quieren mantener el tema en el candelero hasta el simulacro de
elecciones del 15 de diciembre. Salta a la vista que el proceso está
plagada de gruesas irregularidades. Es de una ilegalidad manifiesta por
los cuatro costados.
Tribunal "made in USA" y abogados asesinados
El proceso lleva la marca "made in USA" en el orillo. Saddam Hussein
fue detenido en diciembre de 2003 por tropas norteamericanas que en marzo
invadieron Irak. Está recluido en una base militar norteamericana cerca
del aeropuerto de Bagdad, custodiado por soldados norteamericanos,
absolutamente incomunicado y sin contacto con sus abogados ni con sus
familiares. Todo esto es de una ilegalidad flagrante
Más aún: dos de sus abogados fueron asesinados después de iniciado el
juicio, uno en octubre y otro en noviembre. Un tercero fue gravemente
herido en un atentado y abandonó el país. Estas acciones criminales siguen
impunes y subrayan la absoluta falta de garantías para el enjuiciado. Este
lo señaló a viva voz en su breve comparecencia del lunes, en que denunció
además haber sido despojado de sus notas antes de ingresar al juicio, por
lo cual solicitó al presidente del tribunal que ordenara "a estos
extranjeros criminales y conquistadores" que modifiquen su conducta.
El propio tribunal especial (Alto Tribunal Penal) que juzga a Saddam
fue creado en diciembre de 2003 con fondos de EEUU y asistencia jurídica
de EEUU. Está emplazado en el corazón de la Zona Verde, un barrio
superprotegido por las tropas estadounidenses y próximo a la embajada
norteamericana, que es una verdadera fortaleza militar. Quien oficia de
vocero de las actuaciones del tribunal es descrito como "un responsable
estadounidense cercano al tribunal". Uno de los testigos de la acusación,
Wadah Ismail Al Cheij, era director de una prisión bajo el régimen
anterior, le tomaron declaraciones en un hospital y falleció; ahora le
harán decir cualquier cosa.
Se han realizado maniobras de todo tipo para impedir que puedan actuar
los abogados defensores, y en particular Ramsey Clark, un ex secretario de
Justicia de EEUU, quien en oportunidad renunciara a su cargo por dignidad,
una figura de gran prestigio internacional por su sentido jurídico y de
defensa de los derechos humanos. Lo vimos actuar en Teherán en la época
del ayatolá Jomeini, en una conferencia internacional sobre los crímenes
del imperialismo norteamericano contra Irán.
Los papeles cambiados
Se le ha confiado al Tribunal especial la misión de juzgar a los
dirigentes del antiguo régimen presidido por Saddam Hussein, empezando por
él mismo, por crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, genocidio
y otros delitos. Esto es lo que debe enjuiciar un tribunal que, como
vimos, fue constituido por Estados Unidos, está financiado con fondos de
EEUU tiene asistencia jurídica de EEUU, sólo responde ante las autoridades
norteamericanas y de cualquier manera va a condenar a muerte a Saddam
Hussein por presión de EEUU y de acuerdo a sus conveniencias.
La paradoja consiste en que si se trata de enjuiciar a alguien por los
crímenes que se enumeran, quien debiera estar sentado en el banquillo es
el presidente Bush y los mandos de las tropas de ocupación. Son ellos los
que invadieron Irak violando la ley internacional, los que masacraron a
decenas de miles de sus habitantes, los que destruyeron ciudades y las
quemaron con fósforo vivo, los que torturan de manera inaudita en cárceles
secretas repartidas por el mundo, todo lo cual siembra una indignación
generalizada que alcanza en grado creciente al propio pueblo
norteamericano, que está abriendo los ojos. Son ellos los que están hoy
condenados ante el supremo tribunal de la conciencia del mundo.
Los negociados mayúsculos
El juicio se montó con estruendo publicitario como una maniobra
diversionista para justificar la invasión, ocultar la tremenda situación
que vive Irak y los negociados de las grandes empresas próximas al
gobierno de Bush. Ahora hay menos electricidad que antes. "Pacientes
mueren en las salas de urgencia cuando los equipos eléctricos dejan de
funcionar", dice el New York Times. Los hospitales son un caos, y en el
Centro Infantil de Bagdad "las aguas residuales corren por el suelo".
Según USA Today casi la mitad de los hogares carecen de agua potable y
sólo el 8%, excluida la capital, está conectado a la red de desagüe. Más
de la mitad de los trabajadores están en paro. Unas 150 compañías de EEUU
tienen contratos por 50 mil millones de dólares, más del doble del PBI de
Irak. A la cabeza están Bechtel y Halliburton, ligada al vicepresidente
Cheney.
Publicado en La República
el 30 de noviembre de 2005