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14 de diciembre de 2005
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ALAI
Agencia Latinoamericana de Información - 6 de diciembre de 2005
Recta final de unas elecciones históricas:
Bolivia: ¿Un indígena presidente?
Alex Contreras Baspineiro
Las elecciones generales del 18 de diciembre de 2005, en Bolivia,
quedarán para siempre escritas en la historia del país y del continente en
su conjunto, no sólo porque se elegirá al futuro Presidente de la
República ni a los parlamentarios ni menos a los prefectos, sino sobre
todo se definirá, a través de las urnas, el futuro de todo un
pueblo.
Aunque, en los bolivianos y bolivianas, cada vez existe
menos credibilidad en las encuestas por el descarado manoseo que se
realiza, en todas - incluida la de la embajada norteamericana- el virtual
ganador es el candidato del Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político
por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), Evo Morales Aima.
Evo,
a pesar de haber sido durante años víctima de la cárcel, el confinamiento,
la represión y la satanización a los movimientos sociales y actualmente es
víctima de una guerra sucia a través del poder mediático, se ha convertido
en el líder del movimiento campesino, indígena, originario, popular y de
diferentes sectores sociales de Bolivia.
El líder boliviano, en
esta coyuntura -aliado con importantes sectores de profesionales y
empresariales incluidas casi todas las organizaciones populares- prioriza
en su lucha, su discurso y su accionar diario la defensa de la dignidad y
la soberanía nacional, la justicia social para las mayorías históricamente
discriminadas, la recuperación de los recursos naturales y las
transformaciones estructurales para la nación.
Miles de evos
Evo desciende de una familia aymara, nación indígena que tiene
como pilares fundamentales en la formación de toda persona, tres palabras
sabias: ama sua (no seas ladrón), ama quella (no seas flojo), ama llulla
(no seas mentiroso); con el correr del tiempo se agregó otra: ama llunku
(no seas servil).
Desde el momento de su nacimiento, la vida del
dirigente fue muy difícil: casi muere al nacer, creció como un niño
llamero que realizaba trabajos agrícolas; para continuar estudios trabajó
de panadero, ladrillero, trompetista y fue deportista.
Afectado por
los desastres naturales, junto a parte de su familia y vecinos de su
tierra natal migraron, hacia la zona cocalera del Chapare, territorio
convertido hace 25 años en su trinchera de lucha.
Su carrera
sindical la empezó desde abajo: por su pasión por el deporte y por su
honestidad, su primer cargo fue precisamente para organizar actividades
deportivas, desde allí tuvo un ascenso vertiginoso, actualmente es
secretario ejecutivo de la Federación del Trópico de Cochabamba,
presidente de las Seis Federaciones del Trópico y jefe del
MAS-IPSP.
En 1985, cansado de sentirse escalera política, junto a
otros dirigentes sindicales, determinaron impulsar la formación de un
nuevo instrumento político de las organizaciones campesinas, indígenas y
originarias.
En solo 10 años y junto a otros sectores populares, el
MAS-IPSP se ha convertido en la primera fuerza política de este
país.
La consolidación de ser la primera fuerza política ha
ocasionado una reacción inusitada en la embajada norteamericana: un
informe del Consejo de Inteligencia de EEUU, denominado “Mapa del Futuro
Global” identificó a Venezuela y Bolivia como dos países que forman parte
del “eje del mal”. La administración de George W. Bush, bajo el pretexto
de “terrorismo internacional” puso en la mira al gobierno bolivariano de
Hugo Chávez y al Movimiento al Socialismo (MAS).
A Evo no sólo le
acusan de “narcoterrorista”, “guerrillero” y “narcotraficante” sino que
desde las esferas del sistema y del poder mediático se ha desatado una
campaña contra su persona e integridad, pero sobre todo contra los
movimientos sociales en su conjunto.
A pesar de esa sucia campaña,
la única respuesta es la verdad.
El que fue un humilde niño llamero
-como cientos y miles de los que existen hoy en el árido altiplano
boliviano- se ha convertido en una pesadilla para el imperio, el
neoliberalismo y las transnacionales, pero en una esperanza para el
pueblo, para las mayorías nacionales.
Sin embargo, es bueno
destacar que a lo largo del territorio nacional, cada vez más, crecen las
voces de que en Bolivia existen miles de Evos.
La estrategia comunicacional
Sin recurrir a asesores ni expertos internacionales
que significan miles y miles de dólares -un insulto para un país pobre
como Bolivia- el MAS-IPSP delineó una estrategia comunicacional y de
campaña horizontal, participativa, desde abajo.
Mientras los
partidos tradicionales como PODEMOS del ex adenista y ex presidente Jorge
Quiroga, UN del empresario ex mirista Samuel Doria Medina o AUN del ex
socio del MNR Manfred Reyes Villa recurrieron al poder mediático para
tratar de convencer a la población, la campaña del MAS–IPSP fue de puerta
a puerta, de barrio a barrio y de pueblo a pueblo.
Por eso, a 12
días de las elecciones generales no sorprenden los resultados de las
diferentes encuestas que con diferentes márgenes dan como ganador a Evo;
sin embargo, también alertan que el Parlamento Nacional y las Prefecturas
Departamentales podrían estar controladas por los partidos tradicionales
haciendo ingobernable el país.
¿A qué juega el poder mediático? Por
una parte, a tratar de intimidar a una parte de la población de los
cambios estructurales que se vienen y por otra, a favorecer a los
candidatos del sistema, sobre todo a PODEMOS y UN.
La guerra sucia
propiciada por los partidos tradicionales no sólo llegó a involucrar a los
principales candidatos del MAS: Evo y el intelectual Álvaro García Linera,
sino sobre todo a la dignidad, el sentimiento y la honorabilidad de todos
los bolivianos y bolivianas que, además en esta coyuntura no necesitan
simples promesas sino propuestas concretas.
Definitivamente los
bolivianos y bolivianas, del campo y la ciudad, cambiaron radicalmente en
los últimos años. Recordemos que en dos años expulsaron a dos presidentes
y en los últimos cinco echaron a dos transnacionales.
Los
movimientos sociales -incluso sin un solo interlocutor político, ahora ese
rol lo juega el MAS-IPSP- se encuentran más fortalecidos que
nunca.
Por eso, las tendencias mediáticas que obedecen a los
intereses empresariales no quieren hacer ver esta realidad, sino la otra
ficticia que Bolivia camina hacia la ingobernabilidad.
El MAS-IPSP
en su programa de gobierno resume las demandas populares: la
nacionalización e industrialización de los hidrocarburos para que todo el
gas y el petróleo que salgan de los pozos sean propiedad boliviana y no de
las transnacionales; la Asamblea Constituyente para refundar el país con y
para todas las naciones originarias y todos los sectores sociales; las
autonomías para los pueblos que significa la refundación y
descentralización política de la República para que las regiones cuenten
con capacidad de decisión política y administrativa; el plan de desarrollo
productivo que es un nuevo modelo económico de reciprocidad y
complementariedad económica; la ley contra la corrupción y la impunidad
que está basada en la investigación de fortunas, eliminar los gastos
reservados y crear una nueva escala salarial para los funcionarios
públicos.
Además el plan se complementa con una ley de tierra
productiva que tiene como meta acabar con el latifundio y la inmediata
titulación de tierras para pueblos indígenas, campesinos y pequeños
propietarios y la seguridad jurídica para todos quienes trabajan la
tierra; un plan eficaz de seguridad ciudadana para llevar a cabo una
política de seguridad desde una perspectiva preventiva, con base en la
inclusión social; la creación de un nuevo Sistema de Seguridad Social para
dar cobertura de salud en tres niveles: nivel primario (consultas de
medicina familiar), nivel secundario (de internación y especialidades) y
el tercer nivel (hospitalario) y una ley para transformar la educación y
revalorización de la cultura con la abrogación de la Ley de Reforma
Educativa, garantizando la vigencia y calidad de la educación fiscal
gratuita en un solo sistema educativo nacional y lograr una educación
comunitaria fundada en la interculturalidad respetando la
plurinacionalidad y el plurilingüismo.
Esas demandas recogidas en
el programa del MAS-IPSP fueron planteadas en las guerras de octubre de
2003 y mayo y junio de 2005, ningún otro partido las hizo suyas por temor
a los cambios estructurales necesarios para el país.
Con podemos, no jodemos
De acuerdo a todas las encuestas, el segundo lugar en la
preferencia electoral lo ocupa el candidato preferido de la embajada de
Estados Unidos, las transnacionales y los políticos tradicionales: el jefe
de PODEMOS, Jorge Quiroga Ramírez.
Quiroga Ramírez, adenista,
sucesor del extinto presidente Hugo Banzer Suárez, privatizó en su corta
gestión de gobierno las refinerías petroleras, emitió un decreto que
liberó a las transnacionales de su obligación de perforar un pozo por
parcela, concedió adjudicaciones mineras a empresas norteamericanas dentro
de los 50 kilómetros de las fronteras, ordenó la sustracción de 19
millones de dólares correspondientes a los gastos reservados 48 horas
antes de abandonar el gobierno.
Además, este candidato, cuando
estalló la “guerra del gas”, se encontraba en Miami (Estados Unidos)
recordando -tal vez- los 33 ciudadanos bolivianos asesinados en su corta
gestión.
Esa es una pequeña parte de las acciones del candidato de
PODEMOS que, contrariamente a lo que plantea el MAS-IPSP, se opone a la
nacionalización de los hidrocarburos, quiere una reforma de la
constitución y no una Asamblea Constituyente, se inclina por una autonomía
para beneficiar a los grupos de poder y además pretenden consolidar los
pilares de la política neoliberal.
Como afirmó Evo, en una masiva
proclamación en la población de Tupiza (Potosí), las elecciones de
diciembre no sólo servirán para cambiar gobernantes ni un programa de
gobierno, sino la propia historia. “En una balanza están en juego: el
poder de la prebenda, la corrupción y la política tradicional y el poder
de la conciencia, de las mayoría nacionales, del cambio”.
Los
bolivianos y bolivianas, del campo y la ciudad, tienen la palabra, la
decisión y su suerte…
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- Alex Contreras Baspineiro
es periodista y escritor
boliviano.
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