Latinoamérica - rodelu.net
16 de diciembre de 2005

El Periódico de Catalunya - 16 de diciembre de 2005

La esperanza se llama Evo

• El dirigente campesino Morales es el favorito en las elecciones presidenciales que el domingo celebra Bolivia
• El nuevo líder político es la voz de los más pobres del país

Abel Gilbert
La Paz / Enviado especial
Hermano, estás hablando con Dios: apaga el celular, recuerda un cartel en el interior de la iglesia de San Sebastián. El párroco Edmundo Abastoflor tuvo que transgredirlo días atrás cuando la cúpula de la iglesia más antigua de La Paz, levantada en 1548, se derrumbó ante sus ojos. El domo se vino abajo de tan abandonado que estaba y se tuvo que llamar por teléfono a las autoridades para que fueran al rescate de ese tesoro de la arquitectura colonial. No faltaron los supersticiosos que vieron el derrumbe como una oscura señal, a tres días de las elecciones presidenciales en el país más pobre de Suramérica.
De pie delante de los escombros, Nancy, una trabajadora de la sección de Emergencias del municipio, prefería no hacer caso a esos augurios. Ella, como otras de sus compañeras, gana menos de 80 euros al mes y dice que votará al líder de los campesinos cocaleros, Evo Morales. "Es el único que puede darnos una vida más digna", dice, mientras carga los desperdicios en una bolsa para llevarlos al camión que está en la puerta de la iglesia, en la calle Alonso de Mendoza, frente a un mercado donde el castellano y las lenguas de las comunidades originarias se mezclan en una ensalada indescifrable.

Los sondeos

Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS), es el favorito de estas elecciones. La última encuesta le da el 34,2 % de los votos, seguido del conservador Jorge Tuto Quiroga, con el 29,2%. El tercero es el empresario Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional (UN), con el 8,9%. Hay un 12% de indecisos. Ninguno de los candidatos obtendrá la mitad más uno de los votos que se necesitan para ganar. Será entonces el Congreso el encargado de nombrar al sucesor de Eduardo Rodríguez.
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el almirante Marco Antonio Justiniano, pide que los parlamentarios respeten la opinión de la mayoría "aunque ésta sea relativa". Medina, en tanto, dice que si la diferencia de Morales sobre Quiroga es de unos cinco puntos, apoyará su proclamación.
"Los vilipendiados de la historia tenemos la oportunidad. El día 18, cuando ganemos los aymaras, los quechuas, los chiquitanos, los mojeños vamos a ser presidente y a gobernar", promete el líder del MAS.
Nancy, que es aymara, siente que ese mensaje toca sus fibras. Las maderas desvencijadas, los ladrillos podridos por la humedad, los restos de mampostería en el suelo de la iglesia parecen funcionar como una suerte de espejo de la Bolivia fragmentada e inmune a cualquier juntura política. Porque si Evo, como le llama Nancy, es presidente, se la verá con un Senado en manos de los seguidores de Quiroga. Y si Tuto triunfa, la gobernabilidad seguirá siendo utópica, con las carreteras bloqueadas y los seguidores de Morales en las calles.
"Las dificultades serán enormes para cualquiera, entre otras cosas porque los actores de este proceso son muy autoritarios", dice a este diario Carlos Toranzo, uno de los analistas más buscados por la prensa extranjera. "De un lado, con Morales, están los sindicatos. Quiroga, por su parte, tiene a los empresarios y terratenientes con él. En ambos bandos conspiran y preparan sus zancadillas. ¿Cómo podrán llegar a un acuerdo en estas condiciones?", se pregunta Toranzo.

Los sobresaltos

Bolivia vive de sobresalto en sobresalto en los últimos años. La nacionalización de los hidrocarburos, las autonomías regionales y la petición de una Asamblea Constituyente han devorado a dos presidentes (Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa). Morales cree tener la fuerza necesaria para resolver estas es cuestiones.
Ahora es cuando dicen los carteles del MAS en las calles. "Su discurso ha generado enormes expectativas en los sectores populares. Creen que ha llegado la hora de pedirlo todo", observa Toranzo. Pero a Nancy eso no le importa. Piensa que esta vez va en serio y que sus sueños no se derrumbarán igual que la cúpula que, hecha jirones, sigue cargando como una cruz.

 
LATINOAMERICA