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21 de diciembre de 2005

"Hay que apostar por este gobierno
tratando de movilizar a todo el país
por objetivos por encima de partidos"

Henry Engler*
Carta abierta a los hermanos uruguayos

Henry Engler A 10 meses de gobierno frentista, pasé unos días por Uruguay porque andaba de conferencias. Estuve una semana por el este del Uruguay y esta vez no tuve tiempo de visitar Paysandú, pero estuve en Montevideo donde la abundancia y la miseria muestran a las claras la mala distribución de los recursos de este país tan rico.
He tratado de seguir de cerca los acontecimientos nacionales y he tratado en la medida limitada de mis modestos esfuerzos contribuir con algunos aportes. He tratado de entender los problemas que han aparecido y quisiera dar mi modesta opinión, más como científico que como político.

Para entender el enigma de la antimateria y la importancia científica del materialismo dialéctico, uno debe tratar de comprender que todas las partículas que se generan en el Universo tienen su opuesto. Que cada vez que se genera un electrón (-) se genera un positrón (+) y que cuando estos dos chocan y se destruyen, se genera luz que a su vez es dos cosas opuestas, partícula con masa y onda electromagnética, dependiendo la forma que se manifiesta de la interacción con el resto de la materia existente. Que la electricidad tiene su polo positivo y negativo, y que en cada fenómeno que existe se da esa interacción de cosas opuestas. El principio de los opuestos regula el universo, lo penetra todo y rige también en la conducta social y en la política.
En el campo de las decisiones políticas se debe contar con algo estable e incambiable coexistiendo con algo flexible que rápidamente pueda adaptarse a los cambios vertiginosos que se producen en la sociedad. Lo estable e inmutable son los principios, lo flexible es la expresión de la política en un momento dado. Lo opuesto es la vaguedad en los principios y la rigidez en la política.
Pasando a una aplicación práctica de este razonamiento: el problema de la UNITAS, es un problema de principios. No hay argumento válido para aceptar irse de maniobras con las FFAA norteamericanas cuya violación flagrante de los derechos humanos continúa, no solo en Guantánamo sino en otras cárceles secretas, en vuelos con aviones convertidos en salas de tortura. Hoy que vemos en Uruguay aparecer los restos de los desaparecidos, podemos fácilmente imaginar lo que está sucediendo en este momento con los “sospechosos” de terrorismo en los lugares clandestinos de interrogación que la CIA y el ejército norteamericano están usando. Nosotros no podemos decir mañana: - Ah! No sabíamos nada!

En cuanto a los tratados económicos con USA, eso cae en el juego político y en el área de los negocios y debe ser estudiado. Si el negocio nos conviene y no se trata de un saqueo, sería infantil no hacer ese negocio. Aquí rige la flexibilidad política y el principio es que no nos engañen. Si queremos librarnos de una hegemonía de comercio de un monopolio, tenemos que hacerlo inteligentemente. Los cambios brutales dentro de un sistema anquilosado en mecanismos que se han repetido por más de un siglo se pagan caros. Quede como ejemplo práctico la evidencia del desastre ocasionado en la Unión Soviética por el apuro de implementar cambios radicales que causaron caos, balcanización, miseria galopante, el control del aparato estatal por la mafia, etc, etc. Como vemos, el camino del infierno sigue empedrado de buenas intenciones. Nuevamente: nosotros no podemos decir mañana: - Ah! No sabíamos nada!

Yo considero que la izquierda se equivocó en lo de la UNITAS. Y la equivocación viene de confundir principios inamovibles con tácticas flexibles. Creo que en esta equivocación a pesado el temor comprensible de que el gobierno se iba a desintegrar si los integrantes de tal o cual fuerza discrepaban en un punto determinado. Este gobierno, jovencito y frágil podía hacerse mil pedazos. Sin embargo, este fue un pensamiento erróneo, porque en el señalamiento claro de los principios y su defensa radica la fortaleza de este gobierno.

Lo que es inconcebible es que después de esto, que entra perfectamente dentro de “errare humanum est”, se produzca una virulenta reacción incluso con acusaciones de traición contra compañeros, militantes de toda la vida, que están haciendo las cosas lo mejor que pueden y dando de sí todo su tiempo y esfuerzo.
¿Por qué esos ataques desenfrenados en vez de diálogos constructivos?

Criticar es lo más fácil que existe. No se precisa talento, ni inteligencia, ni disciplina ni esfuerzo. Plantear alternativas realistas que no nos sumerjan en la edad de piedra (o de las pedradas), y que contemplen la compleja realidad evaluando los resultados de las decisiones, ya es más difícil. Este gobierno no es un gobierno revolucionario. Este gobierno es una coalición de centro izquierda y es lo único que tenemos para participar, tratar de influir y tratar de cambiar las cosas. Y además representa el 51 % del electorado. ¿Como levantar el país sin el 49 % restante? ¿Cuáles son las propuestas que pueden también interesar al resto de la población?

Yo entiendo la impaciencia que vi reflejada en la gente por las calles de Montevideo.
Como he vivido 20 años en Suecia y no he visto ningún niño pidiendo por la calle, me resulta cada vez más difícil aceptar verlos en Uruguay. Yo hubiese deseado que eso ya no existiera y uno se impacienta. Y sin embargo este no es solo un problema del gobierno. Es un problema del Uruguay. Si no instauramos una mística de restauración nacional, si no movilizamos hasta el último recurso, si no movilizamos al país, si no recurrimos a la creatividad, a este gobierno le va a ser imposible erradicar la miseria. No nos engañemos, porque aquí somos todos responsables: frentistas, blancos y colorados.

A este gobierno le estamos pidiendo resultados, y de paso le tiramos con todo lo que tenemos y no le damos una mano. Y esto, a 10 meses de la alegría del siglo. Pucha que somos duros!
Tenemos que ser conscientes de que hay 3 factores que pueden verdaderamente lesionar a este gobierno. Uno es la rigidez política en medio de cambios vertiginosos, otro es el convertir los principios en cosas flexibles y finalmente, la corrupción. Cuidado con estas 3 cosas! Son como aquellas boleadoras, las “tres Marías” de los gauchos, que le rompían el cráneo a cualquiera.

Con sus aciertos y equivocaciones sostengo que hay que apostar por este gobierno tratando de movilizar a todo el país por objetivos por encima de partidos. No nos dejemos entreverar los cometidos, que el Uruguay es la prioridad y la responsabilidad, de todos.

Henry Engler

Uppsala, 19 de diciembre del 2005

*Integró la dirección de la guerrilla tupamara y fue uno de los nueve rehenes de la dictadura. Actualmente Engler es médico y está radicado en Suecia donde dirige el centro de investigación médica de Uppsala. En setiembre de 2003 recibió el premio Schering / Molypharma por su trabajo científico sobre trastornos en la memoria como el Alzheimer. Fue ominado en 2004 a recibir el premio Nobel por sus investigaciones sobre Alzheimer.
 
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