Hugo Cores - rodelu.net |
29 de diciembre de 2005
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"Conocer el pasado libera, provee de herramientas racionales para enfrentar lo por venir"
La enseñanza de la historia de nuestro pasado inmediato
Hugo
Cores, PVP - Frente Amplio - Uruguay
Las autoridades de la enseñanza pública han reiterado su propósito de
iniciar, en el año lectivo de 2006, la enseñanza de la historia reciente
de nuestro país.
Es una decisión acertada, que merece todo el apoyo. Durante demasiado
tiempo, los hechos de los últimos treinta años constituyeron una zona
desierta, un vacío de conocimiento para las generaciones que se sucedieron
en las aulas uruguayas. Una omisión en el saber acerca de hechos ocurridos
en el país que lo afectaron profunda y duraderamente. No sólo sucesos
políticos sino también culturales, sociales y económicos. Hechos que
aportan principios de comprensión acerca de las realidades actuales.
* Una comunidad desinformada acerca de su pasado inmediato no está en
condiciones de tomar el presente en sus manos. Actúa por inercia o por las
órdenes de jefes, tecnócratas o profetas, amplificados de acuerdo con la
voluntad de los medios de comunicación que reproducen siempre el poder de
unos pocos. Conocer el pasado libera, provee de herramientas racionales
con las que, asumiendo la realidad de lo pasado, enfrentar lo porvenir.
Por ejemplo, en estos días, decenas de miles de familias padecen la
dispersión efecto de las migraciones masivas. ¿Sobraba o sobra gente en el
Uruguay? Ese país que durante siglos había sido tierra de amparo, lugar
anhelado por los europeos para instalarse y prosperar, ¿por qué empezó a
expulsar a su gente?
¿Tendrá algo que ver con los cambios políticos y económicos que se
sucedieron desde fines de los 60, cuando se empezó a atacar las bases de
la industria, cayó el salario real y las fracciones financieras de la
clase empresarial se impusieron en el gobierno, desplazando a los sectores
políticos de perfil más popular y nacionalista?
Los cien mil montevideanos que fueron arrojados a la periferia, ¿se
fueron por el solo gusto de cambiar de barrio? ¿O fueron expulsados por un
determinado modelo económico? Conocer el origen de este desalojo, que es
una derrota social y nacional significativa, es el principio para empezar
a revertirlo.
¿Será por eso que los conservadores y las derechas tienen tanta
aprehensión frente a esta decisión de enseñar la historia próxima?
* En general los argumentos que exhiben los que se oponen a esta
decisión es que se corre el riesgo que la izquierda, o los docentes de
izquierda, aprovechen estos cursos para hacer proselitismo político.
Aunque no creo que esto constituya un riesgo serio, todos tenemos que
estar atentos para evitarlo. Por respeto a los jóvenes y a la calidad de
la formación ciudadana, intelectual, moral y científica que se aspira a
construir.
En todo caso me preocupa ahora otro aspecto, previo, de la cuestión: la
tarea de trasladar lo sucedido en el pasado inmediato no puede asignarse
exclusivamente a responsabilidad de la ANEP o a los profesionales de la
docencia.
Para empezar, es necesario poner en manos de todos los estudiantes de
los centros de formación docente el material oficial ya disponible.
Documentación estatal que en parte permanece "clasificada", es decir, en
secreto. ¿Quién y con qué criterios hizo la "clasificación"? ¿Con el
criterio de las sectas gorilas capitaneadas por Gregorio Alvarez y
Paulós?
Es necesario terminar con la actitud asumida hasta ahora por los jefes
militares: todo lo militar es secreto. Sea lo que sea. Aunque se trate de
un accidente. Todavía, a las personas que llevan adelante un juicio contra
el Ministerio de Defensa por las muertes y mutilaciones causadas por la
caída de helicópteros sobre el público durante una exhibición en 1971, no
tienen, hasta hoy, acceso a los peritajes realizados por los
fabricantes.
Otros documentos oficiales, que en su momento tuvieron una gran
significación, si bien no son secretos, en los hechos no se encuentran
disponibles con facilidad. Por ejemplo, los informes realizados por el
Parlamento en 1985, a los que me referiré más adelante.
Debieran estar al alcance de cualquier docente o investigador:
1- Los Diarios de Sesiones de ambas cámaras y de la Asamblea General
Legislativa, en aquellos tramos donde se elucidan las grandes cuestiones
políticas y sociales de fines de los años 60 en adelante, como la crisis
bancaria, las medidas prontas de seguridad, las detenciones masivas de
sindicalistas en los cuarteles, la militarización de trabajadores en
huelga del sector privado, el desacato del P. Ejecutivo ante resoluciones
de la Asamblea General, la desobediencia del P. Ejecutivo a decisiones de
la Suprema Corte ordenando la libertad de detenidos bajo Medidas Prontas
de Seguridad, etc. Todos hechos ocurridos cuatro o cinco años antes de
1973.
2- Los Diarios de Sesiones de las Cámaras, cuando de abril a octubre de
1972 se discute la declaración de Estado de Guerra Interno, la suspensión
de las garantías individuales y la Ley de Seguridad del Estado y se
comienzan a realizar las primeras denuncias parlamentarias sobre la
práctica de la tortura.
3- Los cuatro o cinco brulotes elaborados por la Junta de Comandantes
en Jefe durante la dictadura. Las obras se podrían sintetizar diciendo
"son ellos vistos por ellos mismos". Dicen más los brulotes de los
comandantes y su doctrina que todos los "vilipendios" que se puedan
proferir contra las brutalidades de la dictadura.
Como contrapartida, en el libro "Vivir en Libertad" de Phillips
y Tiscornia, se difundieron, en 2003, algunos textos esenciales para
entender la "mentalidad militar" durante la dictadura: los "reglamentos"
con los que se intentó regular la vida de los presos en los
establecimientos militares de reclusión.
4- Una selección analítica y crítica, desde el punto de vista del
derecho, de los principales juicios sustanciados por el Supremo Tribunal
Militar condenando a los acusados de delitos políticos en el sentido de
que en su momento realizara y publicara, en Cuadernos de Marcha, el gran
abogado y escritor Carlos Martínez Moreno.
5- Las llamadas Actas del Parque Hotel, en las cuales se transcriben,
entre otros tópicos autoritarios, los alegatos de los mandos militares, de
julio de 1983, defendiendo la tortura a los presos políticos y las
posiciones vacilantes de los representantes de los partidos
tradicionales.
6- Los informes técnicos y de las cátedras universitarias sobre la
investigación llevada a cabo en el Ministerio de Relaciones Exteriores
acerca del secuestro y desaparición de Elena Quinteros, el informe final
de la Comisión Investigadora instalada en junio de 1990 sobre la
responsabilidad de Juan Carlos Blanco y el debate final en el pleno del
Senado.
7- Existe una buena cosecha de documentación sobre Uruguay elaborada en
otros países. Clara Aldrighi, entre otros, ha realizado una labor
extraordinaria de investigación y publicación acerca de documentación de
origen norteamericano. Lo que aporta la historiadora tiene una enorme
importancia y revela la fina trama de la penetración norteamericana en los
asuntos internos de nuestro país, dicho por ellos mismos.
También la hay sobre el secuestro en Porto Alegre de Universindo
Rodríguez, Lilian Celiberti y sus dos hijos. La Asamblea Legislativa del
Estado conformó una Comisión Investigadora en la que aparecen referencias
elocuentes acerca de cómo funcionaba la coordinación represiva en los año
70, el llamado "Plan Cóndor". También existe abundante documentación en
Argentina y otros países de la región.
Sin menoscabo de los materiales didácticos que se elaboren, más
accesibles y abreviados, es imprescindible que este acervo documental esté
disponible. Para empezar en la Biblioteca Nacional.
Los dos informes realizados por la Cámara de Diputados en 1985 acerca
del asesinato de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, el llamado
"Informe Fau" (por Yamandú Fau) y el realizado sobre los ciudadanos
uruguayos desaparecidos son inhallables. Ni siquiera están en la
Biblioteca Nacional ni en la Sala Uruguay de la misma. Tampoco están
disponibles en la Biblioteca del propio Palacio Legislativo.
Vale la pena destacar la gran importancia de estas dos investigaciones,
elaboradas en 1985 por representantes surgidos de la soberanía popular.
Los mismos contienen un número mayor de datos, testimonios y precisiones
sobre las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura que el
promocionado informe de la Comisión para la Paz del año 2003.
Hugo
Cores
cores567@adinet.com.uy
www.pvp.org.uy
Publicado en
La República el 26 de diciembre de 2005 |