ESDE HACE 47 AÑOS celebramos el 1º de enero como el día del triunfo de
la revolución cubana, el acontecimiento más importante de la historia
continental desde las guerras de independencia del siglo XIX. A lo largo
de este período, la solidaridad del pueblo uruguayo con Cuba
revolucionaria ha sido una constante enaltecedora frente a los ataques
constantes del imperio. El atentado contra el avión de Cubana que segó 73
vidas en octubre de 1976, así como la protección que brinda EEUU a su
organizador, el architerrorista Luis Posada Carriles, es emblemático en
este sentido y desmiente toda la presunta prédica "antiterrorista" del
gobierno de Bush.
Hoy la conmemoración del aniversario está revestido de circunstancias
especiales. Finaliza el año de la reanudación de las relaciones con Cuba,
tras la malhadada decisión del gobierno anterior. El hecho de que el
actual gobierno decretara como primer acto de su política exterior la
reanudación de relaciones con la isla caribeña y culminara el año con el
reconocimiento de la República Arabe Saharaui Democrática, testimonia una
orientación internacional independiente y soberana, guiada por los
principios de la paz y la autodeterminación de los pueblos.
Por fortuna, en nuestra calidad de integrantes de una delegación del
Frente Amplio que concurrió a un evento latinoamericano en La Habana hace
un par de semanas, tuvimos ocasión de comprobar la esforzada labor del
representante diplomático de la República en la isla, tendiente a reparar
los daños del período de acefalía, a recuperar la plena dignidad de la
casa de los uruguayos en Cuba (que lo sienten así), y a contribuir a
resolver los problemas múltiples de los jóvenes uruguayos que allí cursan
estudios, particularmente de medicina y educación física. Esta es otra
muestra notable de la solidaridad desinteresada y generosa que brinda
Cuba, y constituye apenas una parcela de la que proporciona a decenas de
países de América y de otros continentes. Ello ha establecido firmemente
en el mundo de hoy un nuevo tipo de relaciones entre los pueblos, basadas
en la fraternidad, la ayuda mutua y el respeto a la diversidad. Ya
habíamos tenido ocasión de apreciar, en anterior visita a la isla, el
espíritu de fraternidad y de contracción al estudio que impera en la
Escuela Internacional de Medicina de La Habana. En todos estos aspectos
las cosas marchan en buena sintonía.
El año que finaliza ha brindado otros ejemplos palmarios de la conducta
de Cuba en el plano internacional, y su ayuda sistemática, sin medir los
costos, a la liberación e independencia de los pueblos. Dos recientes
discursos de Fidel Castro (el 2 de diciembre en el aniversario del Granma
y luego en la Universidad de La Habana) revelan aspectos hasta ahora
ignorados y permiten reconstruir la historia de su colaboración, en
determinados aspectos decisiva, a la independencia de Angola, de Namibia,
de Zimbabwe, a la liquidación del régimen oprobioso del apartheid en
Sudáfrica, la patria de Nelson Mandela, e incluso su solidaridad con
Argelia en la primera etapa de su lucha liberadora contra el imperio
colonial francés.
Todo eso lo ha hecho en las difíciles condiciones impuestas por el
bloqueo infame del imperio desde hace más de 40 años, agravado por las
leyes de carácter extraterritorial Torricelli (1992) y Helms-Burton
(1996), los atentados criminales de todo tipo y de las circunstancias
económicas y políticas desfavorables imperantes desde principios de los 90
por el derrumbe de la URSS y del campo socialista europeo. El 70% de sus
11 millones de habitantes vive bajo el bloqueo que impuso Kennedy el 3 de
febrero de 1992 y mantuvieron los sucesivos presidentes republicanos y
demócratas.
A ello se han sumado este año las catástrofes naturales de un rigor
inusitado, tanto por su frecuencia repetititiva como por su intensidad.
Pudimos conocer de cerca las destrucciones del malecón de La Habana
(felizmente reconstruido en tiempo récord) y las inundaciones en los
edificios de la rambla. Como si se hubiera inundado casi hasta el tope el
Parque Hotel. Por otro lado, hizo estragos la sequía en varias
provincias.
Dificultades hay, y no pocas. Las hemos visto sobre todo en la esfera
del transporte. Pero van saliendo adelante. El PBI aumentó 11,8%, la
elevación del salario mínimo, de pensiones y prestaciones de la seguridad
social beneficiaron prácticamente a la mitad de la población total. El
níquel se consolida entre los primeros rubros de la producción. La CEPAL
apunta en su Balance Preliminar que la aceleración del crecimiento
económico en Cuba responde a la especialización en servicios de alta
complejidad --de calidad reconocida internacionalmente--, el dinamismo en
el turismo y las construcciones. El PNUD registra 548 investigadores
científicos por 10 mil habitantes, un promedio superior al de los países
en desarrollo. El año 2006 será el de la Revolución Energética, lo que se
refiere tanto a la producción como al ahorro, tema abordado por Fidel
Castro en su discurso en la Universidad. Lo que hemos palpado por sobre
todas las cosas es la voluntad de superar las dificultades preservando las
conquistas del socialismo: la seguridad social, la educación general,
gratuita y permanente, el sistema nacional de salud que abarca a toda la
población.
Publicado en La República
el 31 de diciembre de 2005