Se abren perspectivas auspiciosas
en el calendario electoral del año próximo
2005: triunfos de la izquierda
La victoria de Evo Morales el 18 de diciembre en Bolivia significa un
cierre espléndido del año 2005. Michelle Bachelet llegó al frente en el
primer turno de las elecciones presidenciales y parlamentarias chilenas el
anterior domingo 11. Las fuerzas chavistas, a su vez, ganaron todos los
escaños en la Asamblea Nacional ante una oposición desmembrada. Se abren
perspectivas auspiciosas para las luchas electorales y sociales en 2006,
que se inaugura con el Foro Social Mundial de carácter policéntrico en
Caracas, del 24 al 29 de enero.
Niko Schvarz
El grupo de trabajo del Foro de São Paulo consideró estos y otros temas
en su reunión del 16 al 18 de diciembre en La Habana, a la cual aludimos
en nuestra última nota dedicada a la elección boliviana.
La consagración de Evo Morales en la primera vuelta superó todas las
expectativas. A la vez, es un potente indicio de los nuevos vientos que
soplan en América Latina, de los cambios en la sociedad y del ascenso al
gobierno de nuevas fuerzas sociales, representantes de los sectores
oprimidos. Los sectores más proclives a EEUU se orientaban a maniobras en
el Congreso para frustrarle al líder indígena el camino a la presidencia,
dando por descontado que llegaría en primer lugar. Leímos en el Miami
Herald una columna de Andrés Oppenheimer (habitual huésped de la CNN,
reputado como vocero del State Department) quien especulaba con que Samuel
Doria Medina votaría por el segundo (Jorge Tuto Quiroga) si el candidato
del MAS no lo superaba por más de 5 puntos. Pero todas las especulaciones
se fueron al demonio cuando las urnas cantaron que la ventaja era superior
a 20 puntos y que Evo reunía más votos que todos los demás candidatos
juntos, marca que solamente Tabaré Vázquez alcanzó en estas latitudes.
Después de la revolución guatemalteca de 1944, en Bolivia hubo una
auténtica revolución popular en 1952 encabezada por el MNR de Víctor Paz
Estensoro y Hernán Siles Suazo, que derrotó y luego eliminó al ejército,
nacionalizó las minas de estaño, decretó la reforma agraria, estableció el
voto universal, creó milicias obreras y campesinas al tiempo que la
central única COB ejercía el gobierno conjuntamente con el MNR. Pero
rápidamente el proceso se mediatizó, el MNR se dividió y sobrevino el
golpe militar encabezado por René Barrientos en noviembre de 1964. Allí
fue asesinado el Ché Guevara el 8 de octubre de 1967. Un nuevo golpe de
timón lleva al gobierno a un militar de sesgo nacionalista y
antiimperialista, el general Juan José Torres, poco después de la elección
de Allende a la presidencia de Chile. A su vez, Torres es derribado en
agosto de 1971 por el golpe del general Hugo Bánzer, y más tarde asesinado
en Buenos Aires. Se suceden en las tres décadas siguientes golpes
militares y elecciones. En 181 años de vida independiente el país cosechó
casi igual número de golpes de estado. Los últimos meses fueron
particularmente agitados, con movilizaciones de masas de enorme
envergadura que derribaron al gobierno de Sánchez de Lozada y precipitaron
la renuncia de Carlos Mesa. Ahora, con la limpia votación del domingo
pasado, se inicia una nueva época, y se colocan en el candelero temas
vitales como el petróleo y el gas, los derechos soberanos del país frente
y las apetencias de las empresas extranjeras. En estas materias, que
motivaron las manifestaciones populares a un nivel pocas veces conocido,
habrá sin duda cambios trascendentes apenas Evo Morales asuma en el
Palacio del Quemado el 22 de enero.
Se mantiene la expectativa sobre el segundo turno, el 15 de enero, de
la elección presidencial chilena. Los últimos hechos aumentan las chances
de que Michelle Bachelet, candidata socialista de la Concertación, llegue
a La Moneda. Recordemos los porcentajes respectivos: Bachelet 45,95%,
Piñera 25,41%; Lavín 23,22% y Hirsch 5,4%. Este último, del Partido
Humanista y candidato de la coalición Juntos Podemos Más, anunció su
decisión de anular el voto, pero agregó que no era dueño de los votos del
conjunto de los sectores de la coalición. El Partido Comunista planteó a
Bachelet cinco demandas para votar por ella en el segundo turno. Ellas se
refieren a la eliminación del inicuo sistema de representación binominal,
para reemplazarlo por un régimen de representación proporcional. Los otros
puntos son de carácter social y sindical. El plazo es el 29 de
diciembre.
El presidente Lagos acaba de enviar al Parlamento un proyecto que
elimina el sistema binominal. Parece lógico un acercamiento de posiciones
entre las dos colectividades políticas, de larga tradición y que
estuvieron unidas en la formación de la Unidad Popular y en sus mil días
de gobierno. Si esto se da, en América Latina tendríamos como presidentes
por primera vez a un obrero, a un indígena y a una mujer. También es una
señal de nuevos tiempos.
El 4 de diciembre la oposición venezolana se apartó del proceso
electoral, porque los números la desfavorecían en proporción de 4 a 1, y
al proclamar la abstención se "autosuicidó", como se comentó risueñamente
citando un dicho de un veterano político tradicional. Se quedó sin
representación en la Asamblea Nacional unicameral. Esta votación estuvo a
su vez precedida por el referéndum revocatorio (que resultó confirmatorio)
del 15 de agosto 2004, en que el presidente Chávez puso en juego su cargo.
Ahora le envía una felicitación calurosa al presidente electo de la nación
que lleva el nombre del Libertador, augurando que se consagren en realidad
los ideales bolivarianos de unidad e independencia de nuestra América.
A la vez, es la señal de que el imperio, que se mueve detrás de varias
de las fuerzas más regresivas de la oposición, descree de los procesos
electorales y sitúa en primer lugar el golpismo aderezado con la guerra
mediática, como se hizo en abril de 2002. Recuérdese las entrevistas de
María Corina Machado, del grupo Súmate, con el presidente Bush en la Casa
Blanca. Ahora salen a luz reuniones secretas de militares golpistas
venezolanos con oficiales de inteligencia colombianos, lo que ha sido
reconocido por el presidente Uribe.
El año 2006, que se inaugura con el segundo turno chileno, la asunción
de Evo Morales y el FSM policéntrico de Caracas, sigue con las elecciones
de marzo en El Salvador, con activa presencia del FMLN; con las elecciones
de julio en México con Andrés Manuel López Obrador como candidato del PRD;
con las elecciones de octubre en Ecuador y en Brasil, donde
presumiblemente Lula vaya por la reelección; con las de noviembre en
Nicaragua, con la presencia del FSLN, y las presidenciales de Venezuela en
diciembre, donde Chávez se ha propuesto la meta de 10 millones de votos.
Publicado en La República
el 23 de diciembre de 2005