Angel Guerra Cabrera - rodelu.net |
24 de diciembre de 2006
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Cuba: premisas de una visita
Angel Guerra Cabrera
La
política seguida por las sucesivas administraciones estadunidenses
hacia Cuba ha demostrado su monumental fracaso en el objetivo declarado de
derrocar la revolución. El recrudecimiento de la guerra económica y los
intentos desestabilizadores después del derrumbe de la URSS,
particularmente durante el régimen de Bush II, no han hecho más que
corroborar cuán fallidas han resultado esas medidas para quebrar la
voluntad del pueblo cubano.
En este contexto se ha dado la visita a la isla de la mayor delegación
de parlamentarios demócratas y republicanos de Estados Unidos desde que
triunfó la revolución, todos integrantes del llamado Grupo de Trabajo
sobre Cuba, partidarios de una flexibilización de los instrumentos
punitivos instrumentados por Washington.
Desde hace años ha crecido un consenso en la sociedad estadunidense que
aboga por el diálogo y la normalización de relaciones con Cuba. Abarca
desde organizaciones progresistas e iglesias y un sector de la comunidad
de origen cubano hasta un número importante de corporaciones interesadas
en el comercio y la inversión en la isla, al que se han sumado intereses
petroleros deseosos de participar en el negocio del hidrocarburo en los
yacimientos de aguas cubanas del Golfo de México. En dicha zona ya
trabajan en sociedad con el gobierno isleño grandes empresas de seis
países.
Esta corriente de opinión ha encontrado eco en el Congreso, donde desde
la administración de William Clinton proliferan, y hasta han logrado abrir
pequeños resquicios, iniciativas para revertir la conducta hostil contra
Cuba. Pero durante el gobierno de Bush aquellas fuerzas se vieron
acorraladas hasta las elecciones intermedias del pasado noviembre,
expresión de una mayoritaria censura de los estadunidenses a la política
del actual inquilino de la Casa Blanca. El pronunciamiento de los
electores es parte de la situación de universal desprestigio y aislamiento
de Bush, especialmente acentuada por la catastrófica derrota militar en
Irak y la marea de rebeldía latinoamericana contra el llamado Consenso de
Washington.
En contraste con la profunda crisis que en todos los sentidos sufre el
sistema imperialista y la debilidad de su gobierno, Cuba brilla como un
lucero ante los pueblos del mundo por su probada capacidad de vencer la
adversa situación creada por el colapso soviético y la redoblada
hostilidad estadunidense sin rendir sus banderas de justicia social,
democracia popular y solidaridad internacionalista. Nunca su prestigio y
reconocimiento internacional habían llegado tan alto.
La sostenida recuperación de la economía isleña en tan duras
condiciones ha permitido relanzar los programas sociales de la revolución,
perfeccionándolos e iniciando otros nuevos, no sólo en la salud, la
educación y la seguridad social, sino en aspectos tan sensibles como la
vivienda.
La guerra económica de Estados Unidos aún impone estrecheces en la vida
cotidiana, pero las realizaciones de los últimos años fortalecen la
decisión de resistencia y renuevan la confianza de los ciudadanos en el
socialismo cubano, como se ha demostrado durante la convalecencia de Fidel
Castro.
Sin estas premisas sería inimaginable el viaje de los parlamentarios
estadunidenses. En medios internacionales se ha mencionado como
justificación de esta visita el ofrecimiento de diálogo formulado por Raúl
Castro en el discurso del 2 de diciembre y la enfermedad de Fidel, dando
por muerto al paciente en recuperación, pero estas supuestas razones
carecen de asidero. No es nueva la posición oficial de La Habana, desde el
inicio del conflicto con Estados Unidos, a solucionarlo mediante el
diálogo siempre que aquél acepte, como reiteró el presidente cubano en
funciones, "nuestra condición de país que no tolera sombras a su
independencia y sobre la base de los principios de igualdad, reciprocidad
y respeto mutuo". Quien conozca, por otro lado, la revolución cubana puede
entender perfectamente que una eventual ausencia de Fidel no modificará su
curso.
La delegación de parlamentarios estadunidenses ha dicho muy claro que
el gobierno de Estados Unidos debe cambiar su política hacia Cuba e
iniciar un diálogo "en este momento" con sus autoridades. Dos de ellos,
Jeff Flake y Bill Delahunt presentarán iniciativas para facilitar los
viajes y el envío de remesas a sus familias en la isla por los
cubanoestadunidenses.
Son pasos en la dirección correcta, pero mientras Bush El nazi
ocupe la Casa Blanca no tienen posibilidades de prosperar.
Publicado en La Jornada el 21 de diciembre de 2006
Angel
Guerra Cabrera
Columnista
de La Jornada de México
aguerra_123@yahoo.com.mx
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