| Suecia -rodelu.net |
22 de diciembre de
2005
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Casa Uruguay de Estocolmo
"Tenemos una deuda con los familiares de los Desaparecidos, con los caídos y sus familias..."
Ley de Caducidad
La Ley de Caducidad, que perdona a los crímenes de la dictadura militar
en el Uruguay fue aprobada un oscuro 22 de diciembre hace casi veinte años.
Si bien la ley no perdona, expresamente, algunos de l os terribles crímenes,
así como tampoco, -expresamente-, los delitos económicos, en los
hechos, lo que se estableció durante estos últimos veinte años
fue una dura política de impunidad y olvido.
Bajo este manto, un monolítico frente político en favor de la
arbitrariedad, han transcurrido los años postdictadura militar en el
Uruguay contemporáneo.
No sólo los Desaparecidos siguieron desaparecidos, sino que se instauró
un mecanismo de olvido de todos los crímenes, y no menos importante,
de sus víctimas.
De esta manera nuestra sociedad ha continuado con esta amenaza en sus entrañas.
Las tentativas de derogar la ley de Caducidad realizadas por el pueblo organizando
el plebiscito del 89, fracasaron en medio del terrorismo desembosado practicado
no sólo por los propios militares torturadores aun en algunos ministerios
y en la cúpula de las Fuerzas Armadas, sino también por quienes
fueron su apoyatura política en esta instancia: los partidos tradicionales
del Uruguay .
Ellos hicieron la ley, ellos la defendieron, pero lo principal: ellos la aplicaron.
El silencio sepulcral ha sido ahora quebrado por los descubrimientos de compatriotas
luchadores enterrados clandestinamente. Esto debe ser sólo el comienzo
de un camino de recuperación de nuestra historia y nuestra dignidad.
Tenemos una deuda con los familiares de los Desaparecidos, con los caídos
y sus familias, con los torturados y exiliados. Pero tenemos sobre todo, como
País, una deuda con las próximas generaciones: el trasmitirle
que con el ocultamiento de la verdad historica no se construye nada y si a traves
de su conocimiento y de la aplicacion de la justicia a los responsables, aunque
nos cueste y a veces cause dolor.
Por todo esto adherimos, como orientales nucleados en Casa Uruguay Estocolmo,
al llamamiento realizado contra la ley de impunidad, mal llamada de Caducidad
de la pretensión punitiva del Estado, por la organización
nacional de los trabajadores, el PIT-CNT, en el sentido de realizar una movilización
nacional por la derogación de la misma.
Declaramos junto a los mismos, como dijo Artigas: írritos, nulos
y sin valor para siempre todos los actos arrancados a los pueblos
mediante campañas intimidatorias y ocultamiento de la verdad.
(Esta carta se envia a las organizaciones en Uruguay que organizan el acto del 22 de
diciembre en contra de La Ley de Caducidad y será entregada ese mismo día al embajador
uruguayo en Suecia que la hará llegar al Gobierno uruguayo).
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