Hugo Cores - rodelu.net |
13 de diciembre de 2005
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Otro paso decisivo en el fortalecimiento de la conducción del FA
El "efecto Chifflet"
Hugo
Cores, PVP - Frente Amplio - Uruguay
Aunque prefiero dedicar estas notas a un solo tema, más de una vez la
importancia de algunos asuntos hacen insoslayable el pronunciarse aunque
sea brevemente, casi como una constancia pública, acerca de cuál es
nuestra opinión. Aunque se salde con argumentos débiles, una expresión de
compromiso también puede ser de interés para los lectores.
A menudo se critica a la izquierda --y a los marxistas más
precisamente-- de pretenderse "los dueños de la verdad". Me consta que en
esa pretensión se ha incurrido. Pero en los tiempos que corren el credo
sectario de que "la verdad es sólo la nuestra" tiene exponentes que nos
tiran el chico lejos.
La ausencia de reconocimiento --que suele ir de la mano con la
convicción de que el que tiene mayoría o el más grande tiene siempre
razón-- es inconveniente en todos los terrenos.
En los debates políticos el asunto tiene una significación
especialmente interesante.
Reflexiones, por ejemplo, acerca del significado y las consecuencias de
la renuncia del compañero Guillermo Chifflet a su banca en la Cámara de
Diputados.
Su decisión nació de una discrepancia. Uno en cincuenta. Numéricamente,
minoría sin atenuantes. Y sin embargo, todos sabemos que Chifflet es uno
de los compañeros más representativos, más respetados y más influyente de
la bancada frentista. Y no de ahora sino desde hace mucho tiempo. Quizás
de pocos se pueda decir con tanta razón que es un representante del
pueblo, un diputado en quien, consciente y expresamente, se ha depositado
la representación popular.
La renuncia de GCH provocó una conmoción intensa en muchos
frenteamplistas. Paradójicamente, al hablar en el momento y lugar adecuado
(si no se parla en el Parlamento, ¿dónde? Si no se habla cuando se vota un
envío de tropas uruguayas, ¿cuándo?). A partir de que el compañero G.Ch.
se expresa, de acuerdo con su pensamiento, en forma distinta a los demás
legisladores, está abriendo un debate interesante.
Al exponer su opinión divergente G.Ch. da cuenta y hace visible que se
está en "estado de debate", un momento nuevo, un estado de gracia,
que muestra, por contraste, el ciclo (pernicioso, perdido) de la ausencia
de intercambio de opiniones. Vivido el estado augural de debate, se vio
que no sentaba mal, al contrario. Producía un alivio y una mejoría en el
transcurrir de la vida del FA.
Paradójicamente, en su intervención postrera como diputado, al hablar,
GCH mostró la pertinencia saludable de la discusión. Quebró el maleficio
del silencio por el disciplinamiento malentendido.
La actitud del ex diputado socialista no fue un exabrupto inesperado.
No sólo por sus actitudes anteriores sino porque dentro del Frente Amplio
existe, desde hace bastante tiempo, una demanda insatisfecha de discusión
interna, un anhelo de conocer cuáles son los fundamentos de algunas
iniciativas de fondo, que luego resultan determinantes para el gobierno y
para el país y que no son ni conocidas ni discutidas por los organismos
estatutarios de conducción de la fuerza política.
En ese sentido, una larga militancia de los Comités de Base y de las
Coordinadoras de Montevideo ha luchado por instancias de participación
previstas en los documentos oficiales y que luego en la práctica no tiene
campo de realización.
Contrariamente a las simplificaciones groseras que se hacen a nombre de
las ciencias políticas, las opiniones dentro del FA (y más ahora que se
han incorporado a su vida orgánica cotidiana otras fuerzas como el Nuevo
Espacio, el PDC y la Alianza Progresista) se mueven y articulan en formas
más complejas que el simplismo de una suerte de torta para infradotados
que parcela las opiniones de izquierda en "radicales", "moderadas" y
"centristas".
En ese sentido la acción de los delegados de las Coordinadoras de
Montevideo, el llamado Grupo de los 36, integrado por compañeros de todos
los partidos y tendencias del FA, ha actuado unido y con firmeza
reclamando una mayor participación de los organismos políticos
estatutarios, con presencia de delegados de las bases, en la discusión y
toma de decisiones del Frente Amplio. Recogía también de este modo un
sentimiento bastante extendido en la sensibilidad popular
frenteamplista
Los argumentos y sobre todo la gravedad de la decisión de renunciar de
Chifflet, mostró hasta qué punto se puede llegar cuando se actúa por
convicción. Y a la vez qué necesarios se hacen los trabajos de elaboración
política y cotejo de opiniones en el seno de la izquierda.
En la actualidad hay casi una treintena de partidos que forman parte
del FA. ¿A qué responde esta diversidad de opiniones? ¿Cómo alcanza una
validez actual, activa y pertinente tan grande número de identidades
políticas si no hay procesos colectivos de debate y decantación? ¿O la
existencia de tantos grupos sin opinión y grupos con más de una en su seno
obedecería a otras razones?
Los días siguientes, en los que un sector parlamentario importante
resolvió votar negativamente el Tratado de Protección de Inversiones con
los EEUU, mostraron que "el efecto Chifflet" encontraba un eco que iba más
allá de los militantes independientes que inicialmente se solidarizaron
con su conducta instalándose inclusive en el seno de las organizaciones.
Había extendida voluntad de discutir y también de hacer presente rasgos de
la identidad frenteamplista que hasta ahora no habían aparecido con la
claridad deseada.
Al mismo tiempo, por primera vez en mucho tiempo en la Mesa Política
del FA se pasó a discutir en serio sobre el proyecto de ley de fuero
sindical. Norma destinada a tener una gran importancia para los
trabajadores y que se viene discutiendo desde hace meses.
También por primera vez, y por consenso de los caricaturizados como
"radicales" y "moderados", se decidió que la discusión, franca y fecunda,
iniciada el lunes habría de continuar dos días después. Y así, con
intercambios y modulaciones en las que participan todas las corrientes, se
dio otro paso decisivo en el fortalecimiento de la conducción del FA.
Hechos auspiciosos nacidos, entre otras causas, a raíz de actitud franca y
justa de Chifflet.
Hugo
Cores
cores567@adinet.com.uy
www.pvp.org.uy
Publicado en
La República el 12 de diciembre de 2005 |