ueva York, 22 de diciembre. Por todo el país, dicen, se enfrenta una nueva
amenaza, tan grave que el Congreso y la Casa Blanca han tenido que tomar
acciones urgentes para defender el país y el futuro de todos: Estados Unidos ha
descubierto un complot contra la Navidad.
La conjura es tan sofisticada y sutil que muchos no se han dado cuenta de que
las raíces cristianas de Estados Unidos -el fundamento de la patria misma- están
bajo ataque. Pero los analistas y congresistas han descubierto que mensajes tan
aparentemente inocentes como "felices fiestas" ocultan lo peor. De hecho, por
ahí se descubrió el nefasto complot y la pregunta es: ¿qué y quiénes son los
responsables de haber suprimido la frase "feliz Navidad" y logrado que se
sustituya con "felices fiestas"?
El nivel de alarma se elevó a su punto más alto cuando se descubrió que la
Casa Blanca había enviado mensajes navideños que se limitan a decir "felices
fiestas" y no se mencionó, de forma explícita, la palabra Navidad.
Por eso algunos políticos en Washington tomaron acciones urgentes. La Cámara
de Representantes endosó la Navidad por un voto de 401 contra 22. El jueves
pasado esa legislatura aprobó un "sentir" de que "los símbolos y tradiciones de
Navidad deberán ser protegidos", y resolvió por tanto que desaprueba firmemente
los intentos para prohibir las referencias a esa conmemoración.
Esta semana la Casa Blanca decidió difundir otro mensaje público titulado
"Navidad 2005". Firmado por el presidente George W. Bush, el documento explica
que hace más de 2 mil años "una virgen dio a luz a un hijo, y el Dios del
paraíso llegó a la tierra. La humanidad recibió a su Salvador, y para aquellos
que habían vivido en la oscuridad, la luz de la esperanza había llegado. Cada
Navidad celebramos esa primera visita de nuevo, y nos regocijamos en saber que
el Dios que vino a la Tierra esa noche aún está con nosotros y permanecerá
siempre".
El mensaje oficial, emitido por la oficina del vocero de la Casa Blanca,
recuerda que la Navidad es tiempo de esperanza y alegría, y pide que en la
actual recemos "por la libertad, la justicia y la paz en la Tierra".
El mensaje presidencial concluye: "Laura (su esposa) y yo enviamos nuestros
mejores deseos para una Navidad bendecida y feliz".
No se sabe si la Casa Blanca se vio obligada a reformular su mensaje por la
presión de los activistas pro navideños del país, pero podría ser que respondió
a la presión pública. El martes, una encuesta de CNN/USA Today/Gallup registró
que una abrumadora mayoría de los estadunidenses (69 por ciento, un aumento de
12 puntos respecto al año pasado) favorecen el mensaje de "feliz Navidad" sobre
el de "felices fiestas".
Pero resulta que la idea de la "guerra contra la Navidad" no es tan nueva,
aunque ahora parece ser más marcada que nunca. Es cierto que en estas épocas en
los medios conservadores -programas de cablevisión, radio, publicaciones- los
comentaristas y líderes de sectores del movimiento cristiano fundamentalista
empiezan a hablar de la guerra contra la Navidad, y como fuerzas oscuras (los
"políticamente correctos", los ateos, etcétera) buscan anular la mención de
Navidad y sustituirla por mensajes que no mencionan ningún día en particular.
Según los activistas pro Navidad, todo esto es parte de un complot no sólo
contra los cristianos, sino contra la patria.
La guerra contra la Navidad aparentemente primero estalló a principios del
siglo XX con Henry Ford. El tema fue abordado de nuevo en la década de los 50,
cuando se acusó a los "rojos" de promover la campaña antinavideña, reporta
The New Yorker.
La revista comenta que esta "guerra" continúa hoy, al señalar que el canal de
cablevisión Fox News recién trasmitió casi 60 segmentos diferentes sobre los
ataques contra la Navidad en un periodo de sólo cinco días. Algunos
comentaristas señalan el hecho de que tiendas departamentales y otros comercios
están empleando mensajes de "felices fiestas" en lugar del tradicional.
Uno de los comentaristas más famosos de Fox News, Bill O'Reilly,
recientemente declaró ante las cámaras: "No voy a permitir que las fuerzas
anticristianas, opresivas y totalitarias de este país disminuyan y denigren este
día festivo. Voy a emplear todo el poder que tengo en radio y televisión para
traer horror al mundo de la gente que está intentando hacer eso".
Por eso, mientras los comandantes de la guerra en Irak celebran el mensaje
navideño, cientos de miles de estadunidenses sin techo buscan posada y los ecos
de Katrina dan la vuelta al país, los políticos aquí decidieron que había
algo más urgente: manifestar su apoyo a la Navidad como símbolo patriótico.
Cuentan que una pareja, María y José, está buscando posada, pero sólo se ha
encontrado con bardas dobles, sensores, agentes de la Patrulla Fronteriza y
acusación de "ilegales", criminales, y amenazas a la seguridad nacional.
Mientras aquí se defiende la fiesta patria de la Navidad -y sus símbolos y
tradiciones- pocos se dan cuenta de que Jesús, al parecer, no será autorizado a
nacer en Estados Unidos esta vez.