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16 de diciembre de 2005
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Brecha
de Uruguay - 16 de diciembre de 2005
La perspectiva oriental de la crisis
Santa Cruz quiere autonomía
En el Comité pro Santa Cruz –la región más rica y
próspera de Bolivia, y la menos “india”– conviven moderados y
radicales. Entre estos últimos se encuentra la Unión Juvenil
Cruceñista, liderada por Jorge Holberg. “Nosotros no damos
entrevistas, nosotros ejecutamos”, dijo un dirigente de esa
organización.
Pablo Stefanoni Desde La Paz
“Hoy en Santa Cruz hay una nueva raza, que no son
ni cambas ni collas, y a esta mezcla de sangre hay que tenerle
miedo, tiene la farsantería de los cambas y la acción de los
collas”, añade el vocero cruceñista. Para los autonomistas las
diferencias entre Santa Cruz y el resto del país no son
circunstanciales. Bolivia es la encarnación del pasado frente
a Santa Cruz como encarnación del futuro; Bolivia es el
occidente del país, Santa Cruz encarna al oriente; Bolivia
llevaría en sí misma la razón de su imposibilidad, Santa Cruz
sería una realidad actual y una promesa para el futuro. La
nación se habría construido sobre lo andino, estaría basada en
lo andino. El modo de ser en Santa Cruz y el empuje
empresarial serían ajenos a Bolivia. A partir de estos
elementos, Santa Cruz se construye como una realidad distinta
a Bolivia (es notorio que se haga referencia a Bolivia, no al
“resto” de Bolivia). Funciona de acuerdo a otros valores –“dos
velocidades”, dice Sergio Antelo, de Nación Camba–, y tiene
una forma distinta de resolver los problemas (con el riesgo de
una reedición moderna de la contraposición entre civilización
y barbarie). En primer lugar, el cruceño es “uno”: no
admite distinciones de clase, diferentes estatus sociales,
valoraciones jerárquicas, etcétera. En segundo lugar, es varón
(la mujer cruceña, como construcción social, obedece a
características que invisibilizan su papel en el espacio
público de lo político y lo económico). El ex prefecto Carlos
Hugo Molina se refirió en un foro reciente, de manera crítica,
a las tendencias patriarcales, autoritarias y excluyentes que
forman parte de “esta” identidad cruceña (simbólicamente
representadas por la utilización de testículos de toro por un
dirigente autonomista durante las movilizaciones de junio
pasado). El cruceño leal, respetuoso de sus costumbres,
orgulloso de sus raíces, con propensión al progreso y pacífico
(contrapuesto muchas veces al colla conflictivo), completa
esta construcción de fronteras de lo cruceño que determinan
quiénes quedan dentro y quiénes quedan fuera de la cruceñidad.
Y a quienes no han sido seducidos ni asimilados por un
discurso identitario que los estigmatiza –principalmente
pobladores del área rural, muchos de ellos collas– se dirige
el discurso del mas. A partir de este análisis muchos
analistas se preguntan: ¿Es posible articular un discurso que
abarque lo nacional desde la generalización del desprecio
hacia el “otro” ser nacional, que son los collas? Y la misma
pregunta podría formularse frente a discursos emitidos desde
el occidente del país con las mismas características
excluyentes hacia “lo camba”. De allí el desafío: cómo
construir identidad, proceso que siempre conlleva la exclusión
de un “otro”.
NACIÓN CAMBA
El Comité Cívico pro Santa
Cruz es hoy la institución más representativa de este
departamento y está integrado por más de 230 instituciones,
desde vendedores ambulantes hasta empresarios, vecinos y
campesinos. Algunos sectores sociales cuestionan la
participación, dentro del comité, de algunas empresas
trasnacionales, como las petroleras. Sergio Antelo, de
Nación Camba, sostiene que “en este país artificialmente
creado por el ejército colombiano y la oligarquía de la plata,
llamado Bolivia, existe más de una conformación histórica y
nosotros somos una conformación histórica dentro del Estado
boliviano. En el caso andino, se ha asentado en la economía
extractiva, desde los años cincuenta, bajo la modalidad del
capitalismo de Estado, mientras que nosotros nos hemos
asentado en un modelo autogestionario, productivo y de
servicios. Aunque tardío, en Santa Cruz se ha podido crear el
único capitalismo real en Bolivia”. Su propuesta
autonómica tiene un perfil separatista y consiste en “crear un
Estado de estados asociados bajo el cual cada región formule
su proyecto político-social bajo su propia dinámica”. Rechaza
que la organización tenga connotaciones fascistas y racistas
que en varios medios le asignan a Nación Camba. Recuerda
que en los 180 años de vida republicana no ha habido más que
tres presidentes cruceños y los tres han llegado por golpe de
Estado, salvo la segunda gestión de Banzer. “Después, nuestra
presencia en el aparato del Estado ha sido marginal. Si usted
toma el servicio exterior boliviano, ha sido prácticamente
monopolizado por los paceños.” Ante la pregunta de por qué
su grupo se denomina Nación Camba de Liberación, añade: “Hoy
en Bolivia hay colonialismo interno. Los impuestos se van a La
Paz, los cruceños aportamos alrededor de 500 millones de
dólares de impuestos por concepto de aduana, si retornan 100
es mucho. Entonces, ¿quién usa el saldo?, ¿los pobres de El
Alto?, no, lo usan las burocracias estatales, los embajadores.
Entonces el concepto es que hay un colonialismo interno del
que hay que liberarse para construir una sociedad
democrática”.
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