L CALIDO SALUDO de Chávez a Evo Morales tiene un significado
simbólico. Es un mensaje del jefe del gobierno bolivariano de Venezuela al
presidente electo del país que lleva el nombre del Libertador. Simón
Bolívar visualizó en su tiempo la ubicación geoestratégica del país
sudamericano. La victoria del líder indígena, que se produjo en un
porcentaje superior al 54%, el mayor de la historia boliviana, es también
expresión de las corrientes profundas que surcan las tierras
latinoamericanas y han fructificado en un conjunto de gobiernos de
izquierda y progresistas. Pero además puede impulsar vigorosamente al
proceso de integración sudamericana.
Soberanía, petróleo y gas
Al felicitar al líder indígena por su triunfo, Chávez aseguró que la
victoria de Morales forma parte de una nueva etapa en América Latina, que
"estos nuevos liderazgos son producto del despertar de pueblos que
permanecían engañados y manipulados" y ratificó que brindará toda la
cooperación necesaria al nuevo gobierno en su campaña ya anunciada para
recuperar los recursos naturales del país. Recordó al respecto los
esfuerzos sostenidos que debió realizar su propio gobierno para obtener el
manejo de sus reservas de petróleo y gas, que estaban en manos
extranjeras.
Estas afirmaciones se asientan en una firme base material. El subsuelo
boliviano posee las segundas reservas de gas de América del Sur, con
alrededor de 48.000 millones de pies cúbicos, sólo superadas por las de
Venezuela, que arañan los 150 mil millones, las mayores de América Latina
y octavas del mundo. Chávez planteó una mayor integración energética
subregional, con base en el suministro de combustible por parte de ambos
países, dentro de lo que se ha llamado el eje Caracas-Potosí.
Decíamos que ello puede elevar a mayor nivel los procesos de
integración en curso. De hecho están en marcha acelerada las gestiones
para la integración plena de Venezuela al Mercosur, y si el nuevo gobierno
boliviano opta por incorporarse al proceso en condiciones similares, de
ello podría derivar una ampliación considerable e incluso un cambio de
calidad en el proceso integracionista sudamericano. A ello acaba de
referirse el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Alí Rodríguez
Araque, en un comunicado de la cancillería según el cual el resultado de
las elecciones bolivianas representa "un fortalecimiento de los procesos
democráticos, de la defensa de la soberanía, un estímulo a los procesos de
integración, así como a los esquemas de complementación, de cooperación y
de solidaridad entre nuestros países".
Proceso integracionista y democracia
Ello está unido a la profundización de la democracia. Al respecto
manifestó el canciller: "Vivimos un proceso de profundización de la
democracia en toda la región sudamericana. En este caso tiene una
trascendencia muy grande, ya que en Bolivia va a la presidencia un
representante de las mayorías bolivianas, que están representadas por los
indígenas" (aymaras, quechuas, chiquitanos y guaraníes), mientras en el
pasado gobernaron oligarquías de espaldas a las realidades del pueblo". Es
previsible que esto se proyecte hacia otros países y regiones de América
en que existe un altísimo porcentaje de indígenas dentro de sus
poblaciones.
Lo de Bolivia es también la señal de que en América Latina se están
produciendo los cambios por los cuales han venido luchando sus pueblos
desde hace décadas, acumulando fuerzas para llegar al gobierno e impulsar
un programa de transformaciones. El canciller sacó sus conclusiones: "Lo
que ha ocurrido en Argentina, en Brasil, en Uruguay, en Venezuela, lo que
acaba de suceder en Bolivia y que seguramente seguirá ocurriendo en otros
países, tiende a consolidar más los procesos de integración y a afirmar la
soberanía de nuestros países". Prevé asimismo su actuación concertada en
organismos internacionales como la ONU y la OMC.
Las clases y la unidad
Sin duda Evo Morales representa esa mayoría de población indígena, pero
la magnitud de su victoria muestra la irradiación de su influencia a otros
sectores sociales. En las elecciones de gobernadores de los 9
departamentos, que por primera vez se efectuaron en forma directa, el MAS
conquistó tres: Potosí, Oruro y Chuquisaca (en este caso con 42,3%),
mientras el Podemos de Tuto Quiroga logró dos (La Paz y el Beni) y en las
demás prevalecieron agrupamientos locales, algunos de ellos con buen
relacionamiento con el presidente electo. Este declaró: "Quiero dignificar
a mis hermanos indígenas con esta victoria profunda. También me siento
orgulloso de las clases medias e intelectuales, quiero que ellos también
se sientan orgullosos de los indígenas y juntos podamos cambiar nuestra
Bolivia pensando en la unidad".
Publicado en La República
el 24 de diciembre de 2005