La decisión fue tomada por el secretario general de la ONU, Kofi
Annan, quien envió una carta a la funcionaria en la que señalaba que
la cesación se producía porque se había comprobado un comportamiento
inadecuado grave.
Perelli recibió la notificación en la sede de la organización en
Nueva York, posteriormente fue escoltada fuera de las instalaciones
por un funcionario de seguridad.
Pero la socióloga negó los cargos y se espera que apele la
decisión.
La medida se sustenta, de acuerdo a lo expresado por el portavoz
de la ONU, Sthephane Dujarric, en una investigación interna
solicitada por el propio organismo internacional luego de que se
recibieran quejas contra la conducta de la funcionaria.
A esa investigación se sumaron los hallazgos arrojados por una
firma externa, contratada para realizar una auditoría y determinar
la veracidad de las denuncias.
Antecedentes
A finales de marzo de 2005, Perelli había sido acusada de crear
un "ambiente de trabajo ofensivo" y de provocar "malestar emocional"
entre sus empleados.
Sus
subordinados se quejaron por la atmósfera de trabajo creada por la
funcionaria y por la existencia de una "cultura del miedo", también
por el favoritismo puesto en práctica por la directora de la
División Electoral.
De acuerdo a lo expresado por funcionarios de la ONU, la gravedad
de los hechos se traduce en que el despido es efectivo de manera
inmediata.
Perelli tuvo a su cargo la supervisión de procesos electorales en
lugares tan peligrosos como Afganistán e Irak, por lo cual recibió
muy buenos comentarios. Incluso se consideraba que su carrera en la
ONU se encontraba en ascenso.
La socióloga también coordinó comicios recientes en los
territorios palestinos, en Sierra Leona y Timor Oriental.
No es la primera vez que situaciones de esta naturaleza se
presentan en el interior de la institución.
El pasado mes de febrero el Alto Comisionado de Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR), Ruud Lubbers, renunció por la misma
razón: acusaciones de acoso sexual en su contra.