n el más reciente recibo por suministro de agua leo que el "consumo base"
contempla 20 metros cúbicos bimensuales. Dependiendo del área social (urbana o
rural), la mayoría de los núcleos familiares consumen mucho menos y pocos, muy
pocos, consumen muchísimo más, superando la "barrera del agua" que la
Organiza-ción Mundial de la Salud (OMS) recomienda para un nivel de vida
aceptable: 100 metros cúbicos anuales por persona.
Mil 200 millones de personas de la población mundial (36 por ciento) no
tienen acceso al agua potable. El doble vive sin condiciones sanitarias dignas.
Algunos estudios observan que para mediados de siglo la demanda de agua será 56
por ciento mayor que el suministro.
A más del uso personal y hogareño, el agua potable se destina a varios fines.
En México, el sector agrícola consume 76.3, el doméstico 14 y el industrial 8.3
por ciento del recurso (Secretaría del Medio Ambiente, 2000). Sin embargo, el
actual frenesí constructor de la capital contrasta con la demanda creciente de
agua y servicios sanitarios, que ya excedieron las disponibilidades debido al
bombeo intenso (causa de desplazamientos), y el deterioro de las redes de
suministro del líquido.
El negocio que gira en torno a un recurso que así como el oxígeno debería ser
derecho de la humanidad, va en aumento. A inicios del decenio pasado 50 millones
de personas pagaban por el agua en el mundo. Actualmente el mercado del agua
tiene cautivas a 350 millones. La industria maneja 5 por ciento del agua dulce
del mundo y mueve 800 mil millones de dólares al año; la de embotellamiento
supera en ganancias a la industria farmacéutica.
Gian Carlo Delgado Ramos, economista de la UNAM, observa que el proceso de
usufructo privado del agua se consolida mediante "concesiones parciales o
totales (pretexto que se usa para decir que entonces no se trata de
privatización, queriendo decir 'venta total') que han venido concentrándose
principalmente en multinacionales como Bechtel Co., las francesas Suez/división
ONDEO -antes Lyonnaise des Eaux- o la inglesa Thames Water, entre otras".
Con 14 por ciento de la población mundial, América guarda 25 por ciento de
las reservas de agua fresca del globo. Acuíferos como el Guaraní, ubicado en la
cuenca de los países del Plata, supera en tamaño a España, Francia y Portugal
juntas. Con un racionamiento adecuado, el Guaraní podría abastecer diariamente a
720 millones de personas con una dotación de... ¡300 litros diarios por
habitante!
Delgado Ramos asegura que el interés de Estados Unidos en adueñarse de los
recursos de agua potable de todo el resto del hemisferio se debe a que en el
país del norte "... a nivel doméstico los acuíferos, ríos y embalses han sido
abusados, contaminados y sobrexplotados y están al borde del colapso".
El economista añade: "Los acuíferos de California se están secando; el río
Colorado está siendo 'ordeñado' al máximo y los niveles de agua del valle de San
Joaquín en California han descendido en algunas zonas más de 10 metros en los
últimos 50 años".
Las proyecciones para ciudades como Tucson o Albuquerque muestran que de
continuar los ritmos de extracción de agua de los acuíferos, los niveles
decrecerán 20 metros más para 2020 y las ciudades principales de la región se
"secarían" en 10 a 20 años. En El Paso, todas las fuentes de agua se pueden
agotar para 2030 y en el norte de Kansas la escasez es severa.
Pero resulta que 2030 también será el año que China prevé como crítico y de
escasez media de agua dulce. Para entonces, la nación asiática tendrá mil 600
millones de habitantes, disponiendo de apenas 7 por ciento de los recursos
acuíferos del orbe.
País que ha empezado a gravitar con fuerza en las expectativas económicas de
América del Sur, China cuenta actualmente con 2 mil 200 metros cúbicos de agua
per cápita. Dentro de 15 años, la cifra habrá descendido a mil 760 metros
cúbicos.
De acuerdo con estudios preliminares, el Acuífero Guaraní puede abastecer
durante 200 años a la población mundial. Qué casualidad. Desde 1990 el Banco
Mundial, las grandes corporaciones económicas y Estados Unidos vienen prestando
a la "triple frontera" (punto de confluencia de Argentina, Brasil y Paraguay),
en la que estarían operando los socios del Bin Laden's club.
Al ennumerar las "debilidades y fortalezas para la seguridad de Estados
Unidos", el documento conocido como Santa Fe IV (2003, cuya primera
versión apareció a principios del decenio de 1980 por los grupos
ultraconservadores del Partido Republicano) dice que "...los recursos naturales
del hemisferio están disponibles para responder a nuestras prioridades
nacionales".
En febrero de 2004, el diario inglés The Guardian dio a conocer un
informe secreto de Andrew Marshall, consejero del Pentágono, en el cual advertía
al presidente George W. Bush sobre los "...oscuros efectos del calentamiento
global en el planeta a corto plazo". La falta de agua potable, entre ellos. El
informe sugiere que Washington debía prepararse para estar en condiciones de
apropiarse de este recurso estratégico "... allí donde esté, y cuando sea
necesario".