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1 de enero de 2006

Brecha de Uruguay - 30 de diciembre de 2005

Se cumplió la orden presidencial

Uruguay ya tiene tratado con EE UU

Por abrumadora mayoría, el Parlamento uruguayo dio su aprobación al acuerdo de protección de inversiones con Estados Unidos. La mayor proeza fue alinear a la bancada oficialista, que debió “tragarse sapos”, “comer pan podrido” y soportar la ironía y las burlas de la oposición.

Víctor Hugo Abelando
Hace poco más de un año el ministro de Economía, Danilo Astori, manifestó ante algunos ejecutivos de organismos multilaterales de crédito que la administración que asumiría funciones en 2005 era proclive a ratificar el tratado de protección de inversiones con Estados Unidos, firmado por los presidentes George W Bush y Jorge Batlle. Eso provocó la sorpresa del economista Daniel Olesker, por entonces integrante del equipo de asesoramiento de Tabaré Vázquez, quien interrogó a Astori sobre su afirmación. “Ya lo hablé con Tabaré y está de acuerdo”, respondió el secretario de Economía.
A partir de entonces se iniciaron los pasos para la ratificación parlamentaria. Sin embargo, hubo necesidad de hacer retoques para calmar la controversia dentro del Frente Amplio, con sectores reacios a dar una aprobación lisa y llana al tratado heredado del gobierno de Batlle. Así Vázquez, en su último viaje a Estados Unidos, negoció con funcionarios de la administración tres variantes, dos de las cuales fueron incluidas en el documento y una tercera tomó forma de declaración unilateral del gobierno uruguayo (véase BRECHA, 23-XII-05).
El proceso de ratificación culminó el martes 27, cuando la Cámara de diputados votó el tratado con la sola oposición de un legislador blanco (Carlos González Álvarez) y, contrariamente a lo ocurrido seis días atrás –cuando el senador comunista Eduardo Lorier votó en contra–, por unanimidad de la bancada oficialista.

CASI UN CALCO

La sesión del miércoles en diputados transcurrió en un registro similar a la del Senado: los legisladores blancos y colorados afanados en marcar las contradicciones en la conducta actual de la izquierda frente a Estados Unidos con su discurso histórico y la bancada oficialista embarcada en señalar el éxito de Vázquez al “obligar” a la administración Bush a modificar el contenido del tratado.
Similar fue también el clima que se vivió en las barras y en las afueras del Palacio Legislativo. Nuevamente hubo desalojo del público que presenciaba la sesión y repetía los gritos hostiles hacia los diputados frenteamplistas que aprobaron el acuerdo. En la Avenida de las Leyes, un centenar de manifestantes de grupos denominados “radicales” dentro del FA y personas de la izquierda no frenteamplista quemaron una bandera estadounidense y un Tío Sam de cartón plástico.
El total alineamiento de la bancada de gobierno, aunque algunos legisladores marcaron su discrepancia con lo que votaban, estuvo jalonado por varios episodios en la dirección del FA. En la tarde del lunes 26, la Mesa Política rechazó un nuevo pedido de las bases para que el tema fuera postergado hasta el 11 de febrero, fecha en que tendrá lugar la reunión del Plenario Nacional. Si bien la moción de postergación fue votada por la mayoría de los integrantes de la coalición (14 votos) no alcanzó los dos tercios necesarios para su aprobación. Once integrantes de la Mesa se opusieron (PS, AU, va, NE, CONFA, y el presidente Jorge Brovetto), superando en uno el mínimo de diez requerido para invalidar cualquier resolución. En esa instancia el MPP se abstuvo.
El martes por la mañana se reunió la bancada frenteamplista de diputados. En primera instancia los votos contra el tratado fueron 22: 19 del MPP (su dirección tenía una resolución contraria al acuerdo de inversiones), uno del FIDEL y dos de la Liga Federal Frenteamplista. Hecha la votación con el resultado de 29 a 22 (faltaba un legislador), la posición era favorable a la ratificación, aunque no habría mandato imperativo. Pero el MPP solicitó considerar la posibilidad de mandatar a los diputados y dio sus 19 votos para que así fuera. Sólo votaron en contra del mandato el FIDEL y la Liga Federal.
Como se puede apreciar, los grupos manifestaron en estas semanas una gran movilidad en las posturas, producto de la intensa polémica que el tema despierta.
Nótese que si bien el FIDEL integra un sublema con el pcu, su representante Doreen Ibarra manifestó que su sector respetaría el mandato imperativo, despegándose de la actitud asumida por Lorier en el Senado. Ibarra dijo a BRECHA que hace meses las dos fuerzas que integran la 1001 no se reúnen para coordinar acciones y que él no se sentía atado por lo ocurrido en la Cámara alta.
Por otro lado, dos de los principales opositores al tratado en filas del MPP, Héctor Tajam e Ivonne Passada, habían solicitado licencia, presumiblemente para no violentar sus voluntades ni la decisión del Ejecutivo del grupo. El diputado Esteban Pérez, también emepepista, alzó su mano a la hora del voto, si bien en su intervención tuvo palabras críticas para el acuerdo.
En definitiva, el tema se saldó acorde a lo esperado por Vázquez y el tratado contó con el visto bueno de todos los partidos políticos con representación parlamentaria. Pero se necesita tiempo para evaluar los resultados internos de la acalorada discusión. Por el momento se observa una marcada distancia con la estructura de base, ya que todas las coordinadoras de Montevideo se pronunciaron en contra y reclamaron espacio y tiempo para discutir asuntos como éste.
Una fuente del FA señaló a BRECHA que el alineamiento ha tenido un costo muy alto, que seguramente tendrá repercusiones, no sólo por un corte que cruza horizontalmente a todos los sectores partidarios sino, además, porque las organizaciones sociales más representativas (PIT-CNT, FEUU, FUCVAM) se pronunciaron contra el tratado.

 
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