Hugo Cores - rodelu.net |
7 de diciembre de 2005
|
Surge un debate de fondo
Hay avances, también tensiones
Hugo
Cores, PVP - Frente Amplio - Uruguay
En el curso de la semana pasada se produjeron algunos hechos de
significación. Entre muchos, dos son especialmente importantes. Por un
lado, la renuncia de Chifflet a la Cámara de Diputados y por otro los
avances en la búsqueda de la verdad a partir de las excavaciones en
cuarteles y otros predios.
* Con el proyecto de ley autorizando el envío de un nuevo contingente
de tropas uruguayas a Haití surgió un debate de fondo en el Parlamento.
Los alcances de la presencia militar uruguaya en esta 'misión' ya
habían sido estudiados en su momento por la Comisión de Defensa del FA,
presidida por el general Víctor Licandro, que concluyó con un dictamen
contrario a la participación de Uruguay.
Con esta posición, el FA se mantenía dentro de lo que históricamente
había sido la posición de la izquierda respecto a las acciones militares,
políticas y diplomáticas de los Estados Unidos hacia América Latina.
Tal como había ocurrido cuando se trató en el Parlamento la
participación de la Armada en la Operación Unitas, dentro del FA surgieron
dos posiciones. Aquella situación llevó a que algunos legisladores se
retiraran de Sala para no votar. El diputado socialista Guillermo
Chifflet, en cambio, participó en el debate y en la votación. Expuso con
claridad sus argumentos y votó en contra.
Ahora, ante el anuncio del mantenimiento de su posición contraria al
envío de tropas a Haití, se realizó una serie de gestiones políticas
destinadas a disuadir a Chifflet pero no se logró modificar la decisión
por él asumida.
Como resultado de las discrepancias y dada la naturaleza del tema en
debate afloró la coherencia entre el pensamiento y la acción que ha
caracterizado al veterano luchador a lo largo de su vida, y optó por
renunciar a su banca.
Su decisión ha causado impacto. Por eso en esto habría que hacer lo que
recomendaba Horacio Quiroga para lograr la escritura: 'dejar morir la
emoción'.
Por su trayectoria, su estilo y su pensamiento, Chifflet es una figura
de gran significación ética para la izquierda uruguaya. Desde antes de las
grandes luchas de los 60, desde las páginas de "El Sol", G.Ch. luchaba por
su ideario socialista, libertario, democrático y solidario.
Se podrían enumerar las causas, aunque son casi infinitas, por las que
se batió G.Ch. y que hicieron de él un punto de referencia para la
militancia de izquierda.
Con la salida de G.Ch. del Parlamento, el gobierno y la bancada del FA
pierden un legislador de peso, un trabajador incansable y prestigioso. Un
hombre ampliamente representativo de la izquierda, más allá incluso de las
fronteras de su propio partido.
La renuncia de G.Ch. no debería eclipsar el fondo de los debates que lo
condujeron a esa decisión. Será ilustrativo examinar los argumentos, o la
falta de ellos, de una y otra posición. Sobre el centro del debate, que no
es sino cómo actuar ante el imperialismo norteamericano, comparto
totalmente la posición de Chifflet.
Decíamos que G.Ch es representativo. Lo es no sólo porque una gran masa
de frenteamplistas ha querido verlo en el Parlamento sino también desde el
punto de vista de la evolución, las síntesis y los equilibrios internos
del pensamiento de izquierda.
No ha sido un militante que se lo pueda embretar con el sambenito de
radical o de intransigente. Como todo dirigente fogueado, sabe que, en la
larga marcha, se procura influir e interactuar y a menudo hay que hacer
compromisos, acuerdos, transacciones.
El significado político que reviste la renuncia de G.Ch. es que siendo
un militante orgánico y responsable, llegó a la conclusión de que, sobre
algunos puntos, no se podía transar. Y, actuando con honestidad y
despojamiento, dejó su banca.
Es una actitud que llama a reflexionar sobre una cuestión de valores.
La transacción ¿es o no es una actitud permanente o una seña de identidad?
No creo que a ninguna fuerza política le haga bien declararse interna o
externamente en 'estado de contemporización permanente'.
** La aparición de restos humanos en una chacra próxima a Pando y en
los terrenos del Batallón 13 es un avance notable sobre las tinieblas que
rodean al destino de los uruguayos detenidos-desaparecidos durante la
dictadura.
La energía demostrada por el gobierno ordenando la investigación logró
agrietar el muro de silencio impuesto por los militares durante más de 30
años, con la complicidad de los gobiernos de Sanguinetti, Lacalle y
Batlle.
La recuperación de los cuerpos de los compañeros ha vuelto realidad
actual todo un tramo de la vida del país oscurecido por un conjunto de
mentiras e impunidades. La aparición de restos ha transformado en presente
los crímenes y hace perentoria la lucha por la verdad y la justicia. Las
evidencias de los asesinatos están ahí, son puro presente y todo el
mentidero se derrumba.
La forma cómo la mayoría de la población se sensibilizó ante los
hallazgos indica hasta qué punto eran falsas e inconsistentes las
afirmaciones que sostenían que la desaparición forzada de personas era
"una cuestión del pasado".
En forma paralela a estos avances en la investigación, la bancada de
senadores del FA estudia un articulado interpretativo de la Ley de
Caducidad que, al explicitar de manera rotunda quiénes no están amparados
en la ley, habilitará su pasaje a la Justicia.
En ese sentido pero desde un ángulo más radical y a través de otro
mecanismo legal, el senador Rafael Michelini declara la necesidad de
"arrancar de cuajo" la Ley de Impunidad.
También se ha pronunciado el colectivo de periodistas del Semanario
'Brecha' que hace un llamamiento contra la ley:
"No es sólo la parte más reaccionaria de la sociedad la que considera
que la ley de impunidad es intocable. También lo hacen aquellos que
ignoran que el derecho internacional cuestiona radicalmente la facultad
legislativa de amnistiar delitos de lesa humanidad, como la tortura y la
desaparición forzada. O quienes consideran que una ley es independiente de
las condiciones históricas en que fue creada. Hoy, el resultado del
plebiscito de 1989 sería seguramente muy distinto, a la triste pero
potente luz de lo que se sabe, se reconoce y se encuentra. En 1989 no se
reconocía siquiera la existencia de desaparecidos, no se pronunciaba la
palabra dictadura en los medios de comunicación, un spot en el que Sara
Méndez informaba sobre el secuestro de su hijo fue censurado... Hoy no
sólo se habla abiertamente de desaparecidos, torturas y huesos de
prisioneros enterrados en cuarteles, sino que hay reconocimiento oficial
al respecto, (...) No es descabellado pensar, con todo respeto por la
Constitución, que estamos ante un momento constitucional distinto".
Los vientos de verdad que desatan las investigaciones, al tiempo que
disipan los engaños, permiten ver y oír la persistencia de una determinada
mentalidad militar, que se niega a reconocer la realidad. Jerarcas que
sostienen por ejemplo, que en la Fuerza Aérea no hubo torturas. Apenas
'malos tratos' para obtener información (...)
Esa mentalidad militar, que no es otra que la Doctrina de la Seguridad
Nacional, también tiene "tarjeta amarilla". La nueva legislación, que
habilita una disponibilidad de opciones más amplia para el Poder Ejecutivo
en el ascenso al generalato, permitirá avanzar tanto en la depuración de
las FFAA como en la elaboración de una doctrina compatible con las
instituciones democráticas y con el espíritu republicano que predomina en
nuestro pueblo.
Hugo
Cores
cores567@adinet.com.uy
www.pvp.org.uy
Publicado en
La República el 5 de diciembre de 2005 |