Latinoamérica - rodelu.net
15 de diciembre de 2005

Brecha de Uruguay - 9 de diciembre de 2005

Una luz roja

Chifflet: La renuncia como síntoma

A pocos días de la unificación de los sectores progresistas en el fa, la fuerza política perdió a uno de sus legisladores más prestigiosos. La dimisión de Guillermo Chifflet, más que un rayo en el cielo sereno parece la punta de un iceberg, demostrativa de las dificultades de una izquierda a la que le cuesta lograr la ligazón entre su historia y el presente.

Víctor H Abelando
El antimperialismo, el respeto por la autodeterminación de los pueblos y, en el plano interno de la fuerza política, la necesidad de discutir sobre los actos de gobierno, más el respeto a la diversidad de opiniones y visiones, son parte de las cuestiones que están en juego tras la renuncia a la banca del ex diputado socialista Guillermo Chifflet. Su dimisión no sólo refleja la dignidad del viejo militante de la izquierda sino que, en sí misma, desnuda las contradicciones en que se mueve el universo frenteamplista a la hora de gobernar.
El lunes 5, a efectos de explicar su comportamiento, el ex legislador brindó una conferencia de prensa que contó con la presencia de decenas de militantes y prestigiosos intelectuales como Eduardo Galeano, Daniel Viglietti, amén de algunos dirigentes políticos como el secretario del pvp, Hugo Cores (también concurrió el senador blanco Ruperto Long), el ex candidato a la Intendencia de Montevideo por el fa Hugo Villar, y la ex dirigente sindical Jorgelina Martínez. Esa composición llevó a que la reunión se transformara en un acto político, pues allí estuvieron muchos de los que junto a Chifflet demandan la convocatoria a un congreso del fa para definir la postura sobre el tratado de inversiones con Estados Unidos.
Precisamente las características que adquirió la conferencia de prensa permiten afirmar –en opinión de varios dirigentes frenteamplistas– que el “episodio Chifflet” no se limita a una actitud individual de un dirigente, sino que es expresión de parte del “disgusto” que recorre importante sectores de la grey izquierdista ante el rumbo tomado por el gobierno progresista.
Ese malestar, añadieron, está abonado por un rosario de decisiones, que empezó con el decreto interpretativo de la reforma del agua y siguió con la firma de la carta de intención con el fmi, la participación en las maniobras Unitas, la firma del tratado de inversiones con Estados Unidos, el envío de tropas a Haití, entre otras. Una realidad reconocida aun por quienes discreparon con la actitud de Chifflet, como el diputado de la va Edgardo Ortuño, quien señaló a BRECHA que el acto del ex legislador socialista “tiene un valor simbólico muy importante, porque expresa lo que es un hecho en algunos sectores: la incomprensión de la orientación política de izquierda. Eso provoca desilusión –injustificada para mi gusto– en ciertos casos, pero es una situación que debemos analizar como un dato objetivo de la realidad”.
Para Ortuño, ello se explica en “el alejamiento o la distancia entre el elenco de gobierno de izquierda y la militancia”, por lo cual es necesario insistir con la discusión, además de desarrollar “los fundamentos que nos llevan como gobierno a hacer las cosas que se hacen”. Ello determinaría, en su opinión, la obligación de recorrer tres pasos: “La expresión de los puntos de vista, la discusión democrática de los mismos y su resolución y, en tercer lugar, la unidad de acción. Esta última no debe concebirse sin los dos pasos primeros”.

LAS RAZONES

Chifflet explicó su negativa a acompañar el envío de más tropas a Haití señalando la incongruencia de la nueva votación con la postura asumida con anterioridad, y sostuvo que en definitiva se le hacía el juego a Estados Unidos y su posición intervencionista, más cuando la nación del norte había derrocado al presidente constitucional de Haití. Algunos legisladores frenteamplistas indicaron que las condiciones habían variado y que el envío de tropas constituía una “actitud antimperialista”.
El diputado Esteban Pérez (mpp) comentó a BRECHA que Chifflet, “teniendo una formación marxista fue antidialéctico. Las cosas no son estáticas sino cambiantes. Creo que se equivocó, que en esta instancia (dado que ya estamos en Haití y dada la coyuntura internacional) ser antimperialista era tratar de mantenerse hasta que se consiga una salida política que excluya a Estados Unidos. Chifflet fue consecuente con la posición antimperialista y se comió esta parte”.
Al igual que el ex legislador socialista, el senador comunista Eduardo Lorier sostuvo que el Consejo de Seguridad de la onu ha actuado, en el caso Haití, en función de los intereses estadounidenses, y que una lectura tan “ingenua o forzada” podría llevar a que Uruguay enviara contingentes a Irak, ya que allí se tramita una “salida política”, tutelada por las fuerzas de Estados Unidos e Inglaterra. Entonces, añadió, se podría decir que los soldados uruguayos contribuirían a acelerar la partida de las tropas yanquis de Irak, “olvidando que invadieron el país y manejaron la nueva institucionalidad a su antojo”.
Empero, y aun en la discrepancia, Lorier indicó que compartió la postura de Chifflet cuando votó negativamente la participación uruguaya en las maniobras Unitas, contra la mayoría de la bancada.
Ambos episodios ponen de manifiesto, en opinión de otros dirigentes frenteamplistas de los sectores denominados radicales y también del propio Chifflet, el salto que se produce en el pasaje de la oposición al gobierno. Tanto las notas editoriales de la mayoría de los diarios como las declaraciones de los principales hombres de la derecha, si bien señalan su respeto por la actitud “digna y consecuente” del ex diputado socialista, no dejan de aplaudir el realismo de que hace gala el gobierno de Tabaré Vázquez a la hora de tomar decisiones, aun cuando ellas vayan contra antiguos posicionamientos.
Lorier indicó que en las cuestiones señaladas se ha transitado por el camino del “empirismo y el pragmatismo” y que ello no constituye ninguna virtud, sino una adecuación al pensamiento único dominante de que “nada se puede cambiar ni hacer distinto a lo existente”. También criticó a los sectores de la propia izquierda que “cuando uno señala discrepancias o diferencias con la acción del gobierno, inmediatamente hablan de ‘perfilismo’. Si perfilismo es ser consecuentemente antimperialista, entonces somos ‘perfilistas’”, concluyó.
En filas frenteamplistas, aun dentro de los sectores mayoritarios (pues existe un corte horizontal que abarca a casi todos los sectores en la percepción molesta de los actos de gobierno), se maneja con preocupación que esa distancia entre lo que se sostenía y lo que se hace contribuya al “doble discurso”, que tanto se criticó desde la izquierda.

DERIVACIONES DOMÉSTICAS

“Hubiera preferido que no renunciara, pero nosotros, sus compañeros parlamentarios, no le dejamos otra posibilidad que esa. Podríamos haberle dejado un alero donde se refugiara”, comentó Pérez. Tal afirmación refiere a otro plano conflictivo del “episodio Chifflet”: la administración de las disidencias en una fuerza que ejerce el gobierno.
El diputado emepepista advirtió: “Me da la impresión de que el fa y los parlamentarios tiramos demasiado de una cuerda. El fa logró conjugar la unidad con la diversidad. Hay momentos en que la unidad exige unidad de acción, pero se tensa demasiado la cuerda de la diversidad. Se debe conjugar lo político con lo humano y en el caso de Chifflet lo llevamos a un extremo tal que rompimos lo humano. La política sin una base profundamente humana se convierte en cálculo, en especulación y en estrategias frías. En este caso pesó la parte de cálculo y se descuidó la humana, que fue la que se rompió”. Para Pérez, el riesgo “es conducir el fa casi con una cabeza de partido único”.
Distinta es la percepción de Ortuño, que entiende que la actitud de Chifflet “lesiona la unidad de la izquierda en un momento particularmente importante, no sólo por el contexto que se vive en torno a los derechos humanos, sino también por el contexto de consolidación de la bancada y de la fuerza política de gobierno, que recién se está afirmando para realizar los cambios que debe realizar”. Es un error además, prosiguió, porque “afecta lo que llamaría el estado de ánimo o la percepción subjetiva de los militantes y la izquierda tradicional, que muchas veces forma opinión no sobre los hechos en concreto sino por las imágenes y las lecturas que se dan de los acontecimientos. Ahí es donde el valor y el peso simbólico del alejamiento de Chifflet es un golpe debajo del cinturón para un gobierno de izquierda, porque puede hacer pensar a algunos que éste contraviene sus principios fundamentales”.
Esa tensión entre unidad y diversidad tiene, en opinión de muchos dirigentes frenteamplistas, al Poder Ejecutivo como actor privilegiado, especialmente por su afán de disciplinar a la fuerza política. Algo que anuncia futuras tormentas y la más cercana será cuando se trate en el Parlamento el tratado de inversiones. nLa puerta de la libertad
A continuación se transcriben las palabras de Eduardo Galeano en ocasión de la conferencia de prensa de Guillermo Chifflet:
“Respetamos tu modestia, tu manera de ser. En la iglesia hay un Cristo del gran poder, nosotros tenemos nuestro Cristo del gran pudor. Pensando y escuchando en estos días, recordaba a un médico español, Miguel Servet; salvando las distancias, lo tuyo no fue tan grave, porque a él lo quemaron con leña verde. Lo quemó Calvino. El pobrecito creyó que podía huir de la Santa Inquisición, que lo perseguía en España, y se refugió en Ginebra. Ahí Calvino les hizo el favor a los inquisidores y lo quemó con leña verde para que sufriera por sus herejías. Éstas eran imperdonables: Miguel Servet tenía dudas sobre el misterio de la santísima trinidad, y no estaba muy convencido de la virginidad de María. Sobre todo, como médico creía que la sangre pasaba por el corazón y se purificaba en los pulmones. Así que no cabía ninguna duda de que merecía la muerte, y la tuvo. En la misma hoguera ardieron sus libros.
Lo que yo quería recordar es que entre sus libros había uno que tenía la tapa dura, de madera, donde había un grabado y en él aparecía un hombre cargando una pesadísima puerta a la espalda. Agobiado el hombre por el peso de la puerta.
La libertad es una puerta, pero es una puerta pesadísima, y las mujeres y los hombres capaces de soportar el peso de esa libertad en la espalda son la sal de la tierra, como vos, flaco, como vos”.

 
LATINOAMERICA