Hugo Cores - rodelu.net |
6 de enero de 2006
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Un lenguaje amenazador
Bertolotti: "El 'nunca más' es hasta que se produzca un nuevo conflicto"
Hugo
Cores, PVP - Frente Amplio - Uruguay
Mientras en el gobierno se analiza si se desclasifican o no los
documentos militares de la dictadura, el general Angel Bertolotti (AB)
cortó el nudo gordiano y se desclasificó solo, voluntariamente. Habló y,
en unas pocas frases, reconstruyó el pensamiento de la represión y del
Estado Terrorista: Uruguay vivió una guerra, bajo esas condiciones son
normales algunos excesos propios del combate. Esa situación sólo es
comprensible para los propios militares, que "fueron obligados a salir" en
defensa de la nación.
* Las declaraciones formuladas días pasados por AB condensan una manera
de pensar y resultan reveladoras en más de un sentido. Pero son apenas un
síntoma de un fenómeno más extendido.
Muestran, de manera sorprendente, posiciones que subsisten hoy, bajo un
gobierno de izquierda, después de más de veinte años de 'restablecida la
democracia'.
* El discurso de AB tiene un interés actual, en tanto jerarca y un
interés histórico. Expresa una manera de razonar que constituye una suerte
de pieza arqueológica. Una expresión inmutable del sentir y el actuar de
otras eras, como mamuts conservados en los hielos eternos.
Viniendo del jefe militar de más alto rango, este pensar fosilizado es,
también, una presencia influyente en el presente y en el porvenir. Un
pensamiento colocado tan fuera de lugar en un país democrático como podría
estar un mamut lleno de escarcha trotando por el Parque Rodó.
Si a pretexto que se trató de una guerra, alguien dudara acerca de si
esa especie ha existido o no, ahí están los dichos de AB.
El tono, hasta si se quiere algo ingenuo, de las declaraciones
del jerarca militar, vuelve estos dichos más potentes como testimonio.
Una alegación, que, vista desde el ángulo de la transición democrática,
es un desmentido. Un calmo, despersonalizado hasta higienizado desmentido
sobre algunas ilusiones que nos arrullan desde mediados de los 80.
Contrariamente a algunos "expertos" que niegan la supervivencia de
estas especies paleolíticas e indeseables, AB nos devuelve todos los
atributos del pensamiento militar. Como prueba y como evidencia, en el
sentido forense. Como testimonio actual y genuino.
Un reconocimiento de la autonomía y del protagonismo militar de ayer y
de hoy, totalmente ajeno a la Constitución, en el que el militar se
confiesa sin presiones y "sin apremios" ni siquiera periodísticos. Tanto
que, después de sus dichos en Búsqueda, el jerarca siguió reiterándolo en
recorrida por radios y canales de tevé.
* La enfática reivindicación de lo actuado durante la represión (antes
y durante la dictadura) muestra hasta qué punto eran una finta "para salir
del paso" los reconocimientos y las apelaciones a la reconciliación que,
desde hace años, se formulan desde filas castrenses, incluyendo las
declaraciones de los militares incluidas en el Informe de la Comisión para
Paz.
Cuando AB sostiene que el "nunca más" está supeditado a los
escenarios que se produzcan. El "nunca más" es hasta que se produzca un
nuevo conflicto, porque la historia lo demuestra y lo vemos en el mundo
actual" está, como bien observó Luz Recagno, de A. de Familiares,
formulando un lenguaje amenazador.
Cuando AB justifica la desaparición de personas durante la dictadura
(de "sindicalistas, militantes políticos o estudiantiles") diciendo:
"de una forma u otra, si bien no estaban involucrados en la lucha
directa, con "los fierros en la mano", estaban apoyando. De una forma u
otra, no eran totalmente prescindentes o inocentes de todo lo que sucedía
alrededor. Políticos, sindicalistas, de alguna manera estaban aprovechando
ese movimiento revolucionario" está, por enésima vez, dando un paso
atrás.
* En este contexto es razonable preguntarse: ¿qué dicen los conductores
civiles de la política militar en el período de transición?
¿Era este el destino del proceso iniciado en 1984?
¿Es esto lo que impone el orden legal y constitucional vigente en el
país?
La intervención de los militares en el campo de las decisiones
políticas ¿depende de los escenarios que se planteen, de acuerdo a las
condiciones formuladas por AB?
La amenaza de un posible golpe de Estado, si se dan las circunstancias
que los militares determinan, ¿forma parte del modelo institucional con
que se aspira regular la vida de nuestra sociedad?
¿Serán esas las muestras de "seguridad jurídica" que esperamos brindar
hacia fuera y hacia adentro como indicadoras de nuestra estabilidad y
credibilidad para el desarrollo exitoso del proyecto de país
productivo?
Las declaraciones de AB ¿contribuirán al flujo de inversiones atraídas
por la "estabilidad" que pronostican?
* Al decirnos cómo ve lo pasado, AB nos dice que nos esperaría en el
futuro si prevaleciera ese pensamiento.
¿Dónde está escrito, además de en las creencias anquilosadas de algunos
oficiales, que el país tendrá instituciones democráticas... mientras no
cambien los escenarios?
Hay dirigentes, "expertos en cuestiones militares", que nada han dicho
sobre este tema. Y, salvo la contundente declaración de la Asociación de
Familiares de Detenidos-Desaparecidos y un editorial del diario LA
REPUBLICA, no he visto ninguna declaración de rechazo a los postulados
de AB.
¿Acaso carece de importancia la utilización de un lenguaje amenazador
contra las instituciones democráticas por parte de un jerarca militar?
¿Acaso debe tomarse como asunto de rutina que en plena "transición de
transiciones", se siga reivindicando el pensamiento del General Medina y
demás militares golpistas?
* En sus declaraciones, AB ha dicho que los mandos superiores de las
FFAA "asumimos una actitud respetuosa, quizás ostentosamente
respetuosa, para que entendieran que nosotros éramos respetuosos del
mando".
¿Qué sentido tiene hablar de una actitud ostentosa de respeto al
Presidente de la República?
Esa jerga ¿es la adecuada para definir una zona tan delicada como es la
sujeción de los militares al poder civil, ese imprescindible acatamiento a
la ley que tanto les ha costado aceptar a los militares uruguayos en los
últimos 30 años?
¿Por qué si el respeto es sincero debiera expresarse con
ostentación?
¿Qué lugar ocupa el 'respeto ostentoso' en los códigos de honor que
establecen el comportamiento caballeroso y en los reglamentos vigentes que
regulan las relaciones institucionales entre la fuerza armada y las
autoridades que representan al pueblo, por la voluntad libre del
pueblo?
* En otro pasaje, el AB dice que le informó al presidente Vázquez que
él no era partidario del Frente Amplio. ¡Qué noticia!
Si hubiera sido del FA hubiera pasado las peripecias y tribulaciones de
José Martínez Salgueiro, de Brum Canet, de Pedro Montañez y tanto otros
militares de su generación que, con el liderazgo de Seregni y Licandro,
fueron frenteamplistas.
AB es poco ducho en las cuestiones del Estado de Derecho. En realidad,
no se trata de que el comandante del Ejército sea frenteamplista. Ni mucho
menos. De lo que se trata es que esté consustanciado con la Constitución y
la Ley.
Que conozca y respete, como corresponde pues tienen el rango de ley de
la nación, los tratados internacionales suscritos por el país y
ratificados por el Parlamento. Que conozca y actúe con arreglo a las
disposiciones del Tratado de San José de Costa Rica, así como con todos
los compromisos asumidos por Uruguay en los convenios que condenan a los
crímenes contra la humanidad y la desaparición forzada de personas.
Ninguno de esos tratados, de cuya existencia AB parece no tener la
menor idea, suscritos antes del advenimiento del gobierno frenteamplista,
se puede desconocer. Ni mirando hacia el pasado ni en relación a la
situación de hoy. Desconocerlos no ayuda al país de hoy ni a sus
perspectivas futuras.
Hugo
Cores
cores567@adinet.com.uy
www.pvp.org.uy
Publicado en
La República el 2 de enero de 2006 |