Niko Schvarz - rodelu.net
1 de enero de 2006

Cuba, tan próxima a nosotros

Niko Schvarz
DESDE HACE 47 AÑOS celebramos el 1º de enero como el día del triunfo de la revolución cubana, el acontecimiento más importante de la historia continental desde las guerras de independencia del siglo XIX. A lo largo de este período, la solidaridad del pueblo uruguayo con Cuba revolucionaria ha sido una constante enaltecedora frente a los ataques constantes del imperio. El atentado contra el avión de Cubana que segó 73 vidas en octubre de 1976, así como la protección que brinda EEUU a su organizador, el architerrorista Luis Posada Carriles, es emblemático en este sentido y desmiente toda la presunta prédica "antiterrorista" del gobierno de Bush.

Hoy la conmemoración del aniversario está revestido de circunstancias especiales. Finaliza el año de la reanudación de las relaciones con Cuba, tras la malhadada decisión del gobierno anterior. El hecho de que el actual gobierno decretara como primer acto de su política exterior la reanudación de relaciones con la isla caribeña y culminara el año con el reconocimiento de la República Arabe Saharaui Democrática, testimonia una orientación internacional independiente y soberana, guiada por los principios de la paz y la autodeterminación de los pueblos.

Por fortuna, en nuestra calidad de integrantes de una delegación del Frente Amplio que concurrió a un evento latinoamericano en La Habana hace un par de semanas, tuvimos ocasión de comprobar la esforzada labor del representante diplomático de la República en la isla, tendiente a reparar los daños del período de acefalía, a recuperar la plena dignidad de la casa de los uruguayos en Cuba (que lo sienten así), y a contribuir a resolver los problemas múltiples de los jóvenes uruguayos que allí cursan estudios, particularmente de medicina y educación física. Esta es otra muestra notable de la solidaridad desinteresada y generosa que brinda Cuba, y constituye apenas una parcela de la que proporciona a decenas de países de América y de otros continentes. Ello ha establecido firmemente en el mundo de hoy un nuevo tipo de relaciones entre los pueblos, basadas en la fraternidad, la ayuda mutua y el respeto a la diversidad. Ya habíamos tenido ocasión de apreciar, en anterior visita a la isla, el espíritu de fraternidad y de contracción al estudio que impera en la Escuela Internacional de Medicina de La Habana. En todos estos aspectos las cosas marchan en buena sintonía.

El año que finaliza ha brindado otros ejemplos palmarios de la conducta de Cuba en el plano internacional, y su ayuda sistemática, sin medir los costos, a la liberación e independencia de los pueblos. Dos recientes discursos de Fidel Castro (el 2 de diciembre en el aniversario del Granma y luego en la Universidad de La Habana) revelan aspectos hasta ahora ignorados y permiten reconstruir la historia de su colaboración, en determinados aspectos decisiva, a la independencia de Angola, de Namibia, de Zimbabwe, a la liquidación del régimen oprobioso del apartheid en Sudáfrica, la patria de Nelson Mandela, e incluso su solidaridad con Argelia en la primera etapa de su lucha liberadora contra el imperio colonial francés.

Todo eso lo ha hecho en las difíciles condiciones impuestas por el bloqueo infame del imperio desde hace más de 40 años, agravado por las leyes de carácter extraterritorial Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996), los atentados criminales de todo tipo y de las circunstancias económicas y políticas desfavorables imperantes desde principios de los 90 por el derrumbe de la URSS y del campo socialista europeo. El 70% de sus 11 millones de habitantes vive bajo el bloqueo que impuso Kennedy el 3 de febrero de 1992 y mantuvieron los sucesivos presidentes republicanos y demócratas.

A ello se han sumado este año las catástrofes naturales de un rigor inusitado, tanto por su frecuencia repetititiva como por su intensidad. Pudimos conocer de cerca las destrucciones del malecón de La Habana (felizmente reconstruido en tiempo récord) y las inundaciones en los edificios de la rambla. Como si se hubiera inundado casi hasta el tope el Parque Hotel. Por otro lado, hizo estragos la sequía en varias provincias.

Dificultades hay, y no pocas. Las hemos visto sobre todo en la esfera del transporte. Pero van saliendo adelante. El PBI aumentó 11,8%, la elevación del salario mínimo, de pensiones y prestaciones de la seguridad social beneficiaron prácticamente a la mitad de la población total. El níquel se consolida entre los primeros rubros de la producción. La CEPAL apunta en su Balance Preliminar que la aceleración del crecimiento económico en Cuba responde a la especialización en servicios de alta complejidad --de calidad reconocida internacionalmente--, el dinamismo en el turismo y las construcciones. El PNUD registra 548 investigadores científicos por 10 mil habitantes, un promedio superior al de los países en desarrollo. El año 2006 será el de la Revolución Energética, lo que se refiere tanto a la producción como al ahorro, tema abordado por Fidel Castro en su discurso en la Universidad. Lo que hemos palpado por sobre todas las cosas es la voluntad de superar las dificultades preservando las conquistas del socialismo: la seguridad social, la educación general, gratuita y permanente, el sistema nacional de salud que abarca a toda la población.

Publicado en La República el 31 de diciembre de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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